Nobel al Periodismo (1): Si yo fuera María Ressa…

Queridos oyentes, o mejor, querido secretario del comité noruego… No sé ni por dónde empezar. No todos los días, ni todo el mundo gana un Premio Nobel de la Paz, aunque claro, yo tampoco lo he ganado. Estoy muy lejos de ser galardonada con algo de ese calibre. Sí es cierto que, llegado el momento, podría decir en el discurso que, una vez, me plantee qué diría si me encontrara ante el jurado que me lo ha otorgado, sería un buen comienzo y, quizás, me resultaría más sencillo encontrar las palabras adecuadas. 

Yo no soy María Ressa, es una verdad indiscutible, pero está claro que me gustaría serlo. No por ser perseguida y arrestada, ni por ser obligada a apagar más de ocho fianzas para mantener mi libertad a manos del gobierno de mi país, sino por la insistente e incansable búsqueda de la verdad

¿Qué es para mí el periodismo? Creo que periodismo es María Ressa

En momentos como este me pregunto por qué estudié periodismo. Puede que sea muy valiente, o completamente estúpida. Cabe la posibilidad de que estúpida. Quedan menos de seis meses de carrera y es una duda constante, pero, ¿qué es el periodismo? Hay quien lo califica como la mejor profesión del mundo, o así lo veía el escritor Gabriel García Márquez, aunque también depende del punto de vista desde el que lo mires. Seguro que Vladimir Putin o Donald Trump no dirían lo mismo. Para ellos los periodistas eran, y son, los mayores enemigos. Los que atentan contra el poder por medio de lo que consideran verdades, aunque sean las únicas verdades que existan. 

Esas opiniones me importan, está claro, y me llevan a… ¿cuál es mi opinión? ¿Qué es para mí el periodismo? Creo que periodismo es María Ressa, esa mujer menuda que necesita un taburetillo para llegar al micrófono en los atriles de sus discursos. La que, con su sonrisa amable, parece frágil, y tan contundente cuando habla. Aquella que defiende la profesión y demuestra lo que es ser periodista, pero lo que es de verdad. 

¿Quién es María Ressa?

Tengo muchas diferencias con María Ressa, soy consciente. Podría decir que las dos respiramos, estamos vivas y hemos estudiado, aunque cada una en un lugar, un momento y un tiempo. Eso, posiblemente, es lo que más nos aleja a la una de la otra. Las múltiples opciones que me permiten tratar temas e investigar sucesos sin el riesgo de ser acosada, amenazada, o incluso, asesinada. 

En momentos así me pregunto por qué estudié periodismo. Puede que sea muy valiente o completamente estúpida

Me resulta curioso cómo varían la prensa y el derecho constitucional de la libertad de expresión. Durante la pandemia, en España, todos éramos expertos, periodistas experimentados y libres de comentar y opinar. No importaba si las noticias que se publicaban eran ciertas al 100%,  no necesitaban un permiso para ser difundidas. En Filipinas, el año pasado, dos periodistas fueron arrestados por eso mismo. El presidente, Rodrigo Duterte, había capado los canales de información, nadie sabía lo que estaba pasando, y ese es el peor castigo que se puede poner. Prohibir saber es el mayor problema, ya que, al quitar ese privilegio, se llega incluso a desconocer que tenemos derechos, y, por tanto, no hacemos uso de ellos.  

He leído que, en Estados Unidos, más de 50 periodistas han sido atacados, arrestados o asesinados en el último año. Es de locos. Cómo en un país que, supuestamente, se goza de libertad de prensa desde el siglo XVIII puede encontrarse en esa situación.

Me he dado cuenta de que el periodismo, es un arte. Es, en parte, como el teatro que María Ressa estudió en la universidad, donde la prensa y el poder son actores que interpretan dos papeles muy diferentes. Un día son los amantes inseparables, y otro, los mejores antagonistas. Esto genera confusión, y no solo a mí, a todos. ¿Cómo se le explica a alguien que no sabe qué estudios elegir que la comunicación es una buena alternativa? 

Un nuevo periodismo

Puede que desconozca el significado real de los medios, que hasta mí solo haya llegado una herencia, pero alterada de lo que fue. Una metamorfosis del buen periodismo que, mala y vagamente, puede calificarse como tal en la actualidad. Entonces, ¿son las redes sociales periodismo? O, por el contrario, ¿han alterado tanto el ADN inicial que está irreconocible el ingrediente primordial, y original, con el que contaba el periodismo? La verdad, y los hechos, han quedado a la sombra, dejando que tomen el control el sensacionalismo, el morbo y las fake news. 

Se ha cambiado el concepto de filtro. Ahora somos una sociedad que olvida su cara sin él, pero que también olvida tenerlo frente al contenido que le llega por múltiples canales. Esos filtros son una mentira, tan grande, como las fake news, pero con una única diferencia. Utilizándolos solo nos engañamos a nosotros mismos, mientras que, con las noticias falsas, lo hacemos a una sociedad entera. Atentamos contra la libertad individual de cada uno y su derecho de contar con una información verídica y real.  

Las noticias dan la vuelta al mundo antes de que la tierra de un giro completo

Desafiando el oleaje, sin timón, ni timonel”, cantaba Joaquín Sabina y seguro que, ni él, sabe lo aplicables que son sus palabras en la sociedad de hoy en día. Vamos muy deprisa, todo el día corriendo, de un sitio para otro, de una web a otra, pero, ¿para qué? En las manos llevamos más tecnología de la que usaron para mandar al hombre a la luna, aunque no lo sé apreciar, bueno, ni yo, ni nadie.

Cada minuto recibimos miles de mensajes, noticias e informaciones, todas muy diferentes a los más de 90 comentarios de odio que recibe, a la hora, Maria Ressa. Este es el mismo tiempo en el que un bebé nace, o alguien muere en alguna parte del mundo. Los datos vuelan a la velocidad de la luz. Las noticias dan la vuelta al mundo antes de que la tierra de un giro completo. En sus inicios el periodismo necesitaba tiempo, cocerse a fuego lento, prepararse antes de salir a la luz. Ahora las noticias, vuelan sin control. 

El periodismo como un derecho común

Gracias a la comunicación y a las tecnologías, en la actualidad nadie puede decir: “No sé lo que está pasando”, salvo en lugares como Filipinas, donde la desinformación ha inundado los canales convencionales y, cómo no, las redes digitales, creando un hermetismo que se limita a qué quieren que se sepa, y cómo quieren que se sepa. Una limitación que atenta contra los derechos civiles por los que lucharon los padres fundadores de los Estados Unidos, reflejando la libertad en su constitución y que, siglos después, fue copiada, pero de forma difuminada y equívoca por los gobiernos filipinos. Ya no hay barreras, las puertas y ventanas han desaparecido y nos llegan desde todos los lugares, y en todo momento, datos que, en ciertas ocasiones, más que informar, desinforman. 

El periodismo de calidad no viene con la antigüedad

Seguro que María Ressa diría que el periodismo de calidad no viene con la antigüedad, eso no elimina los errores. Por lo que, ¿hasta qué punto estamos preparados para lo que está por venir? Construimos cimientos faltos de materiales en un mundo lleno de posibilidades entre las que no sabemos elegir, planteando preguntas incompletas. El periodismo está cambiando, puede que algún día se extinga, porque el futuro ya no es mañana, es hoy, y no hay preguntas buenas. Ya no es preguntar qué está por venir, sino qué vamos a hacer

Yo no soy María Ressa, pero me gustaría serlo

Este 10 de diciembre, gracias a María Ressa, el periodismo gana un premio junto al ruso Dmitry Muratov. No es individual, ni a su persona únicamente, sino a lo que representa. Es un premio para todos. Un incentivo de que, si te esfuerzas, lo vas a conseguir. Si buscas la verdad. Si te basas en los hechos. Tarde o temprano, el reconocimiento llega, y el triunfo, también. Si yo fuera María Ressa, estaría orgullosa de lo que he conseguido, pero también del ejemplo que soy para las nuevas generaciones. Por lo que no, yo no soy María Ressa, pero me gustaría serlo.  

P.D.: Mi pequeño homenaje es su caricatura de mi puño y letra. Por si sirve de algo