¿Quién es el psicólogo de un psicólogo?

Como todos los días a las 9 am, se abre la consulta. Espera un día lleno de trabajo, de desahogos, de dramas personales y muchas peticiones de ayuda al psicólogo. El timbre empieza a sonar y un día más comienzan las terapias. Pero, ¿quién cuida a los psicólogos?

La respuesta está clara: otro psicólogo. Todo psicólogo lleva encima un trabajo personal de años. Además de acudir cada cierto tiempo a terapia ya sea porque han surgido temas que le pueden afectar de manera directa o simplemente porque consideran que ha pasado un tiempo y desean retomarla. Para acudir a terapia buscan que les trate un especialista con el que no guarden ningún tipo de relación, porque esta puede causar prejuicios y no se podría mantener una relación paciente-terapeuta objetiva.

Los pacientes se sientan en el sillón y empiezan las terapias. Muchas veces no hace falta que el terapeuta diga nada, ya que es el paciente el que empieza. Pérdidas familiares, problemas de pareja, problemas con uno mismo. Casos que pueden estar presentes en la vida cotidiana de cualquier persona.

No se puede ayudar a quien no quiere ser ayudado, recuerda la psicóloga Ana Villar

¿Qué pasa si un caso les sobre afecta? Existe una figura a la que llaman “supervisor”. Esta es una persona externa a la terapia, que cuando les sobrepasa o se implican de manera personal en él, les ayuda a revisar las medidas a tomar desde una distancia prudencial y así obtener el diagnóstico más objetivo. La relación que existe entre el psicólogo y el paciente debe ser una relación profesional, la empatía por parte del colegiado debe primar en esta relación, pero siempre con la mente fría para así no involucrarse.

El reto de conocer la mente humana

Podemos pensar que ser psicólogo es una ventaja a la hora de enfrentarse a un problema, ya que estos cuentan con un conocimiento más profundo de la mente humana. Según explica a cuv3 el psicólogo Eloy Saavedra Schuller, no se llega a conocer la mente humana en su totalidad, ya que se desconocen muchas cosas de esta.

Durante la pandemia, la gente se ha centrado en la salud y en cuidar su sistema inmunológico y se han olvidado de la salud mental. Pero las redes sociales han empezado a tener cada vez más peso en temas como este, ya que influencers conocidas a nivel nacional hacen de estas el altavoz para que la salud mental deje de ser un tabú. Las hermanas Pombo, Marta y María o Carolina Iglesias, conocida bajo el seudónimo de “Percebesygrelos”, están concienciando sobre la importancia de la salud mental, al igual que le dan visibilidad a acudir a terapia.

Los psicólogos empatizan de manera objetiva con los pacientes, por lo que muy pocas veces un caso puede afectarles de manera personal. Esto no evita que uno de los casos que estén tratando pueda abrir viejas heridas o despertar algún trauma del pasado.

Cuando esto sucede, los psicólogos deben acudir a un colega de profesión, para que así puedan tratar con este de manera objetiva y desde fuera, esta herida o trauma.

35.000 psicólogos en España

Según los datos recogidos por el INE (Instituto Nacional de Estadística), en el último año hay un total de 34.827 psicólogos colegiados en España, por lo que no debería ser difícil encontrar a un colega de profesión con el que no se mantenga una relación de amistad.

¿Cómo pueden reaccionar ante un acontecimiento que impacta de manera similar a la sociedad? Acontecimientos como el 11-S impactan de manera similar a la sociedad, ya que todos somos afectados de manera directa o indirecta. Cuando un especialista acude a la primera línea de batalla, no solo lidia con los traumas ajenos, sino que la catástrofe también le genera traumas.

Su manera de ayudar y de mantener la mente fría, para así poder dar un diagnóstico lo más objetivo posible, es poniéndose la bata blanca. Esta simbología hace referencia a que una vez el psicólogo se pone su bata, deja atrás sus problemas, sus traumas y prejuicios. Y diagnostica con una mente fría desde la objetividad.

“La bata blanca es nuestra objetividad”, explican los médicos

Tendemos a ver a los psicólogos como personas con la vida resuelta, sin problemas y muchas veces creemos que la profesión a la que se dedican hace más fácil su día a día. Pero nada más lejos de la realidad. Como todos, los psicólogos también son personas y mantienen fuera de su consulta una vida igual a la que puede llevar cualquier persona.

Tienen, amigos, familia, pareja, vida social. Y esta parte es también una de las que ayuda a que los psicólogos estén bien. La desconexión del trabajo, y poder dejar la “mochila” de los problemas fuera. Es otra de las terapias que se pueden aplicar.

Cuando un terapeuta no está atravesando uno de los mejores momentos a nivel personal o a nivel profesional, y esto acaba repercutiendo en su trabajo, son los compañeros del gremio los que normalmente le dan un toque. Esto no solo hace que el profesional acuda a terapia o pida ayuda a alguien del sector. Las horas de guardia o los minutos entre consulta y consulta son los que hacen falta para que un psicólogo hable con su compañero, comenten el caso y se desahoguen con alguien de una manera exprés. De vez en cuando, los psicólogos también necesitan un psicólogo.