Quienes me han enseñado a amar el Periodismo

cuv3 ha pedido a algunos alumnos de 4º de Periodismo de la Universidad Villanueva que escriban el discurso que pronunciarían en la ceremonia de graduación que pone fin a sus cuatro años de carrera

Excelentísimo rector, excelentísimas autoridades, claustro académico, compañeros, señoras y señores. Hace una semana en la clase de ciencia y cultura, Ernesto, nuestro profesor y gran referente en la carrera, nos  dijo “chicos es el último artículo que vais a publicar en CUV3 ¿de qué queréis hacerlo?” Almu, una gran compañera y amiga, dijo “¿por qué no escribimos cada uno nuestro propio discurso de graduación?” En ese momento me pareció una idea magnífica ya que no íbamos a tener la oportunidad de hacerlo y mucho menos toda la clase. Sin embargo, me sentaba día tras día delante del ordenador y no sabía qué escribir ¿Cómo puedo resumir cuatro años de nuestra vida en un folio, en unas simples palabras que seguramente no transmitirán todo lo que he aprendido y que me llevo conmigo de esta universidad, de mis compañeros y amigos? Sin embargo, aquí estoy delante de vosotros habiendo escrito algo que espero que esté a la altura de todo lo que me ha dado Periodismo y la Universidad.

El espíritu de Villanueva

Pienso en mí el primer día de clase y me recuerdo llena de miedo y de vergüenza. Ahora me veo totalmente distinta a esa niña de 17 años que entró por la puerta de la Universidad sin saber lo que era realmente Periodismo. Porque el Periodismo es mucho más que escribir, que estar delante de la cámara o de un micrófono en el estudio de radio. Periodismo es esa profesión tan infravalorada pero que yo he aprendido a amar y lo he conseguido porque he tenido compañeros, profesores y personal de la Universidad que me ha enseñado a hacerlo. Como cuando íbamos todas las mañanas como hienas hambrientas a por nuestra palmera de 90 céntimos, que tristemente luego quitaron, y a por nuestra Coca Cola. Voy a echar de menos la cafetería, ese agujero negro que consigue que no lleguemos a fin de mes enmarcado en la sonrisa de Cris y su mítica frase “Hola chicas, ¿Qué queréis?”, “Os regalo unos churritos, pero que no se entere nadie”, o en ese buenos días de Fernando cuando te toma la temperatura y te pregunta por tu TFG. Gracias por tanto, sois el espíritu de Villanueva. 

Somos más tontos que pesados y a eso no nos gana nadie

Hablando de TFG… Ese monstruo lejano que parece que nunca llega hasta que lo hace, que nos ha comido a todos un poquito la cabeza, pero del que hemos sacado tantas cosas buenas y tantas bromas. Si nos ves por los pasillos seguro que nos identificas por estar riéndonos o haciendo el tonto, creo que es el sello personal de esta promoción de periodistas. Seguramente hablemos de un tal Lobo, el James Bond español, como le llamó un compañero o imitando a algún que otro profesor, todo desde el cariño y el respeto por supuesto, no se preocupen, o haciendo las mismas bromas siempre porque… ¿Qué es opinión? ¿y público? o aplaudiendo porque sí, porque si algo nos gusta de verdad no es Kapuscinski, sino un buen aplauso. A lo mejor has visto a alguno aparcando la motillo de Miguel Ángel o corriendo por lo pasillos gritando: “como siempre Ernesto no está en su despacho” o verás a un grupo de cuatro chicas riendo como enanas y comentando series turcas, una tremenda hecatombe. Pero también somos chavales serios que tenemos debates políticos y religiosos al solecito con unas cervezas. Y con este poquito os acabo de presentar a la octava promoción de periodistas de la Universidad Villanueva, una promoción divertidísima llena de grandes talentos con los que he compartido de todo, fiestas, teatros, comidas e incluso funerales y una pandemia.

Puedo decir, con mucho orgullo, que somos currinches

Quiero aprovechar y dar las gracias a todos los profesores que nos han acompañado estos años. Se que a veces no hemos sido fáciles de manejar, pero nos han aguantado estoicamente y admítanlo se han echado muchas risas con nosotros, porque somos más tontos que pesados y a eso no nos gana nadie. Gracias por enseñarnos que el Periodismo es una profesión que de verdad merece la pena, en la que hay personas maravillosas que sin duda han llegado para quedarse.

Ahora puedo decir, y con mucho orgullo, que somos currinches, para quien no lo sepa (yo lo aprendí hace una semana) es en la jerga periodística los principiantes o gacetilleros. Es el abismo al que nos enfrentamos en este momento. Ahora somos currinches, pero dentro de poco seremos periodistas y que os quede claro esto no se acaba aquí chavales, porque como dice nuestro amigo Pedro, se vienen cositas.