Un café, una silla y una paloma

cuv3 ha pedido a algunos alumnos de 4º de Periodismo de la Universidad Villanueva que escriban el discurso que pronunciarían en la ceremonia de graduación que pone fin a sus cuatro años de carrera

Ilustrísimos señores de la mesa presidencial, claustro de profesores, queridas familias y compañeros que nos graduamos en este día. Es un honor para nosotros cinco estar hoy aquí y representar a todos los alumnos, en este acto de graduación, delante de todos ustedes. 

4 años. 36 meses. 720 días. 4320 horas. Ese es el tiempo que hemos pasado juntos en las aulas de esta universidad, bueno quizás algunos más que otros. 

Gracias por hacernos mejores profesionales de lo que jamás soñamos soñar

Si nos paramos un instante a pensar, lo más preciado que poseemos en nuestras vidas es el tiempo. Por eso me gustaría hoy agradecer especialmente a nuestros padres, que nos lo han dado todo, por darnos la oportunidad de crecer, de formarnos y de entrar en esta universidad. Gracias a todo el personal de Villanueva por cada segundo que nos habéis dedicado dentro y fuera de clase. Villanueva sin vosotros no existiría.

Gracias por vuestra paciencia, por las segundas oportunidades, por no dejar de creer en nosotros, por querer sacar nuestra mejor versión, por hacernos mejores personas y profesionales de lo que jamás soñamos soñar.

Aprovecho esta ocasión también para destacar las dos lecciones y el mayor presente que personalmente me ha regalado Villanueva: un café, una silla y una paloma. 

Cada mañana al llegar a la universidad había siempre un mismo patrón: una bienvenida sonriente. No ha existido un solo día sin que el personal no docente, te recibiera con una sonrisa. No importa lo que pasara, siempre nos han animado a estar alegres. Y al final acabas dándote cuenta de que no pasa nada: sonríe siempre, que en verdad no cuesta tanto. Aunque no seáis profesores nos habéis enseñado mucho, gracias de corazón.

Quiero agradecer a esta universidad el habernos puesto al alcance a personas tan extraordinarias

La segunda lección tiene nombre y apellidos, es un hombre conocido por todos, no solo por ir a toda velocidad sobre sus cuatro ruedas por los pasillos, atropellando a algún alumno despistado de vez en cuando, sino también por su alegría y perseverancia. Miguel Ángel, gracias por ser todo un ejemplo de constancia, humildad y por enseñarnos que para ser feliz solo hace falta echarle ganas y valor. Gracias por todo este tiempo.

También quiero agradecer a esta universidad el habernos puesto al alcance a personas tan extraordinarias con las que hemos compartido tantas experiencias e incluso apuntes. Pero sobre todo, gracias por haber hecho que conozca (si Dios quiere) al amor de mi vida y con la que dentro de unos años esperamos poder casarnos y formar una familia. Gracias por darme a mi todo en la vida.  

Por último, me gustaría que hiciéramos un viaje al pasado y recordáramos el primer día en esta universidad. Aquella mañana nos pidieron que escribiéramos un pequeño texto contando quiénes éramos, nuestros gustos, nuestras aspiraciones… Estoy seguro de que si hoy volviéramos a hacer el mismo ejercicio, el resultado sería muy diferente. 

4 años. 36 meses. 720 días. 4320 horas. En ese tiempo Villanueva ha conseguido cambiar nuestras vidas. Ahora nos toca a nosotros cambiar el mundo.

Muchas gracias y enhorabuena.