Especial elecciones Madrid (15) / Un 4-M de Goya a Antonio López

“Ella es caótica, cercana y orgullosa. Te hará pensar que baila solo para ti. Puede ser que la conozcas, tal vez te haya enloquecido, si la viste paseando por el Rastro los domingos. Puede ser que la conozcas, si te digo que su nombre es Madrid”. Esta canción del cantautor Marwan refleja claramente cómo es esa imagen de la capital española, una ciudad con personalidad en cada esquina. Madrid es arte, es locura, es traviesa. Tiene sus calles, sus casas, sus bares… y sus cuadros pueden aportar esa imagen que nos muestra una ciudad en su esplendor. Este es el Madrid que tiene que conocer cualquier votante de este 4 de mayo, una ciudad y una región que van más allá de la política, de propaganda, los carteles y los debates. Porque no todo en esta vida es política.

Adéntrate en la historia castiza más auténtica

Para poder enseñarla de otra manera son muchos los artistas que se inspiran en sus parques, su gente, sus fiestas y costumbres, para plasmar sus obras… De entre esos cientos, muchos fueron pintores que, a través de trazos, dibujaron su percepción de la capital española, a veces amada y otras… un camino a medias entre el infierno y el cielo. Pero Madrid también puede ser vista a través de pinceladas con las que los madrileños son introducidos en ese mundo de historias acaecidas a través del tiempo. Esta es la ruta perfecta para adentrarte en Madrid, conocer los lugares más emblemáticos y adentrarte en la historia castiza más auténtica.

La Plaza Mayor, la esencia de Madrid

Lorenzo Quirós: Proclamación de Carlos III en la Plaza Mayor, 1763.

“La plaza es la identidad de la ciudad y nuestra mejor representante en el mundo”. La plaza Mayor tiene un rol a cumplir: es símbolo y referencia, es espacio de la cotidianidad. Es el lugar natural de encuentro para los madrileños. Es, ante todo, carácter. Es un espacio no vacío. Es la esencia, verdadera y real, de la ciudad. Tiene vida propia, a lo largo de la historia de Madrid, ha sido el lugar de encuentro y de celebraciones. Cada persona que entra en ella sufre la alucinación de sus comercios, sus encantos y sus monumentos. 

La Puerta de Alcalá recién inaugurada, vista desde los ojos de la diosa Cibeles

A través de Lorenzo Quirós podemos ver una plaza distinta a la actual, una plaza que ha contemplado entre sus cuatro paredes de edificios, la entrada  y la proclamación de reyes. Y es que, con el paso del tiempo y los distintos incendios sufridos, se ha reconstruido y ha cambiado de nombres varias veces. Antes de conocerse como “Plaza Mayor”, nombre que se conserva desde finales de la Guerra Civil, se la ha nombrado como: Plaza del Arrabal, Plaza de la Constitución, Plaza Real o Plaza de la República. 

Mírala, mírala, la Puerta de Alcalá

Ginés Andrés de Aguirre: La Puerta de Alcalá vista desde la Cibeles, 1785.

Concretamente desde que se inaugurase en 1778 gracias a la iniciativa del rey Carlos III -el mejor alcalde de Madrid, según dice el refranero popular- y a la sabiduría de su arquitecto, Francesco Sabatini, la Puerta de Alcalá se consolidó como la entrada principal a la villa de Madrid y hoy, bastantes siglos más tarde, es uno de los monumentos más representativos de la capital. Cibeles la observa por detrás y miles de turistas la fotografían por delante. Han colgado sobre ella carteles propagandísticos revolucionarios o belenes navideños. Ella, sin inmutarse, sigue ahí, siendo el monumento que más sorprende por su magnanimidad, incluso a los castizos más auténticos. 

El pintor Ginés Andrés de Aguirre retrató unos años después, en 1785, una Puerta de Alcalá casi recién inaugurada, vista desde los ojos de la fuente de la diosa Cibeles. Llevan años juntas, casi al lado, viendo pasar el tiempo. La obra pertenece al Real Patrimonio desde 1870.

La Ermita de San Isidro, jolgorio y alegría por celebrar a su patrón

Goya: La Ermita de San Isidro el día de la fiesta, 1788.

Un poco más lejos del centro de la ciudad, pero parada obligatoria, es visitar al patrón. Hay pocas cosas más castizas que la pradera y la Ermita de San Isidro. Y menos el día de su fiesta. El 15 de mayo Madrid se tiñe de jolgorio y alegría para celebrar a su patrón, los madrileños salen a celebrarlo y la fiesta se convierte en la más auténtica de la ciudad. Sale el madrileño que todos llevan dentro

Las últimas navidades en la capital antes de la Guerra de Independencia

Francisco de Goya, natural de Zaragoza pero enamorado de Madrid, no faltó a las tradiciones de la villa, donde retrató la fiesta y la alegría de los madrileños. Alrededor de la Ermita vemos -al igual que hoy en día- a cientos de personas celebrando a su patrón. En su origen, la obra perteneció a los duques de Osuna y se encontraba en el palacete de La Alameda. Actualmente la obra se conserva en el Museo del Prado gracias a Pedro Fernández Durán.

La Puerta de Sol, el inicio de una ciudad que acoge a cualquiera

Ferrer Dalmau: La Castañera, ambientado en 1807.

La Puerta del Sol es la que acoge el año nuevo entre campanadas, es la que representa el símbolo y la protección de Madrid con su oso y el madroño, es el lugar de cita y paseo que se frena en un kilómetro cero, porque de Madrid al cielo. La Puerta del Sol es la plaza que acoge siete estrellas que se han quedado a vivir en un cielo más cercano. Es la puerta sin entrada ni salida, sin puerta, porque Madrid siempre está abierta.

A través de un Madrid nevado, con carruajes y la Iglesia del Buen Suceso, actualmente situada en la calle Princesa, en plena Puerta de Sol, una castañera -la que da el nombre a la obra- le da un cucurucho de castañas asadas a un Guardia Real de Corps. Sin embargo, ninguno puede reconocer esta localización hoy en día ya que ha cambiado completamente.

No se trata de un pintor de la época que retrató una escena que estaba ocurriendo para la posteridad, sino que Ferrer Dalmau, haciendo honor a su temática de soldados y guerras, ha representado las últimas navidades en la capital antes de la Guerra de Independencia. La calma antes de la tempestad

Los Jerónimos, la “filial” del Prado

Eduardo Rosales: El Salón del Prado y la iglesia de San Jerónimo, 1871.

La iglesia de San Jerónimo el Real, conocida por los madrileños como “los Jerónimos” data del siglo XVI. Es de las más antiguas y que más historia ha albergado de la capital y se encuentra entorno a la fuente de Neptuno, otro icono de Madrid. Al lado del Museo Nacional del Prado y de la Real Academia Española, es ya otro monumento imprescindible por el que no dejar de pasar. El templo contiene ocho magníficas pinturas religiosas cedidas por el Museo del Prado y realizadas por artistas de la talla de Juan Carreño de Miranda, Alonso Cano o Francisco de Rizzi. Es la “filial” del Prado. 

Gran Vía hace que te brillen los ojos con sus luces y su energía

Eduardo Rosales pintó este cuadro tan poco convencional en 1871. De sus trazos arquitectónicos de esta vista urbana -que bien parece un dibujo- destaca la impresión de estar inacabado, y es que quedó sin hacer ante el efímero reinado de su protagonista. Lo que sí podemos asegurar es lo amante de la arquitectura de su ciudad que es el pintor. Desde 1971 la obra se encuentra en el Museo del Prado.

La Gran Vía, el eje de la vida madrileña

Antonio López: Gran Vía de Madrid (1974-1981).

La Gran Vía es el corazón de Madrid. Es la adolescente que se escapa por las noches a tomarse una copa. Es música, baile, espontaneidad y locura.

Desde hace años, es el eje de toda la vida madrileña. De sus avenidas sale el pulso y la vitalidad de la ciudad. A cualquier día, a cualquier hora, hay vida. Los teatros, garitos y las tiendas entre clásicas y modernas giran entorno a ella. Desde su construcción, es un hito en la ciudad visto desde el punto de vista comercial, turístico y de ocio. Es conocida como el “broadway madrileño” por sus cines, teatros y musicales. Gran vía hace que te brillen los ojos con sus luces y su energía.

A través de un realismo mágico, Antonio López consigue plasmar una de las calles más transitadas de la capital. El pintor elige una hora temprana, tal y como indica el reloj, las 6:30, por lo que se puede ver a la vía madrileña sin peatones ni vehículos, lo que concede un protagonismo absoluto a la propia calle. Se dice que tardó casi siete años en poder terminarla, levantándose diariamente de madrugada con la intención de capturar la misma imagen. A través de una ejecución lenta, meditada y detallada consigue captar lo que podría ser una foto

Cibeles, de Segovia hasta Madrid

Jorge Arranz: Madrid, Cibeles, 2016.

Cibeles, la representación de todo aquel que se considere madridista, detrás del antiguo Palacio de Correos, actual ayuntamiento de la capital y a lo lejos, la puerta de Alcalá.

Son tres de los monumentos más conocidos y visitados de la ciudad. Sin embargo, muchos no saben que inicialmente la fuente se diseñó para ser instalada en los Jardines de la Granja de San Ildefonso, en Segovia. Se terminó de construir en 1781, pero no fue hasta 1895 cuando la trasladaron hasta el centro de esta plaza.

Es poder tenerlo todo simplemente posando la mirada en un cuadro

El autor de esta obra es Jorge Arranz (1956), madrileño que hace honor a su ciudad con la mayoría de sus piezas. Arranz es dibujante, ilustrador e historietista español, conocido por sus “Ciudades dibujadas”. Tiene una colección llamada “Madrid” con sitios tan míticos de la ciudad como el antiguo estadio Vicente Calderón, el Santiago Bernabéu o el Rastro. A cualquier persona que le guste esta ciudad sin duda, debe conocerla a través de sus dibujos.

El Palacio de Cristal, la joya de la capital

Francisco Herrero: Palacio de cristal, 2016.

Es primavera, hace un día espléndido para pasear por el Retiro y de pronto, el Palacio de Cristal, una de las mayores joyas de este parque. Este edificio transporta a todo aquel que lo ve y lo visita a un mundo fantasioso y bucólico, en el que todo es posible como una gran recepción o un baile. 

Corretear por las calles tranquilas que nos llevan al pasado

Este uno de los mejores ejemplos de la arquitectura de hierro en Madrid. Como muchos de los sitios icónicos de la capital, su función principal no ha sido la final. Se pensó como invernadero para plantas tropicales con motivo de la Exposición de Flora de las Islas Filipinas, celebrada en 1887. Actualmente es una de las sedes del Museo Reina Sofía, que acoge varias exposiciones temporales. Francisco Herrero es un madrileño cosmopolita, enamorado de su ciudad y del mundo. A través de sus obras psicodélicas y coloridas muestra al mundo los rincones de distintas ciudades desde una perspectiva moderna y única.

Con estas obras descubrimos un Madrid enmarcado en varios recuerdos que puede seducir con el misterio o la singularidad de un edificio, la vida cotidiana, una taberna con sus tapas, el paseo por un jardín, el corretear por las calles tranquilas que nos llevan al pasado, los conciertos en los cafés…  

Es poder tenerlo todo simplemente posando la mirada en un cuadro.

Con información de Almudena Duarte y María Elena Pérez.

Imágenes: Unsplash y Celia Casañé Mardomingo

About Celia Casañé Mardomingo

Estudiante de 4º de Periodismo y Comunicación y Gestión de la Moda