Especial elecciones Madrid (7) / Edmundo Bal: “Yo hago propuestas. Los demás, lemas de la Guerra Civil”

Son las nueve de la noche del pasado jueves y Edmundo Bal se está tomando un descanso entre mitin y mitin, junto a su hija, en un bar de la capital. El ruido es tal que debe salir a la calle para poder hablar con tranquilidad y atender a la llamada de cuv3, el digital de la Fcom de la Universidad Villanueva.

Tras una visita al barrio madrileño de Montecarmelo en la recta final de una polémica campaña electoral, Bal repasa las últimas tendencias de las encuestas, la moción de censura de Murcia, y cómo no, da su opinión sobre la oposición y los últimos acontecimientos de violencia que están viviendo algunos personajes públicos. Con el tono cercano y natural que le caracteriza, el candidato de Ciudadanos a las elecciones de la Asamblea de Madrid afirma que para él la política es servir a los demás, ya que es lo que ha hecho toda su vida, como funcionario público y ahora en la política, pensando en los intereses generales.

Su modelo, dice, está muy lejos del actual, nada menos que la Democracia que inventaron los griegos en Atenas hace 2.500 años. 

P: ¿Qué le llevó a cambiar la Abogacía del Estado por la política? 

R: Me echaron de mi puesto de trabajo por negarme a mentir en favor del Gobierno, porque querían que yo en el escrito de acusación del procès no incluyera los hechos de violencia que tuvieron lugar en los colegios el 1 de octubre en Cataluña, y yo me planté ya que mi sueldo lo pagan los españoles. No podía decir mentiras. Me mandaron a otro puesto de trabajo, que era un castigo, me rebajaron el sueldo, me humillaron delante de todo el cuerpo de abogados del estado y me ofreció Albert Rivera entrar en política; le dije que sí porque era otra forma de servir a los ciudadanos. Aunque sea incómodo me enfrento a todos los retos que me pone la vida por delante.  

P: ¿Se imaginó alguna vez presentarse a unas elecciones de esta talla y con esta situación pandémica?

R: Estos dos últimos años mi vida ha dado muchas vueltas. Yo estaba ya en el Congreso de los Diputados muy asentado, muy confortable y dominando muy bien el reglamento del Congreso. El reto que me puso la vida por delante fue presentarme a estas elecciones y como siempre, en lugar de quedarme en lo cómodo, creo que lo correcto es dar el paso.

P: ¿Qué visión cree que tiene la gente de Ciudadanos tras el dilema de la moción de censura en Murcia? ¿Cree que les ha afectado?

R: Creo que no ha afectado nada. Había casos de corrupción en Murcia y bueno, es posible que no lo hayamos comunicado bien a la ciudadanía y como consecuencia de ello me presento yo a estas elecciones. Lo que hay detrás de Ciudadanos es mucha unión en torno a Inés Arrimadas y mucha ilusión en el proyecto de presentarme yo como candidato y en la campaña.

Es posible que no hayamos comunicado bien la moción de censura en Murcia

P: ¿Qué opina sobre los resultados que están recogiendo las últimas encuestas? No apuntan a que vayan a superar ese 5%…

R: Las encuestas siempre están dirigidas a un determinado sentido. También es cierto que se han publicado encuestas en El Español y La Vanguardia que dicen que estamos dentro. Nuestras encuestas internas, desde el debate de Telemadrid, donde yo hice muchas propuestas a los madrileños, apuntan por encima de un 5% y con tendencia al alza. Además, me comporté con total educación y sin insultar a nadie. Yo creo que vamos a sacar bastante más que ese porcentaje. Después en el debate de La Ser en el que se levantó todo el mundo, yo pedí que la gente no se levantara, y creo que eso en relación con lo que es un votante de centro moderado lógicamente va a sumar, no va a restar. 

P: ¿Cuál es el origen de “Madrileños por Edmundo”?  ¿Y el de “Elige centro”?

R: “Madrileños por Edmundo” no es un lema de partido, se lo inventó alguien y lo puso en Twitter. Nos gustó y lo cogimos de ahí e hicimos camisetas, un poco de broma y cuajó muy bien. He escrito además a quien lo subió a Twitter por primera vez y he hablado con él, una persona del mundo de la publicidad y de la comunicación, al que le agradezco mucho que haya tenido tanta imaginación. 

P: ¿Qué opina de los lemas de los demás partidos? Han recurrido a términos como libertad, comunismo… 

R: ¡Son de la guerra civil española! De principios del siglo XX y no del futuro, que es para lo que uno se debería presentar a unas elecciones, para hacer propuestas de futuro y no para recordar el pasado. Esos eslóganes de socialismo o libertad, comunismo o libertad, democracia, lo que provocan es que nadie presente propuestas objetivas. He presentado un montón de ellas, las voy apuntando todas en una lista. Los demás no presentan propuestas, se dedican a insultarse y en segundo lugar a utilizar estos eslóganes que se traducen como enfrentamiento, división, bandos… que es en definitiva da un clima de desunión y de enfrentamiento, que a mí me parece, es completamente contrario al espíritu de la gente que vivimos en Madrid, que somos gente muy muy muy acogedora. 

Los eslóganes de comunismo, libertad o democracia recuerdan al pasado, no son propuestas de futuro

P: Con respecto al enfrentamiento entre Monasterio e Iglesias, ¿cree que obedece a una estrategia entre ambos partidos?

R: No pueden y no quieren existir el uno sin el otro. Dicen que quieren acabar con el otro, pero en realidad no, porque el otro es la razón de su existencia. Son populismo de derechas y populismo de izquierdas, como cuando Iglesias se levanta del debate con una excusa y Monasterio se alegra, la cual parece que disfruta debatiendo. Yo le digo que tengamos un debate para confrontar nuestras propuestas, ya que tenemos que hacerlo. Al final va a ganar las elecciones Isabel Díaz Ayuso y lo que está en juego es si ocupará la Vicepresidencia Monasterio o yo.  Pero ella tampoco quiere puede debatir conmigo, es decir, me tiene miedo.

Iglesias se levantó del debate con una excusa y Monasterio se alegró. No pueden existir uno sin el otro

P: Siguiendo con el miedo ¿Cree que las amenazas que están sufriendo algunos miembros del Gobierno, políticos… podrían llegar a ser una estrategia política?

 R: De ser ciertas, son delitos. La Justicia determinará si son mentira o no. Quiero creer que son verdad, pero no voy a poner en tela de juicio que recibir un sobre con unas balas o con una navaja sea una amenaza.  Yo lo que no hago es condenar un solo tipo de violencia y disculpar otra, como hacen ellos, que disculpan la violencia que se ejerce contra adversario. Los madrileños tienen que saber nuestras propuestas, porque cuando ellos se dedican a levantarse de los debates, a quienes están faltando al respeto es a los madrileños, más que a los representantes políticos. 

P: ¿Qué cree que necesita Madrid?

R: Hay muchas cosas que hacer, tengo un montón de propuestas y las he ido diciendo en la campaña electoral: educación, cultural, sector de transportes e infraestructuras, políticas sociales… Pero lo primero que hay que hacer es salvar vidas. Se debe establecer un ambicioso plan de vacunación de 24 horas al día, 7 días a la semana. También hay que salvar empleos y lo que hace falta es aprobar los presupuestos generales de la Comunidad de Madrid que están redactados prácticamente en su integridad y cuya medida estrella es un paquete de 1.000 millones de euros para la pequeña y mediana empresa, para el empresario y para el autónomo, con 600 millones de euros en ayudas directas. Promover la riqueza y la reinversión de beneficios.

No voy a poner en tela de juicio que recibir un sobre con balas o una navaja sea una amenaza

P: Para terminar, con una palabra, ¿cuál sería la esencia de Ciudadanos frente al resto de partidos?

R: Te respondo en dos. Educación y sobre todo tolerancia. El permitir, el entender como algo bueno que la gente piense distinto a ti. Para gobernar no hace falta preguntarle a nadie qué piensa o qué carné de partido tiene, lo que nosotros queremos es gobernar, yo quiero gobernar para todo el mundo, aunque no me haya votado, aunque piense distinto que yo. Una filosofía, un modelo de gobierno que se basa esencialmente en la libertad reconocida para todos. Ellos reconocen la libertad para los suyos, pero se la niegan, al contrario.

Con información de Paula Gosende