Si Indiana Jones rodara en Madrid… buscaría la cerveza perdida

La vieja chaqueta de cuero desgastado, el sombrero Fedora, sus botas Indy, su bolsa militar inglesa donde custodia las cruces de Coronado y su látigo ¿Quién no reconoce su figura? La saga de Indiana Jones es notoria en el mundo entero. Desde 2008 los detalles de la continuación de su legado se guardaron bajo siete llaves pero después de muchos retrasos, cambios de guionistas y director; Indiana Jones 5 será la última entrega del famoso arqueólogo en la historia del cine. La película tiene fecha para el inicio de su rodaje, ¿y si fuera en Madrid? 

La vieja chaqueta de cuero desgastado, el sombrero Fedora, sus botas Indy… ¿Quién no reconoce su figura?

Esta leyenda ya pudo pisar suelo español, más concretamente en Almería, con su tercera película. Sin embargo, el afán de encontrar objetos de importante valor histórico para la humanidad le conduce a otros yacimientos arqueológicos: Patones, el Parque del Retiro y la Calle Bailén.

La Calle Bailén bajo el ritmo de John Williams 

Un Indiana Jones algo más mayor, caminando con esa personalidad tan peculiar de líder nato con atisbos de rebeldía, va en busca de un palacio oculto entre las calles de Madrid. Desde hace unos meses es consciente del valor que esconden las frías aceras. 

Visualizando la calle Bailén, en la habitual performance del cazador de recompensas, el arqueólogo saca el plano donde aparecen los sótanos sobre los que se levantó el Palacio de Godoy en el año 1766. Como si se tratara de una trama original creada para la ocasión, bajo la música de John Williams en el tema de “En busca del arca perdida”, la excavación se abre paso a sus pies: escaleras, estancias, galerías de aguas pluviales y algún fragmento de cerámica de la época. Baja. Entre una mina de agujeros, va sorteando el resto de la escalera que dejó Sabatini como una de sus joyas.

Escondida entre clavos y herrajes de puertas, la encuentra. La botella de la fábrica de cervezas de El Águila de los años 30. Solo él sabe lo que contiene dentro. La mete en su bolso. Es hora de marcharse. Sin embargo, la identidad del personaje no le permite irse antes de haberlo explorado todo. Sigue andando. Entre todos los yacimientos, se han quedado al descubierto suelos de granito, los enlucidos en las paredes y restos de lo que podría haber sido techos abovedados. El palacio de Godoy aún puede verse.

En la Calle Bailén  el arqueólogo saca el plano donde aparecen los sótanos sobre los que se levantó el Palacio de Godoy en el año 1766

A su derecha, a pocos metros de las escaleras de subida, encuentra un gasómetro que podría haber surtido de gas al propio edificio. Está estropeado, lleno de polvo y la manivela en rojo. O eso parece. Da un par de golpes, gira la palanca… algo va mal. Sonidos, mucho gas y temblores. Ahora sí es momento de marcharse. 

El parque de El Retiro, serpientes y restos arqueológicos 

Estas y muchas otras cosas son las que se encontrará Indy en el apreciado parque madrileño. Apreciado también por los tesoros que se esconden bajo sus paseos. Este se inauguró en el año 1630 como jardín del Palacio del Buen Retiro y fue mandado construir por el conde-duque de Olivares para el rey Felipe IV, de quien era su valido y hasta hoy ha llovido bastante. También ha visto pasar reyes, guerras y miles de madrileños que, desde que se abrió al público en 1767, pasean por sus jardines.

Pero no todo queda ahí. El Retiro esconde leyendas y misterios que perduran hasta hoy. Corretean duendes escurridizos, duermen osos polares o pasean serpientes, las grandes enemigas del Dr. Jones. Y hay zonas del parque donde la arena también es escurridiza. Pero como buen arqueólogo y aventurero que es, Indy no dejará de enfrentarse a los secretos del parque y se encontrará con el otro mundo que hay bajo el suelo. El de los restos arqueológicos más escondidos de la ciudad

En el subsuelo se encuentra el antiguo camino de entrada a Madrid que llegaba desde la zona de Vicálvaro y las desaparecidas ermitas de la Magdalena, San Juan y San Isidro, destruidas tras la Guerra de la Independencia. Todo un laberinto bajo tierra. Nada nuevo para este arqueólogo, pero siempre con el hándicap del enemigo desconocido al que se enfrenta y el de los peligros inminentes. Si Indy consigue salir airoso del subsuelo de Madrid y encontrar los restos escondidos del S.XVII -allá cuando se construyó el parque- nuestro rey de la arqueología habrá ganado una nueva aventura. 

El Retiro esconde leyendas y misterios que perduran hasta hoy. Corretean duendes escurridizos, duermen osos polares o pasean serpientes, las grandes enemigas del Dr. Jones.

Las misteriosas profundidades paleolíticas de Patones

Y ahora nos vamos un poco más lejos, a poco más de 50 km de Madrid, aquí se encuentra la localidad de Patones perteneciente a esta comunidad. Patones es conocido por su belleza y sus rutas. Sin embargo, lo que muy pocos saben es que guarda un gran tesoro, la cueva del Reguerillo, la más importante de la Comunidad de Madrid, declarada Monumento de Interés Nacional en 1944. Destaca por ser el único ejemplo de arte rupestre atribuido al Paleolítico superior en todo Madrid.

Es imposible ver este yacimiento arqueológico y no imaginarse a Indiana Jones paseando entre los restos de osos de las cavernas, guardando en su bolsa restos de cerámicas pertenecientes al neolítico mientras toca las paredes con dibujos y grabados rupestres de cabras montesas e incluso de un mamut, esquivando las estalactitas y estalagmitas que pueden caerle encima.

Es imposible ver este yacimiento arqueológico y no imaginarse a Indiana Jones paseando entre los restos de osos de las cavernas

Además es aquí donde vivieron los primeros habitantes de Patones que se resguardaban del frío y de la lluvia, haciendo de la cueva su hogar y alimentándose de lo que recolectaban y cazaban. Pero esta localización no es el único misterio de Patones, muy cerca de la cueva del Reguerillo se encuentra la cueva del Almendro, en donde se enterraba a cualquier miembro del grupo que falleciese. Es una pena que esta última caverna no esté abierta al público y que no se pueda visitar una de las maravillas de los primeros seres humanos.

Ahora que debido a la COVID-19 las comunidades están cerradas perimetralmente es el momento perfecto para convertirnos en Indiana Jones y descubrir las maravillas arqueológicas de Madrid, que tantas veces pasan desapercibidas.

Con información de Celia Casañé y María Elena Pérez.