De Camarón a Rosalía: un cambio “Con altura”

“Yo no entiendo por qué os gusta tanto Rosalía o el C. Tangana ese”. Estas fueron las palabras de Carlos, padre de 5, después de que sus hijos cantaran a pleno pulmón “Malamente” y “Tú me dejaste de querer”. Ambos artistas se colocan en el top ventas en pocos minutos sea lo que sea lo que publiquen. Pero pese a ello, son víctimas de la ruptura generacional: la gran mayoría de las personas mayores de 45 no les entienden. Consideran que esas mezclas de géneros que hacen “son demasiado raras”.

Rosalía y C. Tangana son víctimas de la ruptura generacional

En cambio, su hija Pilar, estudiante de grado medio de Cuidados a Personas en Situación de Dependencia, asegura que escucha a Rosalía porque le “acerca a un género tradicional, que normalmente no escucharía, de una manera muy atractiva”. La mezcla entre trap y flamenco se ha convertido en la pócima del éxito de la cantante catalana. Miles de jóvenes la siguen allá donde van y reconocen que su voz y su música es inconfundible.

Este salto generacional ha sido siempre así; a lo nuevo le cuesta ser aceptado. Si estamos acostumbrados a algo, no nos gusta que venga otra cosa que rompa con lo conocido. Los artistas más rompedores de cada generación han tenido que asumir esa carga simplemente por hacer algo diferente. Rosalía y C. Tangana también han pagado ese precio (y puede que incluso lo sigan pagando).

Un ciclo de la vida

Pero, como hemos dicho, no han sido los primeros. ¿Acaso no criticaron exactamente igual a Camarón de la Isla tras el lanzamiento de su disco “La leyenda del tiempo”? Los más puristas le criticaban por haber “traicionado” al género flamenco. Precisamente, una de las grandes obsesiones del artista a lo largo de toda su carrera fue reavivar un género que estaba de capa caída entre los más jóvenes. Y lo consiguió gracias a su valentía por romper con lo conocido. Siempre respetando la esencia del flamenco, introdujo en el cante instrumentos como el bajo, la batería o la guitarra eléctrica, nunca vistos en este género. Por primera vez en mucho tiempo, millones de jóvenes en toda España se rendían al estilo flamenco. Y, sin embargo, los de generaciones anteriores que habían crecido con un flamenco más puro, no entendían el juego musical de Camarón.

Volvamos a Carlos que, como muchos otros de su edad, no comprende cómo “puede tener tanto éxito este género que no es ni una cosa ni otra. Es un flamenco que ha dejado de ser flamenco, y un reggaetón que no llega a reggaetón.” Más o menos lo mismo tuvo que vivir en su momento Camarón de la Isla. Una injusta incomprensión por atreverse a hacer algo distinto a lo que se hacía; y sin embargo, se convirtió en el más grande de los grandes de este género. Puede que ser que Rosalía o C. Tangana se conviertan en otra figura revolucionaria del género, tal y como él lo fue en su momento.

La vida consiste en reinventarse o morir

El tiempo pasa y, con él, las cosas evolucionan, incluso la música. Desde el estilo musical hasta la temática de las canciones: el primero con temas más tradicionales del mundo gitano, como “Soy gitano”. La segunda, con reflexiones sobre la situación de la mujer (“Pienso en tu mirá”) o canciones más rompedoras, hablando de fiesta y sexo como ocurre en “Con altura”. Puede ser que para algunos entender el concepto musical que estos jóvenes artistas presentan sea difícil. Pero no hay que olvidar el pasado, que tantas veces nos ha enseñado que el riesgo es necesario para mantenerse vivo. Al fin y al cabo, la vida consiste en reinventarse o morir; pero de eso solo se dan cuenta los grandes genios. Como dice Carlos “aunque no lo entienda todavía, quizá dentro de un tiempo y habiéndolo reproducido muchas veces, pueda disfrutar de este tipo de música”. Lo dirá el tiempo.

Con información de Felipe Andrés Baccei Capriles.