Leer, ¿realidad o ficción?

“La vida es lo que transcurre mientras esperamos a que pase algo”, esta cita, tan conocida, es de libro, y refleja  muy bien que muchas veces esperamos a que pase algo, en vez de salir afuera y hacer que pase. Una gran lección que invita a luchar y no quedarse de brazos cruzados esperando sin hacer nada. Simple, sí. Pero, ¿ qué más nos enseñan los libros?

Cuando estaba en el colegio, en primaria, algo que me marcó mucho fueron los libros. Me movía la curiosidad. Portadas llamativas, dibujos, colores… me impulsaban a leerlos. Libros cortos, extensos, animados, divertidos… De hecho, tenía una biblioteca en mi centro, en que íbamos cada X tiempo a coger libros. Me impactó un libro que leí en esta etapa, titulado “Matilda” de Roald Dhal. Esta novela, también con versión audiovisual, trataba de una niña de unos seis años, muy inteligente, superdotada, que fue adoptada por unos padres de una familia con un hijo, que no la trataban bien y no cuidaban de ella. La niña empieza a ir a un colegio en que la directora también genera malestar a los alumnos y malos tratos.  Al final de la novela, adopta a la pequeña una profesora del colegio ya que el amor y la compasión le mueven a hacerlo.

Valores como el amor, el valor de ser uno mismo, la personalidad y el bien frente al mal, caracterizan esta novela

El transcurso de los años

Fueron pasando los años y seguí leyendo, a veces por obligación, otras por devoción.  Hasta que llegué a los últimos años del colegio. Cuando estaba en Bachillerato, leí obras muy importantes y emblemáticas como “Historia de una escalera”, “La Colmena”, o “El sí de las niñas”. Una obra que me sorprendió de esos años, fue  “La casa de Bernarda Alba”, en que se cuenta cómo era la sociedad tradicional, en que la mujer era obligada a casarse, no se la tomaba en consideración, no podía acceder a un trabajo digno, entre otras muchas cosas. La obra cuenta la historia de una madre, Bernarda, y sus cinco hijas, que viven en un entorno cotidiano complicado. Esta obra refleja amores,  pasiones, odio, status social, muertes, drama… Es una historia sorprendente sobre el amor y las ataduras, con final desgraciado.

Se puede aprender acerca de la libertad, de lo que ha mejorado la sociedad, de la lucha, de la vida, que es dulce, aunque a veces, como en la novela, un tanto amarga.

Literatura en una nueva etapa

En la universidad, crecemos, nos fortalecemos. Tenemos sueños, aspiraciones, metas que alcanzar. Leemos novelas diferentes, nos evadimos y sumergimos en una realidad ficticia en que podemos incluso, llegar a sentirnos protagonistas de las fantasías. Conocer realidades nuevas, ampliar conocimientos, vivir, soñar.

En esta etapa me sorprendió leer 1984, de George Orwell. Una novela impactante que retrata una sociedad injusta, frente a un modelo político dominante y autoritario. Vigilancia al ciudadano, superpoder, caos, violencia… describen a esta novela.

Estas novelas me marcaron por el poder del amor, el poder que tiene uno mismo, de la lucha del bien contra el mal; el poder de los políticos dominantes que no deben abusar del poder, sino generar tranquilidad y orden; la persuasión que impone el político mediante modelos e ideas en una sociedad que, merece ser justa. Y es que, no hay nada mejor que la libertad, ni poder más grande que el bien y la verdad.

Valores, enseñanzas, política, finales felices o desgraciados, rigen en estas novelas un interés especial en el lector.

Según un estudio, solo un 26 % de niños menores de 18 años, leen. diariamente. Y es que las tecnologías han cambiado el mundo. Ahora, en vez de leer, el pasatiempo es el dispositivo móvil. Pero, qué importante es leer. La imaginación, aprender a escribir, aprender vocabulario. Impregnarse de palabras. Conocer, explorar, aprender.

Y tú… ¿lees?

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