Mamá, de mayor quiero ser mi propio jefe (y disfrutar)

Diversión en el trabajo

Suena el despertador, como siempre, a las ocho de la mañana. Chus se levanta, se prepara un batido proteico y se dirige al gimnasio. Tras una hora de entrenamiento, pone rumbo a su casa, donde tiene tiempo de sobra para prepararse e ir directo a su trabajo. Hoy le espera a las 13h un grupo de chicos jóvenes dispuestos a darlo todo saltando al vacío. Chus es instructor de salto tándem y le apasiona su trabajo. En cambio, Ana amanece en Lima, después de 12 horas de vuelo, con unas vistas impresionantes al Malecón de Miraflores. Ventajas de ser crítica de hoteles. Está lejos de casa, pero esa imagen compensa cualquier distancia. 

El confinamiento ha ayudado a descubrir lo importante de divertirse con la jornada laboral

Este año la palabra más utilizada ha sido coronavirus. Con su llegada, la sociedad ha tenido que aprender a disfrutar de las cosas pequeñas y a soñar a lo grande. El teletrabajo y el confinamiento han ayudado a descubrir lo importante que es divertirse con todo lo que se hace, incluso con la jornada laboral. Este 1 de abril es el Día Internacional de la Diversión en el Trabajo y la gran mayoría de las veces los trabajos que se desempeñan son de todo menos divertidos.

Lujo y acción, las profesiones más deseadas

Según un estudio realizado por este medio a jóvenes universitarios de entre 18 y 23 años (aquellos que están introduciéndose en el mundo laboral), las profesiones que ellos estiman como las más entretenidas y divertidas son muy variadas: desde ser crítico -ya sea de hoteles, colchones, comida, vino…- hasta instructor de salto tándem, pasando por manager de cantantes, actriz de Broadway, artista o cuidador de animales del zoo.

Sorprendentemente, algunos han optado por profesiones que a priori pueden resultar aburridas, como bibliotecario; y otros por profesiones muy llamativas que pocos se plantean, como la de fotógrafo de Google Maps. En cualquier caso, quieren ser sus propios jefes. Ninguna respuesta hacía referencia a profesiones que impliquen estar horas y horas delante de un ordenador, yendo de una reunión a otra con un estrés desmesurado. Los jóvenes prefieren trabajar en aquello que normalmente les queda lejos: el lujo y la acción.

La vida no consiste en mirarla desde lejos sino en meterse de lleno en ella

Es habitual que se relacione a la “generación millennial” y “z” con las redes sociales. De hecho, muchas veces nos referimos a ellos como los nativos digitales. Sin embargo, tan solo uno de los universitarios respondió que, bajo su punto de vista, la profesión más divertida es la de influencer, aunque concretó que era de viajes, para conocer nuevas culturas, lugares y personas.

Ante estas respuestas, se abre una interrogante. ¿Por qué tienen tanto éxito si nadie quiere ser como ellos? En los resultados está la solución. Que la gente considere como interesante y divertido todo aquello que tiene que ver con las experiencias sensoriales refleja que tienen deseos de una cosa: vivir la vida en primera persona. Y a través de un móvil esto no se puede hacer, son solo apariencias. Al final, la vida consiste en eso, en no mirarla desde lejos sino en meterse de lleno en ella. Y de una o de otra manera, todos somos conscientes de eso. 

Aprender a mirar

Es cierto que no todos podemos tener trabajos que nos hagan “desternillarnos” de la risa. Pero sí podemos (y debemos) aprender a disfrutar en cada situación. Ver ese lado positivo en cualquier parte, para poder vivir la vida de verdad. Y aunque todos aspiremos a esos lujos y aventuras, el día a día también nos regala momentos de felicidad; solo hay que saber mirar.

Mientras tanto, Chus ya ha terminado la clase con sus chicos, y ha vuelto a casa para descansar después de una jornada de trabajo. Ana coge un taxi para volver a casa desde el aeropuerto, donde, por fin, podrá acostar a su hija después de días fuera. Y para ella, eso es la felicidad.

Con información de: María Elena Pérez Fernández