Cólera, sida y cáncer: el ingenio contraataca

John Snow, un sagaz médico inglés (no confundir con el héroe de Juego de Tronos), derrotó al cólera en el mugriento Londres de 1854 gracias a un mapa de la capital británica colgado en la pared en el que, con inusitada paciencia, fue marcando uno por uno todos los casos de la enfermedad y las fuentes de la city.

Un siglo después, en 1985, un grupo de científicos del laboratorio estadounidense Burroughs Wellcome tiró de ingenio (y de suerte) para reconvertir un medicamento contra el sida que -vaya por Dios- no curaba la enfermedad en un tratamiento eficaz contra el cáncer.

Ahora, la esperanza para derrotar a la enfermedad más letal para la humanidad no está en un mapa con chinchetas ni en una probeta de un laboratorio. No depende de la paciencia de un médico ni en la intuición de un científico. Está en manos de un algoritmo.

MatchTrial es la primera aplicación que accede a la investigación oncológica mediante algoritmos. Su objetivo principal es acelerar el sondeo científico, permitiendo a pacientes y profesionales médicos, encontrar un ensayo clínico compatible con el diagnóstico de un paciente con cáncer en menos de 10 minutos. Ofrece, además, una experiencia personalizada a pacientes y familiares para que a través de la aplicación conozcan los tratamientos alternativos afines.

A través de la tecnología Big Data, se puede acelerar el acceso a todos los ensayos clínicos oncológicos en España, permitiendo encontrar nuevos tratamientos que puedan mejorar la calidad de vida de las personas y evitando la pérdida de tiempo para encontrar un tratamiento que se adecue a cada paciente.

MatchTrial se nutre de dos organismos oficiales que se actualizan diariamente, uno de ámbito nacional, REEC, y otro de ámbito internacional, ClinicalTrial.gov. Además, cuenta con un equipo de oncólogos que colaboran para garantizar los resultados y verificar el funcionamiento de la aplicación.

La importancia de la investigación

Sin investigación no hay innovación y sin innovación la medicina no avanza. Convertir la tecnología en el motor de la ciencia, es una mejora que posibilita el apoyo y la transparencia entre médicos y pacientes.

La investigación es siempre y en cualquier caso necesaria. Incluso cuando parece que tanto esfuerzo no está llevando a nada. Puede que de repente se desarrolle algo, aunque sea pequeño, que se convierta en clave para la erradicación o control de una enfermedad. El tener acceso a todas las posibilidades de tratamientos oncológicos disponibles, facilita enormemente la labor de los médicos y supone un motivo de tranquilidad para los pacientes. A lo largo de la historia ha habido decenas de ejemplos de avances pequeños pero determinantes en la lucha contra plagas, trastornos, patologías… algo aparentemente poco útil pero que se termina convirtiendo en hito.

John Snow, médico inglés, es recordado por haber solucionado un rompecabezas epidemiológico. En 1854, durante un brote de cólera que se cobró casi 500 vidas de un pequeño sector de Londres, supo identificar que el origen de esta enfermedad residía en el agua contaminada que ingerían los vecinos. A través de un mapa de la zona, donde fue señalando las áreas donde había más fallecidos, calculó la distancia entre la residencia de los difuntos y la bomba de agua más cercana. Pudo demostrar gráficamente la relación espacial entre las muertes por cólera y las fuentes. Con la simple creación de mapa, se consiguió acabar con una enfermedad.

Sin innovación la medicina no avanza

Otro hito en la medicina y en la investigación de las enfermedades fue el tratamiento que actualmente se aplica al VIH, virus del sida. La Zidovudina fue el primer medicamento antirretroviral aprobado en 1987 e indicado para personas que sufren esta enfermedad. Aunque no representa una cura y no garantiza la disminución de la cantidad de enfermedades relacionadas con la infección por el virus, reduce su carga viral. Esta fue originalmente ideada para tratar el cáncer, pero la retiraron del mercado al demostrarse su ineficacia. Tras varias investigaciones y diversos ensayos clínicos descubrieron que este fármaco es un agente efectivo contra VIH.

En muchas ocasiones, las investigaciones científicas y médicas cambian su objetivo al descubrir que no sirve para la función original. No obstante, esto, lejos de ser un retraso en la investigación, es una avance que puede llegar a suponer un hito en la medicina. Un ejemplo es el expuesto anteriormente, una medicación destinada a curar el cáncer que termina convirtiéndose en una ayuda para el sida.

El avance más pequeño puede mejorar la vida de las personas, ya sea científico y tecnológico. Como es el caso de Match Trial, la primera aplicación que da acceso a toda la investigación oncológica mediante un algoritmo inteligente.

Con información de: Celia Casañé, María Elena Pérez y Almudena Duarte.