Vicente Olaya: “La libertad se defiende contando la verdad”

Vicente Olaya

A contracorriente. Ese es el estilo preferido de Vicente Olaya, un periodista de raza que defiende con garras y dientes su oficio, y que logra que millones de lectores se agolpen cada día entre las páginas virtuales de El País para leer sus textos. Olaya cargó hace algún tiempo a sus espaldas los temas de arqueología del periódico más vendido de España, y pronto empezó a galopar hacia el éxito, firmando algunas de las piezas más leídas del diario, aupado por una gran cantidad de lectores cansados de las batallas entre partidos. “La gente está harta de de la situación política del país. A los jóvenes les atraen mucho las noticias sobre medio ambiente y a los mayores los de cultura”, señala.

La (segunda) profesión más bonita del mundo

En su visita a la Universidad Villanueva, donde charló con los alumnos de cuarto de Periodismo, Olaya -que empezó como colaborador y acabó ascendiendo hasta redactor jefe y subdirector de suplementos- contó que sus comienzos en Local le hicieron ver que es “la sección que más huella deja” y por la que deben pasar todos los periodistas, porque si no “estás cojo”. Allí “estás en la calle, y aprendes ecología, economía, sindicalismo, política, de todo”. Si en algo se ha especializado este periodista a lo largo de su carrera es en darle la vuelta a la tortilla, en contar las cosas de una manera en la que nadie más lo haría: “El periodismo se basa en la noticia, da igual dónde trabajes. El truco es saber tratar una noticia, para hacerla distinta de la del resto, y así atraer la atención del lector. Luego debes ir enriqueciéndola, para buscar que se enganche”.

Más allá de los textos de El País, también ha pasado por la radio. “Nunca sabes dónde vas a estar, esta es una profesión en la que no te puedes plantear lo que vas a hacer”, dice, en relación a las vueltas que da la vida de un periodista. Pero es que parte de la belleza de la profesión –la segunda más bonita del mundo, después de la medicina, según él- son esos cambios, y la “capacidad de contar historias que hacen soñar a la gente” en cualquiera de sus formatos.

“Yo solamente sé escribir, solo junto letras”

Respecto a Patrimonio y Arqueología, la sección a la que tantas horas y viajes le dedica ahora, contó que intentó “ser el mejor en el tema, porque si no lo intentas no serás capaz de transmitir a tus lectores y se irán a otro periódico”. Ese esfuerzo ha tenido sus frutos, y cada mes tiene entre uno y tres millones de lectores expectantes de la próxima pieza sobre asuntos que no podrían ser menos actuales. “Son las noticias más leídas a lo largo de las semanas porque la gente quiere saber quiénes somos y de dónde venimos, y los periódicos se centran en otras cosas”, analiza Olaya. El éxito de sus artículos hizo que, pese a no ser arqueólogo ni historiador, la editorial Espasa se pusiera en contacto con él para convertir en un libro sus textos, inspirándose en el clásico “Dioses, tumbas y sabios”, de C. W. Ceram. Lo tituló “La costurera que encontró un tesoro cuando fue a hacer pis” que, en un tono cercano y desenfadado, narra algunos de los hitos más relevantes de la arqueología, entre yacimientos, guerras y galeones.

El periodismo del siglo XXI

A Olaya le preocupa el estado del periodismo debido a la adaptación a Internet, porque “hay una caterva de gente que hace periodismo basura y está bajando mucho la calidad”. Según él los periodistas tienen un poder inmenso (“cambian autopistas, tiran gobiernos, denuncian corrupciones”), y debemos cuidarlo. Pero Internet, pese a sus ventajas, puede llegar a poner el periodismo en peligro. Olaya señala cómo la gente ya no compra los diarios, sino que los buscan en sus teléfonos, lo que hace que no sean rentables: “Nadie quiere pagar por la información, ahora se busca el clic para cobrar la publicidad”, lo que ha provocado que sufran mucho los suplementos -los hijos pequeños, como ICON o El País Semanal- porque dejan de ser rentables. También habla con desazón de cómo los partidos buscan medios afines para utilizarlos de plataformas (desvirtuando el sentido del periodismo), y de la falta de honestidad de algunos que incluso escriben en los medios más leídos de nuestro país; Olaya asegura que eso ataca de forma directa el espíritu propio de la profesión, porque la verdad “hay que contarla aunque joda”. Así, sin filtros.

La visita de Vicente Olaya a la Universidad Villanueva recordó a los alumnos de Periodismo la importancia de cuidar los valores de la profesión, y de cómo a veces único que se debe hacer es narrar historias, y a través de ella contar esa verdad intrínseca que agolpa a los lectores entre las páginas de un diario. “Yo solamente sé escribir, solo junto letras”, dice Olaya. Como si fuese poco.

Foto de Paul Lecumberri.