La gestión de la pandemia condiciona los pactos post-electorales en Cataluña

Los candidatos del 14-F

La COVID-19 ha condicionado nuestras vidas, y también influirá en los posibles pactos después de los comicios catalanes, en los que las materias de Salud estarán encima de la mesa junto a posibles referéndums. En plena pandemia, Cataluña ha ido a las urnas y ha quedado claro que tras los fragmentados resultados del domingo, estará vacante durante cierto tiempo el despacho del presidente de la Generalitat en la plaza de Sant Jaume. Pero, más allá de las intenciones y objetivos que tenga cada uno respecto a la relación de Cataluña con España, lo que de verdad les importa a los vecinos de Barcelona, Lleida, Tarragona y Girona es el cuidado de su salud contra el coronavirus

Todo está en manos de ERC, que logró el segundo puesto en los comicios. Aragonès deberá elegir entre priorizar su agenda progresista y pactar con el PSC y el En Comú Podem, con los que los republicanos se han sabido entender en Madrid debido a la urgencia que ha supuesto la pandemia, o decantarse por el mensaje secesionista y equilibrar la balanza hacia el lado de la independencia, pese a que esta pasada legislatura la relación con Junts per Catalunya se ha visto muy debilitada, debido a sus visiones antagónicas en materias como la salud pública. Aun así, la suma de ERC y Junts se queda a tres de los 68 escaños necesarios para la mayoría absoluta del Parlament, y Aragonès y Borràs tendrán que buscar el sí de la CUP, que tras su relativo éxito del domingo podrían exigir algún sillón en una eventual coalición tripartita, añadiendo un tercer punto de vista sobre cómo gestionar la pandemia.

Pacto independentista

Si, como en 2017, Aragonès decide mirar hacia el lado de Junts per Catalunya, tendrán que ver cómo solucionar sus diferencias en materias como vivienda o derechos sociales, que han provocado que se tensione su relación a lo largo de esta pasada legislatura. Respecto a salud pública, los de Borràs piden una “reformulación” de la Agencia de Salud Pública de Cataluña, mientras que ERC prefiere directamente diseñar una Agencia nueva de Atención entregada Social y Sanitaria, ya que creen que hay que “incorporar los aprendizajes e innovaciones derivadas de la pandemia en la atención primaria y comunitaria” y “blindando los servicios públicos”.

La CUP pide aumentar el gasto en sueldos de médicos, que podría provochar el rechazo de Junts

En Junts piden test masivos, así como aumentar en 5.000 millones de euros los recursos en inversión sanitaria a lo largo de los próximos años. Los de Aragonès quieren también incrementar la financiación, aunque no especifican cantidades ni plazos. Borràs propone mejorar sus condiciones laborales de los médicos, y los republicanos añaden que hay que reforzar “la fidelización del talento formado en Cataluña”. La CUP, que tendrá algo que decir en este posible pacto, pide “salarios dignos”, es decir, mayor inversión no solo en maquinaria e investigación, sino también en los sueldos, algo que puede provocar el rechazo de Junts

En la CUP, además, piden la desprivatización del sistema sanitario, una nueva Ley de Salud Pública y una Estrategia Nacional de Salud, y también recogen el derecho al aborto y leyes LGTBI, algo que puede alejar a los más conservadores de Junts.

Pacto progresista

Por un lado, existe la posibilidad de pacto entre ERC, PSC y En Comú Podem. Estas tres formaciones tienen algunos puntos en común que los acercarían como coalición, como la potenciación de la Atención Primaria. En Esquerra proponen adaptar lo que se ha aprendido durante la pandemia en la atención primaria, los socialistas afirman que habrá una inversión en Atención Primaria del 25% de salud y los de Jessica Albiach ofrece generar beneficios en salud desde actividades económicas y políticas con una evolución “sistemática” del impacto en salud en todas las políticas. 

Sin duda, otra de las cuestiones que les ayudaría a aliarse serían el denominador común que deberían tener todos los partidos: medidas COVID. El PSC propone asegurar la capacidad asistencial ante posibles rebrotes, los de ERC ponen sobre la mesa la creación de sistemas de información epidemiológica y de salud pública que estarían integrados con la atención clínica, y los morados plantean blindar los servicios sanitarios públicos (reduciendo las externalizaciones) para evitar el colapso de la sanidad pública.

PSC y En Comú Podem están de acuerdo en mejorar las condiciones laborales de los sanitarios

Sin embargo, esta posible coalición también tiene diferencias que podrían alejarlos. Mientras que el PSC habla de actualizar el Plan de Salud Mental y En Comú Podem propone un modelo de atención no solo para Salud Mental, sino también para las adicciones, ERC no se pronuncia, únicamente presentando la elaboración de una Estrategia de Cronicidad (que nada tiene que ver). Sin embargo, en cuestiones feministas son los de Illa los que no quieren mojarse: mientras que ERC propone la incorporación de la “perspectiva feminista” a las políticas de salud y ECP reclama derecho al aborto gratuito y legal garantizado por los centros públicos, los socialistas guardan silencio.

Aragonès apuesta por algunas propuestas que sus dos posibles compañeros de gobierno no tienen en cuenta: promover la capacidad productiva de Cataluña para garantizar el acopio de medicamentos y la ya mencionada creación de sistemas de información epidemiológica para garantizar la salud global. Sin embargo, PSC y ECP encuentran un nexo común en las condiciones laborales, ya que los primeros prometen potenciar el rol de las enfermeras y eliminar “condiciones laborales abusivas” entre los MIR y los EIR, y los segundos proponen recuperar las plantillas y los derechos de los trabajadores sanitarios.

Con información de Lucía Sáez.