¿Son los nuevos líderes de opinión los culpables de la desinformación?

Los tiempos cambian, y para el mundo de la comunicación no iba a ser menos. Si echamos la vista atrás vemos que a lo largo de la historia ha habido líderes de opinión de todo tipo: escritores, políticos, artistas o incluso empresarios, entre otros. Pero, hoy en día, ¿quiénes son referentes? Si nos centramos en los medios de comunicación, no es muy extraño pensar que el periodismo está en unos de sus peores momentos debido a factores como las fake news o el sensacionalismo, haciendo así que mucha gente no tenga confianza en la profesión. Pero, ¿en quiénes la depositan?. En los últimos años hemos podido observar cómo los programas de entretenimiento o programas que carecen de información y se basan en bulos o rumores, han crecido de forma exponencial. En cambio, los programas informativos cada vez pasan más desapercibidos.

No es novedad saber que la mayoría de medios de comunicación sigue una editorial ideológica, ocultando así información que no les interesa, para contarla de una forma distinta o exponiendo lo que quieren que se sepa. Los periodistas han sufrido estas consecuencias, careciendo de la confianza por parte de la sociedad, y haciendo así que el estatus de estos profesionales de la información tenga menos relevancia que los antiguos de esta categoría. De otro modo, celebrities y personajes de la farándula han crecido de forma exponencial, siendo estos los personajes más seguidos en redes y apoyados por la sociedad, además de que los programas de televisión en los que aparecen son los más vistos.

Diferencias generacionales

Para demostrar este hecho, cuv3 ha contactado con cuatro personas de distintas edades, distintas generaciones, para ver cómo han cambiado los referentes y líderes de opinión, además de la forma de consumir contenido en los últimos años. Te proponemos un juego en el que nuestros protagonistas son un joven de 20 años, otra de 30, un adulto de 50 y una persona de 80 años.

  • “Los medios que más suelo consumir son la TV y la radio, siendo estos informativos y de entretenimiento. Mi líder de opinión es Carlos Herrera, aunque de vez en cuando veo programas como Sálvame, aunque para mí no llegan a ser referentes. Para mí las redes sociales no son una fuente de información por dos razones: porque no tengo y porque debido a la rapidez y carencia de filtro con la que se publica, no me parecen fiables”.
  • “Principalmente me informo por Antena3 y por la prensa, aunque en los últimos años me he pasado a las plataformas digitales. En cuanto a mis referentes, considero que son Arturo Pérez Reverte y Matías Prats, entre otros. Pese a que consumo información en redes, me gusta contratarlo en medios más seguros, para formarme una opinión”.
  • “Consumo plataformas en línea como Netflix pero cuando suelen ser contenidos en directo, son informativos y realities. Considero que mis líderes de opinión son María Pombo, ya que consigue vender los productos y servicios que publicita; y Rosalía ya que ha conseguido cambiar la imagen de la mujer en el trap. Pero de forma informativa, me gusta leer a Ana Pastor en Twitter. En redes sociales sigo a personajes famosos y algún medio porque me parecen una muy buena forma de informar, ya que gente de mi edad cada vez está más metida en las redes sociales”.
  • “Consumo TV y medios digitales. En cuanto a la primera forma, principalmente programas como ‘Al Rojo Vivo’ de La Sexta, ya que es periodístico pero mucho más ameno. Creo que mi líder de opinión sería Ferreras porque considero que es una persona de auténtico rigor, ayudándome a formarme una opinión. En redes sigo a famosos y algún influencer aunque no suelo escucharles mucho, así que si me tengo que informar por redes sociales, prefiero que sea a través de un periodista o especialista en el tema porque me aporta más credibilidad”.

Quizá te haya parecido muy fácil: la primera corresponde a la persona de 80 años, la segunda a la de 50, la tercera a la de 20 y la última a la de 30 años. Esta es la imagen que se ha creado de las distintas generaciones, debido al cambio de consumo de contenidos. Los jóvenes son considerados como personas poco interesadas en la información, pese a que tienen más acceso que los mayores, mientras que los más mayores continúan con sus habituales métodos de información.

¿Qué opina un experto de la comunicación?

Raúl Bustamante, profesor en la Universidad Villanueva y responsable de innovación digital y contenido social en Movistar+, habla con este medio para explicar de qué manera ha cambiado el panorama de los referentes en la sociedad y cómo se espera que sea su futuro. Sobre si ha cambiado mucho la interacción en RRSS en los últimos años en cuanto a famosos en comparación con los periodistas, Bustamante cuenta que hay varias forma de verlo. Explica que, si hablamos de volumen, aunque hay perfiles periodísticos de gran relevancia social, tanto artistas como deportistas acumulan una mayor masa de seguidores. Si nos referimos a la interacción entre ambos sectores, el de artistas/deportistas/personalidades y periodistas no ha cambiado en exceso. “Lo que sí ha variado es la exposición de estas personas reconocibles que, habitualmente, miden más los comentarios que hacen ahora que cuando nació Twitter, por ejemplo. Esto ha hecho que muchos hayan pasado a Instagram donde hay un nivel inferior de haters… de momento”, añade.

Por otro lado, sobre cómo actúa Movistar+, empresa donde trabaja, a la hora de crear programas, si se fijan más en profesionales de la comunicación o en gente que da audiencia, responde: “En el caso de Movistar+ esas decisiones no me competen a mí, si bien es de conocimiento público que priorizamos la calidad de los contenidos y la satisfacción del cliente por encima de todo. Esa es nuestra máxima y sobre ella construimos toda la estrategia: desde la comunicación hasta los contenidos. La audiencia tiene una importancia relativa dentro de la televisión de pago”.

La clave es acertar en la puesta en escena, en el relato. Y no es tan sencillo o evidente como parece

Por último, Raúl Bustamante, sobre cómo cree que será el futuro de los programas de televisión y los de información, comenta que para él es una única cosa, salvo en los informativos. Esto se debe a que cree que no se entiende la información sin entretenimiento, y viceversa. “Otra cosa es que en un documental político no tenga sentido introducir chistes… pero tiene que entretener, tiene que interesar, tiene que saber contar los hechos de manera que el usuario se interese por ellos y/o los entienda, porque de lo contrario se marchará. Es difícil saber qué nos deparará el futuro, pero la lógica nos dice que los datos estarán cada vez más integrados en nuestro día a día y que esto afectará también a la construcción de contenidos: ¿qué interesa, qué gusta, qué preguntas se está haciendo la gente?”.

Además, explica que los motores de búsqueda, los algoritmos, las redes sociales… les facilitan la generación de un contenido afín a los intereses e inquietudes de la audiencia. “La clave es que, una vez sabemos eso, luego hay que acertar en la puesta en escena, en el relato. Y no es tan sencillo o evidente como parece”.

Podemos concluir este artículo haciendo una reflexión sobre cómo personajes sin estudios ni ningún tipo de formación, están dando opiniones sin criterio ni comprobación, con la que están influenciando a generaciones enteras. En cambio, los profesionales de la información, pasando más desapercibido, e incluso cuestionándoles su palabra. Pero no nos olvidemos de que esto lo ha conseguido la sociedad, debido a que es lo que demanda.

Con información de Ana Vera

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