Cuando tu amigo te pone en la lista de objetivos de ETA

Son muchos años los que el grupo terrorista ETA ha actuado de forma violenta en España, en especial el País Vasco. Como referencia histórica, podríamos decir que los peores años de la banda fueron desde la decadencia de salud del dictador Francisco Franco, hasta principios de los años 2000. Todos hemos oído hablar de ETA, todos conocemos los ataques terroristas que más impacto han tenido en la sociedad y todos sabemos la masacre que este grupo supuso para España. Pero, ¿cómo se vivía este fenómeno en el propio País Vasco durante el siglo pasado? Para saberlo, hablamos con una persona que vivió durante sus primeros veinte años de vida en la ciudad de Bilbao. Nos referiremos a él como M.T., sus iniciales, ya que ha decidido guardar su anonimato.

Para poner en contexto, M.T explica cómo era el vivir el día a día en Bilbao: “La gente sólo hablaba de fútbol y mujeres”. Así es como el entrevistado expresa la falta de libertad de hablar en sociedad sobre tema político, ya que la gente lo evitaba. Además, rememora que sólo hablaba de política con sus amigos, incluso a veces siendo traicionado por estos (aclararemos esta anécdota más adelante).

En esta ciudad vasca, la gente tiraba tiestos a la Policía Nacional y canicas a sus caballos, cortaban el puente de Deusto impidiendo así que los niños fueran a clase, e incluso durante el Franquismo existía el denominado ‘Estado de Excepción’, el cual obligaba a todo el mundo a permanecer en sus casa desde las 22:00 a las 07:00. Además, M.T. recuerda que todos los días, a todas horas, había manifestaciones: “Llegaba un punto en el que ya no sabías ni por qué se estaba manifestando la gente”.

Vivencias que un niño no debería vivir

A lo largo de su vida, M.T. ha vivido y visto cosas de una crudeza inimaginable, por ello se ofrece a contar sus experiencias, desde que era un niño, pasando por su vida amorosa e incluso la ‘obligación’ en la que se vio visto para abandonar el país.

Nuestro protagonista explica que el primer recuerdo que tiene de ETA, y del cual empieza a ser consciente de lo que esta banda supone, fue cuando él tenía apenas nueve años y su familia recibió una amenaza de muerte. Su padre era un alto cargo en el sector de la medicina en Bilbao, y por ello recuerda que recibieron una carta en el buzón donde amenazaban con que dejara su puesto o iba a recibir un tiro. “A mi padre no le amenazaron por su ideología, lo hicieron por trabajar para el Estado español”, comenta M.T.

En este sentido, recuerda cómo un día saliendo de su casa a primera hora de la mañana con su padre fue al parking donde guardaban el coche. En este garaje hacía pocos minutos había habido un atentado, por lo que no les dio tiempo a enterarse de lo ocurrido. “Cuando llegamos pude ver el cadáver del hombre en el coche y tres coches más abrasados”, recuerda.

Compañeros suyos de clases eran arrestados en mitad de la lección

Además, explica que en ocasiones, mientras se encontraba en clase, entraba el director del colegio/instituto a por algunos compañeros, ya que estaba la policía fuera vestida de paisano para arrestarlos.

En cuanto a cómo le afectó en su vida amorosa, un joven M.T. tuvo que dejar a su novia ya que era hija de un Teniente Coronel de la Guardia Civil. Este le prohibió salir con ella ya que nuestro protagonista podría meterse en problemas.

En otra ocasión, comenta que, estando con una pareja en un bar, ella cogió un periódico de izquierdas simpatizante del grupo terrorista y cuando llegó la policía al local, les pusieron a ambos y a un grupo más de espaldas contra la pared. Finalmente la policía se llevó a M.T. al calabozo ya que pensaban que era simpatizante de ETA. Nuestro protagonista destaca el buen comportamiento que tuvieron con él, a pesar de la imagen ideológica que tenía el cuerpo de seguridad sobre él.

“A diferencia de cómo se habla por ahí, la Policía me trató muy bien pese a que pensaban que era simpatizante de ETA. No me maltrataron ni tocaron en ningún momento, todo lo contrario, me invitaron a cenar y luego me llevaron a mi casa porque eran las tres de la mañana”, añade. Por otro lado añade que recuerda cómo en los controles policiales, los policías te señalaban con la metralleta apoyada en la cabeza, alegando que nadie se podía fiar de nadie.

La huida de muchos vascos que produjo ETA

En cuanto a su etapa con más edad, teniendo alrededor de 17 años, M.T. cuenta que un día paseando con un amigo por la calle, una banda de chicos les cogieron a ambos por la espalda y los tiraron al suelo. Su amigo recibió una pedrada en la cabeza y consiguió huir, dejando a nuestro entrevistado solo frente al peligro. M.T. recibió lo que él define como “una paliza brutal”, recibiendo de forma constante patadas, pedradas y puñetazos. Sobre esto comenta: “Yo creía que moría, pedía ayuda y la gente me miraba desde los balcones sin hacer nada. Al final quienes me salvaron fueron unos manifestantes a favor de la amnistía de presos”.

M.T. era la próxima víctima en la lista de un etarra

El factor determinante que le hizo irse de España fue cuando un amigo suyo le traicionó, tal y como hemos avanzado anteriormente. Nuestro entrevistado tenía un amigo que iba a comer a su casa a diario, ya que decía que sus padres estaban siempre mal y no quería ir a casa. Un día recibió una llamada de la Policía diciéndole que su ‘amigo’ había disparado en la cabeza a un taxista, dejándole así sin vida. El cuerpo de seguridad le advirtió que el asesino contaba con una lista de próximos objetivos y M.T. encabezaba la lista como la siguiente víctima. “Este fue el detonante para decidir abandonar Bilbao”. En este sentido, también cuenta que en su casa recibía pintadas ofensivas que él mismo borraba.

“Soy vasco, me siento vasco pero la situación era insoportable”

Cuando tuvo que acudir al servicio militar obligatorio, aprovechó para no volver a Bilbao, ya que cuando acabó se mudó al extranjero durante unos años. “Soy vasco, me siento vasco, pero la situación era insoportable”, explica mientras dice que muchos de sus amigos se fueron a otra parte de España o al extranjero.

“No he vuelto a Bilbao desde entonces, solo de visita. Cuando venía del extranjero, venía de incógnito porque estaba amenazado por ETA y no te podías fiar de nadie”. Así era la situación según M.T. cuando iba a su casa hasta que se normalizó el caos. En este sentido cuenta que una de las veces que volvió a Bilbao a ver a su familia, le llamó un amigo anunciándole que su padre (el del amigo) lo había matado ETA. Cuando le acompañó al cementerio, habían depositado heces en su tumba. En ese momento su amigo le miró y le dijo “esta será la última vez que me veas, me voy y no pienso volver”. M.T. cuenta que efectivamente así fue, no ha vuelto a saber nada de él desde entonces.

Pese a crecer en este ambiente de presión y riesgo, nuestro protagonista cuenta que ha tenido una infancia feliz y recuerda su ciudad natal con mucho cariño. Él ha vivido asesinatos de amigos de sus padres por parte de la extrema derecha por ser simpatizantes de ETA, y viceversa; incluso una época donde muchos de sus amigos morían a causa de la heroína debido a que la policía actuaba de forma pasiva por la situación que se vivía en Bilbao.

Una situación que se escapa de las fronteras vascas

Pero, esta situación no solo queda en Bilbao, ya que cuando iba a Madrid le pinchaban las ruedas del coche por contar con ‘BI’ en su matrícula. Ahora mismo, cuenta que le parece, lo que él califica como ‘barbaridad’, que el Gobierno haya introducido al partido simpatizante de la banda terrorista en el poder. “Hemos sufrido mucho y se han destrozado familias enteras. No se puede olvidar así como así lo que pasó”. Por otro lado comenta: “Desgraciadamente lo de Miguel Ángel Blanco no me impresionó, en Bilbao he vivido cosas mil veces peores que esa”.

M.T. asegura haber formado una familia lejos de su ciudad natal y viviendo felizmente. Aún así no ha perdido el contacto con la ciudad vasca e incluso sigue manteniendo amigos de su infancia y juventud.

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