Estudiar enfermería en tiempos del coronavirus

Coronavirus

Negocios cerrados, trabajadores pendientes de ERTES aún por pagar, familias enteras destrozadas… la Covid-19 ha arrasado con todo y con todos con una brutalidad desoladora en una pandemia que pasará a la historia como la de “la viga y la paja”.

Las calles están llenas de moralistas que se aglutinan en los bares para, sin mantener la distancia de seguridad, consumir su tiempo despotricando sobre la actual gestión del gobierno, a la vez que planifican como actuar en caso de que la policía se presente en las copas que han organizado para el próximo viernes noche. Es cuanto menos llamativo la facilidad que tenemos para ver la paja en el ojo ajeno, más aún viendo lo incapaces que somos de tan siquiera percatarnos de la viga en el propio.

Pasarán los años, se realizaran innumerables estudios y se llevarán las manos a la cabeza preguntándose como pudimos ser tan egoístas, eligiendo nuestro disfrute personal por encima de la posibilidad de salvar vidas con un acto tan sencillo como es el quedarse en casa. Hemos llegado a un punto en el que nos sorprende más la agresividad de las campañas para concienciar a los jóvenes, que la propia actitud de estos.

Un rayo de esperanza entre tanta oscuridad

No obstante y aunque son muchos, no todos los adolescentes presentan la misma actitud deplorable ante esta pandemia. Existe una mayoría silenciosa que acata responsablemente todas las medidas y restricciones sanitarias a las que en ocasiones obviamos en exceso, dando voz exclusivamente a aquellos que desacatan las normas.

Dentro de este extenso grupo se encuentra otro bastante más reducido, que además de no contribuir a la propagación del virus, se encuentra en primera línea de batalla combatiendo contra este, adaptándose día a día a las nuevas exigencias que se les plantean.

Se trata de los alumnos en prácticas que estudian carreras englobadas en las ciencias de la salud, quienes en su afán de convertirse en los sanitarios del mañana, se han dado de bruces contra un virus que les ha obligado a cambiar por completo sus prácticas.

“El coronavirus pasará y no nos estamos formando en otros campos”

“Sabemos que nuestro apoyo a los sanitarios es muy importante, pero el coronavirus pasará, y no nos estamos formando en otros campos, como la atención a pacientes crónicos”, señala Fernando Zeledón, estudiante de enfermería en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), quien entre otras labores, se encarga fundamentalmente de la realización de “más de 80 test diarios entre PCR y antígenos”.

Dicha labor conlleva un “alto riesgo”, pues aunque cuentan con un equipo de protección individual “muy fiable”, la posibilidad de contraer el virus le impediría terminar sus prácticas, teniendo que recuperarlas varios meses más tarde, además de convertirle en un “foco de contagio” tanto para sus padres como para todo aquel que entrara en contacto con él.

“Los jóvenes suelen ser pasotas. Se toman el virus a cachondeo ya que la mayor parte de los jóvenes no suelen tener efectos adversos o secuelas”, se lamenta Fernando. “Piensan que son intocables -continúa reflexionando- y suponen un verdadero riesgo para las personas de avanzada edad y para quienes presentan patologías, como la hipertensión”.

“Los jóvenes piensan que son intocables y suponen un verdadero riesgo”

Además, Fernando tiene que lidiar día a día con varios pacientes de los que asegura sentirse “asombrado por su actitud” frente a la situación actual. No logro entender como se ha extendido esta frivolidad frente al coronavirus -reflexiona el estudiante-, nosotros trabajamos con la muerte muy cerca a diario, y esto nos hace concienciarnos más”.

No es una opinión particular, pues sus compañeros de prácticas respaldan sus afirmaciones y añaden un revelador dato que destapa ciertas carencias en la gestión de la pandemia. “Se habla mucho de falta de personal sanitario, pero lo cierto es que en nuestro centro de salud siempre hay uno o dos enfermeros más de los necesarios”, responde Sandra, compañera de Fernando en las prácticas, dando a entender que si esa situación se da en su centro de salud, es muy probable que pase también en otros.

Son tiempo difíciles en los que la rápida adaptación es la clave. Los sacrificios están a la orden del día y todos debemos de aportar nuestro granito de arena para evitar que el esfuerzo de la sociedad sea en vano, especialmente el del personal sanitario, que se encuentra en primera línea de combate en esta guerra invisible que nos está tocando librar.

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