Así han frenado los colegios el coronavirus

Entrada colegio

La apertura de los colegios en Madrid tras el frenazo que ocasionó el Covid ha ocasionado, que, tanto el personal docente como los alumnos, se hayan encontrado ante las nuevas medidas impuestas por la Comunidad de Madrid para evitar la propagación del virus. Tras haber sido cerrados durante varios meses los centros por la pandemia, los alumnos y profesores luchan por mantener la compostura y la calma ante estos tiempos difíciles que nos ha tocado vivir. Pero, ¿ha sido positiva esta apertura de los centros? ¿Cómo se han vivido estas nuevas medidas?

 

Opinión de los docentes

Para ello, hablamos con el profesorado de distintos centros de La Comunidad que nos cuentan cómo viven en sus centros la situación.

La profesora Isabel de Diego, del centro Sagrado Corazón de Jesús, explica que los niños cumplen muy bien las medidas, llevan mascarilla y deben guardar un metro y medio de distancia. Las clases son “un grupo burbuja”, por lo que no pueden mezclarse con otras, hay horarios de entrada al colegio y para los baños. En el comedor hay dos turnos. Mientras la ESO tiene el recreo, Primaria come; y viceversa. Están sentados por número de lista, cada clase en la mesa que le corresponda, guardando un sitio o dos entre medias.

Por otro lado, el patio se ha dividido en franjas, por la que cada clase tiene su franja.  A partir de tercero de la ESO tienen semipresencialidad, esto es, mientras que la mitad de alumnos va a clase, la otra mitad sigue la clase desde casa en directo. Un dato curioso, nos cuenta la docente de educación primaria, es que “si un niño da positivo, hasta segundo de primaria se confina toda la clase, y a partir de tercero, no se les confina a todos, pues al llevar mascarilla, no consideran que sea necesario”. “Los niños, de todas formas, cumplen fenomenal las medidas”, añade.

“Los niños cumplen fenomenal las medidas”

Otra maestra, Paloma Herráiz, cuenta que en el centro en que está, Santa Mónica,“es un poco jaleo el tema de las medidas, pero tampoco se nota tanto. Eso sí, hay semanas más ajetreadas en que se confinan profesores y hay que cubrirles de alguna forma…”.

“Los colegios, -tal cual nos cuenta otro docente que pide no ser nombrado-, no tienen grandes cifras de coronavirus debido a que no se notifican todos los casos. Los niños son grandes grupos de contagio y transmiten fácilmente el virus, aunque en muchos casos, resulten ser asintomáticos

“Los niños son grandes grupos de contagio y transmiten fácilmente el virus”

“Los colegios han tratado de adaptarse a las medidas de seguridad, pero a veces resulta difícil que la relación entre los niños no sea estrecha, desde preescolar a bachillerato”, agrega. Además, continúa explicando descontenta, “hay colegios que no llevan las medidas de la forma adecuada, pues no tienen la estructura precisa para guardar la distancia entre los estudiantes, no miden la temperatura regularmente a los alumnos, ni tienen un sistema de lavado de manos adecuado, sino uno manual, no siempre colocado a la vista de los alumnos, que apenas lo usan, por lo que las medidas no son del todo eficaces”.

“Resulta difícil que la relación entre los niños no sea estrecha”

Otra docente, que sí permite ser nombrada, Ana Isturiz, joven profesora en sus inicios de la profesión educativa, que imparte clases en el colegio Agustiniano, nos cuenta satisfecha sobre cómo llevan el Covid en el centro en que imparte las clases:

“Los alumnos acceden por distintas entradas a distinta hora: ESO y bachillerato primero, y luego ya, infantil. Esperan en la calle hasta que se abren las puertas, pueden entrar desde las 8:45 hasta las 9:00. En cada puerta hay profesores vigilando que se limpien bien los pies en el felpudo y se echen desinfectante de manos al llegar a clase. Ventanas abiertas cada veinte minutos durante cinco minutos, ventilación cruzada, es decir, abriendo la ventana, no la que está junto a la puerta, sino la diagonal, para que entre la ventilación y viceversa. Los grupos de alumnos son estables, no se pueden mezclar con otros. En el patio están delimitadas las zonas para que no se mezclen, dentro de cada clase, si se hiciese un subgrupo, debe ser “burbuja”, mantenerse hasta el final del curso. Cada vez que un niño toca un rotulador o material que usa después otra persona, se desinfecta. No se pueden llevar los exámenes a casa, no se puede compartir material, se echan desinfectante de manos y a la ida del recreo, se lavan las manos en el baño que, si hay un niño de otra clase, deben esperar a que salga, para poder entrar”, explica Ana.

“Si un alumno tiene síntomas, nadie se confina de la clase, solo el infectado y si espera las pruebas y da positivo, se confina ya el resto de personas que han mantenido el contacto con él”, cuenta la docente.

Queja hacia el sistema de los centros

Por otro lado, en otro colegio relata una docente quejándose del sistema que lleva su centro y pidiendo no ser nombrada que, en los comedores, no en todos los colegios se hacen grupos ni comen de forma escalonada, como debería ser. “No establecen horarios diferentes, por tanto, da más riesgo de contagio. Los horarios no son flexibles”, expresa la maestra, descontenta. Explica también que, cuando hay algún positivo en Covid, se confina el aula entera durante diez días, pero no otras aulas que hayan estado en contacto con el positivo. Añade: “Considero de suma importancia que se haga un rastreo para saber las personas con que ha establecido contacto el positivo, para así evitar la mayor transmisión del virus”. Aun así, afirma que, en su opinión, es conveniente para la sociedad que los colegios estén abiertos, tanto para los profesores, que pueden así continuar su labor educativa, como para los niños, al poder recibir presencialmente las clases, pero da la falsa seguridad de que el virus lo podemos manejar, y no es así.

Animación: Francisco Rocillo

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