La equinoterapia es mucho más que montar a caballo

Itziar en una de sus sesiones de equinoterapia

A sus diez años, Itziar sufre una alteración genética que le provoca microcefalia, problemas de psicomotricidad y problemas cognitivos. Desde hace dos años practica terapia ecuestre en Ecrin Terapias, una disciplina completamente desconocida, que sus padres conocieron a través de un amigo. “Al principio no nos llamaba mucho la atención”, afirman.

Ahora destacan los cambios que su hija ha experimentado desde que acude a equinoterapia. “Lo notamos rápido en el equilibrio”, recuerdan.

Antes de que Itziar comenzara estas terapias conocían el riesgo de que entre los ocho y los diez años padeciera mucha inestabilidad. El traumatólogo les informó de que con la estatura que tiene, su poco equilibrio y su forma de andar, en principio se iba a desestabilizar bastante, “Itziar mantiene el equilibrio y es algo que no sabemos si sin la equinoterapia habría sido así”, afirmó Cesar, el padre de Itziar.

¿Qué es la equinoterapia?

La equinoterapia es una terapia llevada a cabo por expertos, como Natalia Otero, fisioterapeuta especializada en daño cerebral y terapeuta ecuestre. Se utiliza el entorno y el caballo para poder trabajar objetivos funcionales, como alcanzar el mayor grado de autonomía en la vida diaria de personas dependientes. La equinoterapia se divide en diferentes ámbitos, de manera que según el objetivo que se quiera lograr se puede trabajar solo, las necesidades y las adaptaciones que el paciente requiera.

“Estas terapias son más caras porque los pacientes están rodeados de profesionales en continuo movimiento”

Natalia Otero afirma que con la equinoterapia “es mucho más fácil conseguir la adherencia al tratamiento”. Como el caso que relata la fisioterapeuta sobre un niño que comenzó las sesiones sin ser capaz de mantener la cabeza ni el cuerpo erguido. A día de hoy ha conseguido mantenerse solo, equilibrarse en el caballo, y, además poder sostener objetos con ambas manos.

Este tratamiento está dotado de una motivación extra para poder trabajar objetivos funcionales desde cada área. El simple hecho de estar con un animal y desarrollar aspectos que puedes trabajar en una clínica sentado en una silla nos ayuda a captar más la atención y a que el aprendizaje sea mucho más sólido.

En el caso de Itziar, según afirma su madre, la niña “se fija en las caras de las personas, la puedes poner los objetos que quieras que siempre se va a fijar en las caras”. Este tipo de terapia ayuda a centrar su atención, a pesar de que en sus sesiones se valgan de fotografías para establecer una comunicación con la pequeña.

Continuidad del tratamiento…

Debemos de tener en cuenta que la equinoterapia es efectuada por profesionales sanitarios, y por ello conlleva un rigor científico. Esta es una de las características más destacables de esta disciplina. No debemos olvidar que se lleva a cabo con pacientes con cualquier tipo de patología, con o sin diagnóstico que conlleve un problema físico, un problema conductual, un problema social o un problema emocional, lo que requiere de mucha seriedad, además de una valoración continua del estado del paciente, dotado de razonamientos clínicos.

César cuenta cómo su hija durante la cuarentena empezó a desestabilizarse cada vez más. “En casa andábamos siempre con un punto de referencia, ya fuese la pared o un simple mueble”, recuerda, algo que habían conseguido que pudiese dejar de hacer gracias al equilibrio logrado en las terapias con Natalia. César afirma que cuando pudieron volver a salir, tras la cuarentena, “Itziar no sabía andar sin tener un punto de apoyo”, había perdido parte de ese equilibrio base que había logrado en pocos meses con los caballos.

“Ninguna terapia es capaz de integrar ahora mismo los tres objetivos más importantes para el paciente, el estímulo corporal constante, los estímulos sensoriales de todo tipo, y el poder trasladar los objetivos que trabajamos en una sesión, a la vida diaria del paciente”, asegura la fisioterapeuta, Natalia Otero.

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