Se llama Diego, tiene 100 años y sufre la covid-19 (y es una tienda de paraguas)

La lluvia es la protagonista por las calles semi vacías de Sol. Paraguas de todos los colores iluminan el oscuro día.

Nada más salir del metro por una de las desembocaduras, se encuentra a la izquierda en la plaza una de las tiendas más antiguas del lugar: Casa de Diego. En la esquina de su fachada exterior unas letras rezan la inscripción de: paraguas, abanicos. Una flamenca con un mantón de manila o unos girasoles pintados sobre los abanicos se entremezclan con los patrones de los diversos paraguas y bastones de los que hace gala el escaparate. Su oferta se completa igualmente con mantones de manila, velos, mantillas, peinetas, castañuelas y sombrillas.

Más de cien años de historia

“Mañana lloverá”. Esta frase, que en un principio fue un anuncio, terminó convirtiéndose en el eslogan del comercio, que puede leerse en una placa de madera situada junto al cristal.

La veterana tienda, que ya acoge a la sexta generación, se fundó en 1823. Esta centenaria tienda solo ha cerrado en dos ocasiones: por una bomba y por el confinamiento. Es un comercio que depende en gran medida del turismo, y uno de los empleados nos confiesa que es más bien pesimista respecto a cuándo se arreglará esta situación. A pesar de las promesas del Gobierno, él opina que va para largo. Ahora, tratan de seguir adelante lo mejor que pueden.

La tienda solo se ha cerrado dos veces. La primera fue por una bomba y la segunda en el confinamiento

Su prestigio ha llevado al negocio a realizar encargos para diversas Casas Reales del continente europeo, así como encargos para diversas películas. El abanico que la reina, doña Letizia Ortiz, lució en su boda, fue diseñado por esta tienda.

Tiendas en la literatura española

Entre charcos y nubes negras aparece entonces la vitrina de El Ángel, ´Sobrinos de Pérez´. Figuras para decorar el belén que será la máxima compañía estas Navidades, toda clase de artículos religiosos como cálices y sagrarios y sotanas por doquier. Fundada en 1867, su propósito original era la venta de telas. Hoy en día es una tienda de artículos religiosos.

El local ha visto pasar por sus paredes a cinco generaciones, todo un anciano. Ha sobrevivido a revoluciones y guerras, y ahora también lucha por hacerlo frente a una pandemia. “Lógicamente nos hemos visto afectados por la situación del coronavirus, vivimos mucho del turismo”, explica su dueño. Esta tienda, además, es mencionada en una de las obras de Benito Pérez Galdós, Fortunata y Jacinta.

Locales de personajes históricos

Y es que el centro de Madrid se nutre de miles de turistas que cada año invaden las calles, ahora prácticamente desiertas. Igual es el caso de La Favorita, situada en plena Plaza Mayor y fundada en 1894. Su escaparate no deja lugar para las dudas sobre su producto, pues sombreros de toda clase,  perfectamente dispuestos en hileras, ofrecen un espectáculo a la vista. Es una de las pocas tiendas de sombreros que perviven en la actualidad, y hoy los bisnietos del fundador regentan la tienda. “Hemos intentado mantener el aspecto antugio de la tienda”, explica a cuv3 uno de los herederos del negocio.

Boinas frente a un boceto de la tienda La Favorita

Hemos intentado mantener el aspecto antiguo, no hemos cambiado mucho

“Todas las tiendas del centro de Madrid vivimos mucho del turismo y estamos muy afectados”, reconocen sobre la situación vivida con el coronavirus. “La gente tiene miedo de venir”, añaden. Aunque la tienda no está pasando su mejor momento, eso no implica que no sea parte de la historia contemporánea. De hecho, la icónica boina del Che Guevara salió de este local. Otros clientes reseñables son Paco Rabal o Joaquín Sabina, entre muchos más.

Como el primer día

Con más de cien años de historia, desde 1901, el tiempo se ha congelado en el centenario comercio de Capas Seseña, que sigue diseñando y realizando a mano sus capas. Una fachada de pintora roja y letras doradas guarda en su interior el primer y único mostrador que la tienda ha tenido. La cuarta generación rige hoy lo que comenzó como una sastrería. Personajes emblemáticos han pasado por ese local, entre los que se cuentan famosos artistas como Valle-Inclán o Picasso, que está enterrado con una capa de esta tienda.

Al igual que las anteriores, el turismo es para ellos una pieza clave en la marcha del negocio, algo que se nota especialmente a raíz de la covid-19, que ha generado una importante disminución del volumen de clientes. “Nuestra clientela es un 70% turística”, afirman.

Nuestra clientela es un 70% turística

Otra manera de vivir el coronavirus

Pero el coronavirus también afecta de otros modos a los negocios, como es el caso de Fieltros Olleros, que nació en 1863 como una pañería. Ellos no dependen tanto del turismo, al ser una tienda de telas esencialmente, sino que lo que ha disminuido han sido los encargos como orlas para graduaciones, fieltros para trajes regionales, etc. 

Por otro lado, encontramos el caso de tiendas como la Filatelia Sánchez, que no se caracterizan por masivas clientelas. En su caso, tiene un nicho de mercado muy fiel, que valora las antigüedades que ofrece como una moneda de Fernando VII, de 1822. A pesar de todo, también nota el impacto de la pandemia. 

Originalmente ubicada en El Rastro, Guitarras Ramírez luce una fachada de madera, sobre la que se distinguen las letras negras que dan nombre al local. “Guitarras, bandurrias, laudes y accesorios” reza la inscripción en uno de los paneles, que informa sobre los productos que este comercio ofrece desde su creación. El propio exterior no solo da pistas de su antigüedad por el material utilizado, sino que añade en una elegante escritura taller fundado en el año d 1882.

Todas las tiendas del centro de Madrid vivimos mucho del turismo y estamos muy afectados

Son comercios que ya forman parte de la historia de nuestro país y su capital, tan antiguos que han sobrevivido al pasar del tiempo. La pregunta es si la pandemia será un obstáculo más que superarán o el signo de que ya han vivido suficiente.

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