“Mientras no se reduzcan la ‘terracita’ y la ‘cervecita’ la covid no bajará”

“Hemos confiado muchísimo en China”, asegura el doctor en Ciencias Políticas y Sociología (Estudios International) por la UCM Vicente Garrido. “Soy experto en cuestiones químicas y radiológicas y he trabajado en convenciones de este tipo de conflictos desde hace 20 años”, añade este especialista en seguridad y defensa, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, que argumenta que “mientras no se reduzcan ‘la terracita’ y ‘la cervecita’”, los efectos de la COVID-19 no cambiarán en España.

Garrido, director de la Fundación Instituto de Cuestiones Internacionales y Política Exterior (INCIPE), se somete a las preguntas de cuv3 en una entrevista online, como procede en la actual situación. Aparece en pantalla trajeado, como siempre, y da comienzo a la entrevista con la formalidad que le caracteriza.

Impacto en el desarrollo

Pregunta: ¿Va a aumentar la ayuda al desarrollo y la solidaridad entre naciones?

Respuesta: Tengo mis dudas, porque ahora mismo todos los países van a necesitar ayudas, y lo primero es que los Estados reconozcan su incapacidad para hacer frente a estas. La ayuda a nivel de ONGs será posible, pero gubernamentalmente va a ser muy difícil por los agujeros económicos que las naciones tendrán. España en concreto sufrirá una segunda e incluso tercera ola. Todavía no ha recibido todo el dinero prometido y es posible que no lo reciba, pues ya hay algunos miembros de la UE, como Países Bajos, que se han negado a contribuir más.

P: ¿La COVID-19 supondrá un atraso para los objetivos de la Agenda 2030 de la ONU?

R: La Agenda 2030 tiene muchas dimensiones, va de la lucha contra la pobreza extrema al desarrollo de energías limpias. Es la primera agenda global que abarca tantos propósitos, pero es, hasta cierto punto, idealista. Yo soy muy escéptico y considero que la Agenda se va cumplir, pero no en los plazos establecidos. La COVID-19 no la ha afectado directamente, porque a pesar de su buen planteamiento y estructura, ya era una tarea difícil de cumplir en el período de tiempo indicado.

“Si viajas a China te encierran en un hotel y solo puedes abrir la puerta dos veces al día”

Relaciones internacionales en la era COVID

P: ¿En qué medida se ha visto el poder de China afectado por la COVID-19?

R: Todo el mundo se pregunta si el próximo siglo será el Siglo de China. Por un lado, algunas naciones esperan que China responda por no haber dado la alarma antes. Ahora mismo, el país asiático afirma no registrar casos desde hace semanas. El control es férreo y absoluto y nadie duda de cómo se está gestionando la situación. Me consta que si ahora viajas a China, te encierran en un hotel y tan solo puedes abrir la puerta dos veces al día –una para que te dejen la comida y otra para dejar la basura–, si la abres una tercera vez te multan, y si la abres una cuarta te expulsan; este control sería imposible en Europa. Por otro lado, hemos confiado muchísimo en China, lo que ha supuesto la relocalización de empresas hacia otros mercados, para que China no mantenga la posición en la que la hemos situado, como la gran suministradora internacional. China se verá beneficiada, ya que abasteció de recursos a todos los países cuando no los había. Pese a la posible diversificación de empresas, China es muy paciente, y ya cuenta con la iniciativa Made in China 2025, por la que se aprovecharía de su libre mercado y competitivos precios.

“El problema de la COVID es antropológico”

P: ¿Por qué no se ha optado por una investigación conjunta global para dar con la vacuna contra la COVID-19?

R: Las empresas y multinacionales son muy reacias a compartir conocimiento de este tipo. Después del tiempo y dinero invertidos, los estados querrán tener la patente, que es la suma del esfuerzo e investigación, para tener el poder de fabricarla y distribuirla a nivel internacional. Un desarrollo conjunto de una vacuna sería posible si la investigación e inversión previas se iniciasen antes de la llegada de una pandemia.

P: Con un “gobierno internacional”, ¿la gestión del virus hubiese sido más fácil?

R: No. Nadie quiere renunciar al principio de soberanía. La Unión Europea ya llegó muy lejos con una integración regional y líneas de acción en común, pero al final, los estados quieren tener sus propias competencias. Ni siquiera Naciones Unidas tendría esta capacidad, porque los Estados se adherirían al principio de no intervención. Se pueden hacer recomendaciones, como ha hecho la OMS, pero no se puede imponer.

Gestión política de la pandemia

P: ¿Es más fácil gestionar la pandemia mediante sistemas totalitarios?

R: No lo diría. Yo no soy epidemiólogo, pero no me fiaría de los datos dados por sistemas totalitarios, empezando por China o Venezuela, que ya se enfrenta a sanciones internacionales por no registrar todas las muertes por coronavirus. También hay que tener en cuenta que son sistemas alejados del mundo con control estricto de circulación. Al limitarse la libertad de movilidad y blindarse, los contactos sociales se reducirán, y el virus será contenido de forma más efectiva.

“Está demostrado que la mejor manera de frenar el virus es reducir las relaciones sociales”

P: ¿Qué sistema político considera “el mejor” a la hora de gestionar la pandemia?

R: Como sistema político siempre defenderé los sistemas democráticos, pero yo hablaría de qué medidas pueden ser las más efectivas. La UE defendió que la única forma de frenar el virus era establecer confinamientos, pero no confinamientos con “medias tintas”, sino con la gente en casa. Está demostrado que la mejor forma de contener el virus es reduciendo los contactos sociales, y en España han continuado: los jóvenes han cambiado las discotecas por “fiestas privadas” y mientras no se reduzcan “la terracita” y “la cervecita”, la situación no cambiará. Yo no diría que el problema es político, sino más bien antropológico.

Futuras guerras con bombas biológicas

P: ¿Será la COVID-19 un determinante para futuras guerras con bombas biológicas?

R: El arma biológica como tal nunca se ha utilizado. Ha habido programas de desarrollo, pero no han prosperado. Se sospecha de estados que persiguen el desarrollo de sustancias biológicas con finalidad ofensiva, pero ninguno de ellos probado, porque de por sí el arma biológica no existe debido a su complejidad e inestabilidad. Veo inviable el desarrollo de una guerra con armas biológicas porque hoy en día se consideraría inmoral, más que inhumana.

P: ¿El virus podría haber sido desarrollado por China?

R: Son las teorías de la conspiración, no suelo ver Cuarto Milenio (bromea). Muchos no creen en la teoría de que todo comenzase con un murciélago, pero esto otro es menos creíble. Me cuesta mucho creer que China lo haya desarrollado y lanzado, pues no hay ninguna posible evidencia o criterio que nos permita establecer al menos la hipótesis. Tendremos que dejar pasar el tiempo para opinar sobre ciertas cosas y responder a todas las dudas sobre China.

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