“He votado para echar a Trump”

Coronavirus, violencia policial, movimiento por la igualdad y justicia racial, libertad, economía, inmigración, corazón, odio, crispación, fe, frustración, desesperación, Trump, Biden, un país. Estados Unidos celebró el pasado 3 de noviembre las elecciones a la Presidencia, resolviéndose con la victoria de Joe Biden. El demócrata obtuvo la victoria en los comicios con mayor participación de la historia norteamericana.

“La probabilidad de perder en la lucha no debe disuadirnos de apoyar una causa que creemos que es justa”, dijo una vez Abraham Lincoln. Republicanos y demócratas cumplieron con la afirmación de Lincoln. Realizaron una movilización en masa para votar y apoyar al candidato que unos y otros, respectivamente, consideran que representa una lucha justa. Pero ¿qué fue lo que motivó a los estadounidenses? ¿Qué factores indujeron a la participación? ¿Eligen candidato por tradición? ¿Es inevitable que la polarización sea cada vez más profunda?

¿Tradición o programa electoral?

Pese a que es factible que el ciudadano americano base su voto únicamente en las medidas propuestas, el trasvase entre partidos es un hecho poco común. “El sentimiento de traición al partido del cual el ciudadano se ha sentido parte tradicionalmente es mayor que en un sistema pluripartidista”, explica la socio-politóloga Cristina Rosal. Por tanto, la volatilidad de los votos no es tan elevada debido a la rigidez generada en los sistemas bipartidistas.

“En muchas ocasiones, existe la presión de votar lo que votan tus familiares para evitar discusiones”, comparte Miriam Indjerd, residente en Washington y agrega: “Si existe discrepancia en una familia, se evitará hablar del tema”.

Entonces, ¿qué explica que en unas ocasiones gane un partido y en otras otro? La activación o desactivación de los votantes. Es decir, en el sistema político estadounidense, el ciudadano debe mostrar primero su voluntad de votar y apuntarse al censo. De este modo, ya puede ejercer el derecho a voto. Rosal comenta que este primer paso para votar desactiva a muchos votantes indecisos y a otros que no se interesan por la política o que consideran el sufragio un acto irrelevante para sus vidas.

La activación del voto supone un elemento clave a la hora de virar el resultado de unas elecciones. Así se ha visto en estas últimas, donde el voto por correo ha sido decisivo. Esto indica, en términos generales, una tasa de indecisión menor por parte de la población. La decisión ya estaba tomada en los días previos al famoso martes electoral.

Además, el voto por correo muestra una alta intención de asegurar la participación ciudadana. La jornada se produjo durante un día laborable, lo que complica el voto presencial. En base a éste, los resultados estaban muy ajustados, sin embargo, el voto por correo ha sido el claro detonador en la victoria de Biden. Los electores del demócrata aseguraron poder ejercer su derecho al voto, y así evitaron posibles contratiempos que les pudieran surgir el día de las elecciones.

En los gráficos se observa cómo el interés por el voto por correo fue constante en 2020 especialmente entre septiembre y noviembre. Esto evidencia la importancia que ha tenido en los comicios. Además ratifica el impulso decisivo para que ganaran los demócratas. En 2016 se advierte cómo el interés fue más bien pobre. Ese año ganó Trump, aunque sin la mayoría de los votos. Pero está claro que el voto por correo ha sido decisivo para la victoria demócrata.

Movilización histórica

¿Qué razones pueden explicar la movilización masiva de votantes?

Además de la COVID-19, hubo otros grandes contribuyentes para que existiera un mayor acceso a la votación: los organizadores comunitarios y el movimiento por la justicia racial. Estos realizaron el arduo trabajo de registrar a nuevos votantes. Algunos de estos recientemente recuperaron su derecho al voto como ex delincuentes. En Georgia, 800.000 nuevos votantes fueron registrados por una mujer negra y ex candidata a gobernadora de Georgia llamada Stacey Abrams. El 90% de los votantes negros jóvenes en Georgia votaron por Biden.

Adney Rakotoniaina, analista e investigador de National Academy for State Health Policy, opina: “Se podría trazar una línea recta desde que comenzó el movimiento Black Lives Matter hasta la movilización masiva de votantes que eligieron a Biden como presidente. Los factores están interrelacionados”.

También hay que tener presente que uno de los fenómenos clave en estas elecciones, y en la movilización de los votantes, han sido las redes sociales. Este fenómeno ha sido fundamental, ya que el mensaje de los políticos cala con mayor profundidad en las nuevas generaciones de votantes. “El desinterés y la falta de compromiso con la política de los jóvenes se ha tornado en deber e interés debidos al papel de las redes sociales”, asegura Cristina Rosal.

En Estados Unidos muchos influencers (deportistas, cantantes, artistas…) piden abiertamente el voto a sus seguidores por el candidato que consideran apropiado. Por lo tanto, podríamos reducir las causas de la movilización a dos fenómenos: la activación de temas que polarizan y comprometen a la sociedad, y el papel de las redes sociales.

¿Un destino inevitable?

Desde la década de 1960 la población parece estar dividida. La Guerra Fría, especialmente La Crisis de Cuba, provocó que se abriera una brecha en la población americana por la política benévola de Kennedy. Sin embargo, la polarización ha llegado a un punto en el que las instituciones democráticas están siendo cuestionadas por un presidente y sus aliados.

Rakotoniaina comparte su preocupación por la situación sociopolítica que vive el país. “No diría que se está “rompiendo” la sociedad estadounidense. La gente está muy dividida pero nos hemos enfrentado a tiempos más divididos y los hemos superado”, afirma. Además, existen otros temas de actualidad que repercuten directamente generando un caldo de cultivo que propicia división. “Incluso el uso de la mascarilla genera debates crispados”, añade el analista.

Rosal, por su parte, apostilla que la polarización siempre ha existido, pero que se ha agravado por la activación de aquellos asuntos que históricamente han estado polarizados. Como son los temas de la inmigración y el racismo. “Al hacerse patentes estas cuestiones, estas pasan a ser un motivo por el que los votantes se manifiestan a favor o en contra, y así mismo lo hacen los políticos”, precisa la experta.

La rabia y la animadversión que sienten un alto porcentaje de los votantes ha desencadenado un contexto de beligerancia emocional tanto en RRSS como en situaciones intrapersonales. “Creo que, ahora más que nunca, la sociedad está polarizada”, lamenta Miriam Indjerd.

Otro de los factores decisivos en el voto americano es la importancia de la religión en la vida de la población. Hay muchos votantes religiosos que son reticentes a la hora de apoyar según qué medidas relacionadas con el movimiento LGBT. De esta forma la residente en Washington coincide con Rakotoniaina a la hora de cuantificar el peso de la religión. Sin embargo, el analista observa que en estas elecciones ha habido otros elementos a destacar. “En esta elección, diría que la atención médica del COVID-19, la justicia racial y el aborto fueron los problemas más importantes”, apunta el investigador.

“Biden gusta más por su carácter y compasión que por cualquier otra cosa”

Los conservadores (republicanos) están muy en contra de un sistema de salud de pagador único. Generalmente no ven el racismo como un problema generalizado. Además, creen que el aborto es religiosa o moralmente inaceptable y debería ser ilegal o estrictamente restringido.

Los liberales (demócratas) creen que deberían tener un sistema en el que todos tengan seguro médico, aunque todavía hay un debate sobre si ese sistema debería ser como el Servicio Nacional de Salud en Inglaterra. Consideran que el racismo sistémico existe y debería solucionarse. Y sostienen que las mujeres tienen derecho a elegir qué hacer con sus cuerpos y decidir sobre el aborto.

¿Biden o echar a Trump?

“He votado para echar a Trump”, confiesa la ciudadana estadounidense. Analizando la campaña electoral del empresario neoyorquino, se ha podido ver cómo su sobreexposición le ha perjudicado. De esta forma ha ganado más enemigos. Biden ha jugado en la campaña electoral con esta baza. El ex-vicepresidente ha realizado una campaña menos teatralizada y más moderada, contando con las voces de grandes artistas y personas influyentes en el país.

El investigador político considera que hubo un voto más fuerte contra Trump que pro-Biden. Destaca que ni siquiera hay un entusiasmo generalizado por el candidato demócrata entre los votantes del partido del burro. “Desde mi punto de vista, a la gente le gustaba más Biden por su carácter y compasión que por cualquier otra cosa”, opina Rakotoniaina.

En términos generales podríamos determinar que el voto del ciudadano medio estadounidense no se basa en el programa electoral. El programa no es un elemento decisivo a la hora de decidir por quién votar, por tanto, el conocimiento o desconocimiento de los programas electorales no determinó el voto.

La característica principal de la democracia es la universalización del derecho al voto, esto determina que tanto las personas que tienen una alta alfabetización en cuanto a política se refiere, como las que no, poseen el derecho a emitir un voto por el hecho de ser ciudadanos. Sin embargo, como parte de la cultura política estadounidense se encuentra el valor de “ser un buen ciudadano estadounidense” entendiendo que esto conlleva una serie de derechos, y también de obligaciones.

Con información de Pedro Arteche

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