El oráculo infalible que da por ganador a Joe Biden

Elecciones USA

Cuando en 2016 Hillary Clinton partía como favorita frente a Donald Trump en las elecciones presidenciales, hubo muy pocos expertos y encuestadoras que se atrevieran a apostar por la victoria del republicano. Uno de ellos fue Allan Lichtman (Nueva York, 1947), un profesor universitario cuyas predicciones electorales han acertado ininterrumpidamente desde 1984. Y este año asegura que ganarán los demócratas, es decir, Joe Biden. 

El método

Todo empezó en 1981, cuando Lichtman conoció a Vladimir Keilis-Borok (1921-2013), un sismólogo soviético que quería ver si su método para pronosticar terremotos era aplicable a unas elecciones políticas, algo que no podía poner en práctica en la URSS, ya que no tenía un sistema democrático. Entre los dos configuraron un procedimiento que, a través de 13 condiciones o llaves vaticina quién ganará las elecciones en Estados Unidos. Los primeros comicios en los que pusieron en práctica este método fueron en los que ganó Ronald Reagan en 1984, y desde entonces no ha fallado nunca.

La técnica que propusieron Lichtman y Keilis-Borok muestra lo que ellos llamaron “13 llaves” que afectan al partido que pretende renovar su mandato en la Casa Blanca (con el mismo o distinto candidato). En este caso son los republicanos repitiendo el aspirante, Donald Trump. Si seis o más de esas llaves no se cumplen, se produce un cambio, y accede al despacho oval la alternativa, que este año serían los demócratas. En una entrevista con la BBC Lichtman defiende que, al final, “la decisión es sobre cómo se ha gobernado el país, no sobre la campaña. La cuestión es si el partido en el poder merece estar cuatro años más”. 

¿Los últimos días de Trump en la Casa Blanca?

Según los cálculos de Lichtman, Biden tiene a su favor siete llaves y Trump seis, lo que supondría una ajustada victoria del demócrata.

Trump tiene de su lado las seis llaves correspondientes a que es el actual presidente, no ha habido ningún rival dentro de su partido que le haya desafiado en unas primarias, no hay un candidato de un tercer partido con opciones serias de ser competencia, ha hecho grandes cambios en política nacional (reforma de impuestos, derogaciones de leyes de Obama, remodelación del poder judicial federal, etc.), el ejército no ha sufrido serios fracasos en el exterior y el candidato del partido contrario no tiene carisma (Biden, con fama de extremadamente tranquilo, no despierta grandes pasiones ni moviliza multitudes, y ha construido su campaña desde la moderación). 

Antes de la pandemia las llaves se hubieran inclinado hacia Trump

Al otro lado, Biden tiene a su favor las siete condiciones restantes: el partido que gobierna perdió varios escaños en las elecciones de mitad de legislatura, la economía está muy debilitada (tras la llegada de la COVID-19, que provocó que EE.UU. entrara en recesión), la economía no ha crecido en el periodo presidencial tanto como en los dos anteriores (de nuevo, gran parte es culpa de la pandemia), ha habido conflictos sociales durante el mandato (destaca sobre todo el Black Lives Matter), ha habido escándalos que salpican al presidente (el impeachment, entre otros muchos), la Casa Blanca no ha obtenido ningún gran éxito militar en el exterior (tampoco fracaso, como vimos antes, pero los estadounidense valoran ambas cosas) y el presidente actual no tiene carisma (en cuanto a que genera más odio que simpatía, ya que solo resulta agradable a sus votantes más acérrimos. Biden tampoco es carismático, pero levanta menos aversión que Trump y su suelo electoral es más grande y estable). 

Ajustada victoria para Biden

Es decir, con seis llaves a favor de Trump y siete en el lado de Biden, el método concluiría que la victoria sería para el demócrata, aunque a principios de año, antes de la pandemia, las llaves se hubieran inclinado hacia Trump, ya que su gestión de la COVID-19 le ha hecho perder las dos referentes a la economía. Precisamente sobre el coronavirus Lichtman señala que hay que tener en cuenta si puede influir a última hora, ya que el complejo contexto que ha provocado la pandemia podría poner en jaque sus predicciones, así como posibles injerencias internacionales (Rusia, Irán, Bielorrusia, etc.) o algún escándalo grave que afecte a los candidatos. 

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