La huella del coronavirus en Madrid (1): “Ahora los ascensores corren más”

En la entrada del edificio Realia, una de las dos torres Kio de Madrid, los trabajadores que llegan al hall principal se encuentran unas pantallas de 10×20 metros en las que informan sobre la actualidad, controlan los accesos y les mantienen al día temas tan importantes como la economía, el estado de la Bolsa de Madrid… y las novedades sobre la COVID-19. (*)

En la entrada al edificio, impacta la soledad que se apodera del hall principal. Hace unos meses en hora punta habríamos encontrado hileras de personas colapsando la entrada hacia los despachos pero actualmente esta escena ha cambiado ya que la mayoría de la plantilla se encuentra teletrabajando. La realidad se ve reflejada en dos grandes pantallas, la primera visión de los trabajadores en el hall, cambiando así la información del ocio en Madrid por la última hora de la pandemia.

Siete meses viviendo en pandemia, y Plaza de Castilla ya no es el lugar en el que el ruido y las prisas son los únicos protagonistas. Las mascarillas se han apoderado del intercambiador. Es un martes en hora punta, pero parte de los ciudadanos dejan de usar transporte público para ir a sus oficinas para teletrabajar.

En la Plaza de Castilla ya no hay ruido ni prisas, y las mascarillas se han apoderado del intercambiador

En las torres Kio, cámaras térmicas toman la temperatura diariamente a los trabajadores, y dispensadores de geles hidroalcohólicos distribuidos por todo el edificio recuerdan que mantener la higiene es ahora un asunto primordial.

300 trabajadores donde antes había 2.000

La secretaria de la torre Realia desde hace 15 años, Monserrat Manrubia, afirma que en un día normal la torre solía tener 2.000 trabajadores pero que tras la crisis sanitaria por la que estamos pasando se ha visto reducido a 300 trabajadores y numerosas oficinas cerradas. Las consecuencias son muchas, pero se resumen de una forma gráfica en la imagen que describe alguno de los trabajadores: “Ahora los ascensores van más rápido”.

La torre se ha tenido que ir adaptando a las nuevas medidas sanitarias, la secretaría se ha visto afectada y se ha disminuido la plantilla a la mitad.

Faborit era el restaurante más reclamado por los trabajadores, pero también se ha visto afectado ya que tras el mes que ha permanecido cerrado, no ha tenido más que pérdidas. Antes era un negocio muy rentable y ahora no es más que una franquicia en ruinas, según explican los trabajadores a cuv3.

Después de tres meses cerrado por la pandemia, el 7 de septiembre reabría sus puertas el Faborit frente a las torres, que acapara todos los clientes de los rascacielos. Andrés, el encargado del local, cuenta ahora que ha mantenido a las 18 personas de su plantilla pero con una reducción del horario laboral y con nuevos ajustes sanitarios en su local, todos costeados a partir de sus ingresos, además del local, Andrés tuvo que mantener a su familia numerosa.

El restaurante situado junto a la torre mantuvo a sus empleados pero les redujo el horario

Cámaras que miden la temperatura en la torre Bankia

Marina, trabajadora de la torre Realia, declara que empezó a trabajar con la COVID-19. Desde marzo estaba en paro y en mayo encontró un empleo. Durante el confinamiento decidió buscar trabajo, formarse online, leer libros y consumir medios televisivos. Un familiar suyo falleció, por lo que reacciona diciendo: “Le echo la culpa a los que están gobernando” y subraya la mala gestión del gobierno frente a la crisis sanitaria.

Lucía y Ana, trabajadoras de la torre Bankia, uno de los dos rascacielos Kio, aseguran que su torre cumple las medidas con la máxima precaución y que han instalado medidores de temperatura por cámaras, controles de aforo en las salas de reuniones y un sistema de entradas y salidas del personal para mantener las distancias y evitar los contagios, además de distintas franjas horarias y la limitación el espacio entre plantas.

“Tras estar en ERTE, ahora tengo más trabajo que nunca”

El equipo de limpieza de las torres, también ha sufrido las consecuencias de la COVID-19. Uno de sus empleados asegura que tras estar en ERTE, ahora tienen más trabajo ya que están trabajando tanto en el exterior de la torre como en el interior, con labores de desinfección de todas las zonas, tienen un horario más extenso pero un salario que disminuye. 

Con información de María Saveedra Delso

(*): Este reportaje forma parte de un proyecto de los alumnos de 1º de Periodismo de la Universidad Villanueva en la asignatura de Redacción Periodística

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