Lo que me robó la cuarentena (6) / El último pincho de tortilla en la universidad

Pincho de tortilla

Universidad Villanueva, Innovation Lab, 10:40 de la mañana, el profesor recoge sus cosas y se acaba la clase, mi compañero Jorge Richter y yo nos levantamos como un resorte, nos miramos de reojo y decimos a la vez: ”¿¡Un desayunito no?!”. La respuesta no es necesaria, agarro la mochila, abro la cremallera y cojo mi cartera: ”¡Hoy invito yo!”. El pincho de tortilla recién hecho nos espera. Solo podemos sonreír.

Mi madre no para de repetirme como si estuviera en el colegio, que me lleve un bocadillo, unas galletas o una pieza de fruta… pero nunca le hago caso. A mí me gusta desayunar o tomarme un tentempié en la universidad: los pinchos de tortilla, las tostadas, los donuts, las foccacias… Este último año de la carrera me he pulido el dinero de las prácticas en desayunos en la universidad, dos o tres euros al día se acaban notando en la cuenta corriente. Pero vale la pena.

El mejor momento del día

Sin duda, uno de los mejores momentos del día era el desayuno en la cafetería. Entraba y veía la comida en las bandejas, me gustaba todo y tenía mucha hambre. En ese momento no quería otra cosa. Veía la tortilla recién hecha, cuajadita, con un color perfecto, su trozo de pan crujiente al lado y no podía resistirme, se me hacía la boca agua.

Para nosotros ya formaba parte de la rutina, salíamos de clase, nos dirigíamos al comedor y mientras elegíamos la comida charlábamos con Eva y Cristina, el personal de cafetería. Siempre con una sonrisa en la boca, te preguntaban qué tal el día y tú se lo contabas.

A veces pienso que su trabajo es más difícil de lo que puede parecer, no son simplemente personas que te ponen un café o que te preparan un ColaCao… Al final su labor es estar de cara al público, forman parte del ambiente de la cafetería.

Muchos alumnos llegamos a la barra con nuestros problemas; hemos suspendido un examen, nos ha salido mal una práctica, o nos hemos enfadado con un compañero. Sin embargo, ahí están ellas para preguntarte, hacerte reír o quitarle hierro al asunto, te dan tu café caliente, tu pincho de tortilla y te vas más contento. Parece sencillo, pero no lo es.

Ahí están ellas para preguntarte, hacerte reír o quitarle hierro al asunto

Me despido de la universidad y me siento raro, no ha sido como lo hubiera imaginado, cambiaría muchas cosas, maldito coronavirus… Sin embargo, al igual que otras muchas cosas, echaré de menos el ambiente en la cafetería, las charla con amigos, los paseos por el barrio en el descanso y como no… a las personas, lo más importante de todo, lo que recordaré 20 años después. Tal vez no pueda despedirme ahora pero en un futuro muy cercano lo haré. De momento, me comeré un pincho de tortilla como recuerdo.

Como dice Tallahassee en la película ‘Zombieland’: ”Hay que disfrutar de las pequeñas cosas“.

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