No solo Amancio fabrica batas y mascarillas

Desde que la crisis del coronavirus saturó hospitales y colapsó las Unidades de Cuidados Intensivos, millones de personas han querido aportar su granito de arena. Algunos salen a aplaudir rigurosamente a las ocho, otros salen después a amenizar la velada poniendo música o tocando algún instrumento y otros, como Maribel y Patricia, fabrican batas y mascarillas.

Todo comienza de la misma forma: tiempo libre y ganas de querer ayudar en esta crisis sanitaria y social. Así es como Maribel, que veía a su marido y a sus dos hijos tocando Resisitiré cada tarde a las 20:00, se animó a formar parte de un proyecto que juntó a varios vecinos: “Tienes tiempo, tienes máquina de coser y dices ¿por qué no? si puedo echar una mano”.

“Tienes tiempo, tienes máquina de coser y dices ¿por qué no? si puedo echar una mano”

La iniciativa la llevó a cabo el cuñado militar de su vecina, quien decidió movilizar a tanta gente como fuera posible para crear mascarillas para las fuerzas de seguridad. Así nació Mascarillas Colmenar, un pequeño grupo de 10 vecinas que comenzaron a fabricar mascarillas como buenamente pudieron.

Prueba y error

Al principio, decidieron usar sábanas y otras telas que tenían por casa. Y así, unas y otras fueron aprendiendo a coser las más de 1000 mascarillas que repartieron por varias comisarías de toda la Comunidad de Madrid, parques de bomberos y algún supermercado.

“Esto fue prueba y error. Al principio tienes muchas dudas sobre qué telas usar, si sirven o no, etc. Pero al final acabas convenciéndote de que de algo servirán”, comenta Maribel. Unas dudas que se han ido disipando al mejorar las mascarillas gracias al filtro que le han incluido y que permite lavarlas para poder reutilizarlas.

“Al principio tienes muchas dudas sobre qué telas usar”

Ahora también las reparten entre los vecinos de Colmenar Viejo, Cáritas y la Parroquia de San José: “Queremos evitar que la gente tenga que gastarse 90 céntimos por cada mascarilla, porque al final si tienes que comprar una cada día para todos los miembros de la familia es mucho dinero”.

Una iniciativa pequeña que se convierte en algo grande

Ella y su grupo de vecinas tienen claro que seguirán haciendo mascarillas hasta que se las pidan. Una situación a la que ya ha llegado Patricia, una joven de 26 años que tuvo que ver cómo su empresa hacía un ERTE nada más empezar el Estado de Alarma.

Gracias al tiempo libre que ganó quiso colaborar en algún proyecto, lo que le llevó a contactar con una ex compañera de la universidad, donde se graduó en diseño de moda, para comenzar a hacer batas: “A través de varias compañeras nos enteramos de que un antiguo profesor estaba desarrollando un tejido sanitario junto con la Universidad Complutense de Madrid. Nos pusimos en contacto con ellos y al poco tiempo nos enviaron las telas y las gomas”.

“Nos enteramos de que un antiguo profesor estaba desarrollando un tejido sanitario junto con la UCM”

El tejido que les proporcionaron ya venía cortado a máquina. Su misión consistía en hacer de esas telas, material sanitario que pudieran usar en los hospitales. Y tras casi cuatro semanas trabajando unas tres horas al día ha conseguido fabricar 50 batas que han sido distribuidas a diferentes hospitales, residencias de ancianos y centros de salud de la Comunidad de Madrid.

De momento les han informado de que no necesitan más material, pero tanto Patricia como Maribel, tienen preparado el hilo y la aguja, como quien se pone una capa, para volver a coser cuando se les necesite.

About Carlota Galdón

Soy estudiante de 4º de Periodismo de Villanueva C.U.

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