“Cervezas virtuales” y otras tecnologías para olvidar el confinamiento

El sábado llega. A las 22.00 horas Ainara ya está delante de la pantalla de su ordenador frente a sus amigos. La situación ha cambiado respecto a los fines de semanas de hace unos meses en los que el bullicio de los bares protagonizaba las noches de los sábados. Ahora la pantalla ilumina la habitación y la música de fondo crea la banda sonora de un sábado noche. Con el confinamiento, provocado por el coronavirus, quedan atrás esos días, pero la esencia es la misma. Se reúnen en torno a aplicaciones para hablar, reírse, escucharse y sobre todo disfrutar de unas cervezas o unos vinos en la mejor compañía, sus amigos.

Los bares cerrados y las aplicaciones abiertas

Los bares están cerrados. Igual que toda la actividad de cara al público que podría ser nuestra opción una noche en la que importa un poco menos la hora de meternos en la cama. Ahora los jóvenes se reúnen en torno a las pantallas y gracias a las aplicaciones consiguen estar más cerca de los suyos y que por momentos se olviden del confinamiento.

Skype’, ‘Zoom’ o ‘House Party’ son algunas de las aplicaciones más descargadas por los usuarios estas semanas. A través de ellas pueden verse las caras y hacer cualquier plan que consiga distraerles un poco. De ese modo les ayudan a llevar de una mejor forma esta cuarentena. Además aprovechan estas “reuniones” para divertirse y jugar a juegos que de forma cotidiana estaban olvidados, pero que en los momentos duros ahí están para entretener.

El parchís vive de nuevo su época dorada gracias al confinamiento

Ainara juega a ‘Skribbl.io’, una aplicación online que consiste en realizar dibujos y que los demás adivinen lo que es. Al igual que Paloma, en ‘House Party’ se reparten los turnos para ver quien consigue hacer más dibujos y que sean adivinados entre sus amigos. Además el mítico Parchís vive su época dorada de nuevo gracias a su aplicación, un juego que siempre habíamos tenido ahí y que sin duda sirve ahora para desconectar, cómo le pasa a Lara.

‘Tu cara me suena’: versión confinamiento

El ingenio está más presente que nunca. Sobre todo en las fiestas temáticas que tiene Paloma frente a su iPad y sus amigos. Así viven su particular ‘Tu cara me suena’ versión confinamiento. Cada uno de los huecos de la pantalla que divide la aplicación ‘Zoom’, se asemejan a los videoclips de los artistas de nuestro panorama musical.

Para Natalia su móvil se ha convertido en un aliado, así ella y su hija de 9 años se comunican con su familia. Cuando están aburridas usan ‘Tik Tok’, una aplicación que dobla tu voz con escenas de películas o canciones creando vídeos que consiguen que las horas pasen más rápido y con la magia de compartir momentos madre e hija.

La música y las pantallas crea una atmósfera que nos hace sentir “como fuera de casa”

El entorno ha cambiado, pero la esencia sigue ahí. Ahora cuando se juega al parchís ya no se lanzan los dados desde nuestras manos, se hace pulsando la pantalla a través de una aplicación, pero la ilusión por ganar es la misma. La música también sigue estando de fondo en todas las llamadas y el ambiente agradable, que crea una atmósfera que nos hace sentir “como fuera de casa”, algo que ayuda a poder olvidar las cuatro paredes que nos rodean durante el confinamiento.

Carmen descuelga su teléfono fijo cada vez que suena con mucha ilusión

También les pasa a nuestros mayores. Muchos de ellos no cuentan con un smartphone o aplicaciones para poder realizar videollamada durante el confinamiento, pero la ilusión a la hora de contar sus anécdotas a sus familiares es la misma. Es el caso de Carmen. A sus 83 años en cada llamada cuenta a sus nietos la receta que ha hecho, cómo cose las mascarillas que fabrica o las ganas que tiene de que esto acabe y poder volver a estar todos juntos.

Cada despedida inicia una cuenta atrás para vernos

Esa misma ilusión está presente en los ojos de Gloria cada vez que habla con su marido a través de una pantalla y una aplicación. A sus 51 años el confinamiento los ha separado. Al ser ella una persona de riesgo y el haber estado en contacto con personas que han dado positivo en COVID-19, han tenido que alejarse durante el confinamiento para así evitar un posible contagio. En sus ojos brilla esa misma ilusión por la llegada del día en que haya pasado esto.

Todas estas llamadas tienen en común una cosa, la despedida. Una despedida que pulsa el cronómetro, una cuenta atrás para poder vernos, abrazarnos y sentirnos más cerca aún. Ainara baja la pantalla de su ordenador, Paloma bloquea su iPad y Carmen cuelga su teléfono fijo. Sin ser conscientes, un tic tac insonoro suena en cada una de las cabezas de ellas. Con una meta común, que las manecillas se coloquen en el cero y podamos abrazarnos.

About Enrique Palacios

Estudiante de 4º de Periodismo en Villanueva C.U.

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