Diez miradas al coronavirus (V): “Por primera vez voy con miedo a trabajar”

Gloria Lucy

Gloria Lucy ha tenido que trabajar desde que tenía 10 años, en su casa, por aquel entonces ubicada en Supía-Caldas un pueblecito de Colombia. Ella y su familia cuidaban de 15 trabajadores cafeteros a los cuales había que lavarles la ropa, cocinar, limpiar y llevarles la comida al campo.

Hoy con 51 años es Auxiliar de Enfermería en Geriatría y reconoce que es la primera vez que siente miedo de ir a trabajar. Esta mujer de 1,49 de estatura cuida de cuatro personas de avanzada edad y con patologías diversas.

Cuando la vida cambia de un día para otro

Hace 20 días su vida, como la vida de casi todo un planeta, cambió. Ahora antes de salir de casa añade a su bolso un permiso expedido por su empresa para justificar que se dirige a su trabajo, y a su vestuario ha añadido guantes y una mascarilla: “Realmente sólo me pongo un guante, el que uso para tocar la barra del metro, tickar el botón del autobús, etc. La otra mano la guardo en el bolsillo porque con ella toco mis cosas personales, el móvil, las llaves o el rostro”, afirma.

“La otra mano la guardo en el bolsillo, con ella toco mis cosas personales”

“Tengo temor de que en las estaciones haya contagio”, dice sobre esta situación y afirma que a las 6 de la mañana, hora a la que se levanta para ir al trabajo, siempre se encomienda a Dios, “antes de salir de casa siempre hago mis oraciones”, expresa.

“Antes de salir de casa siempre hago mis oraciones”

Al llegar a su lugar de trabajo después de un trayecto de 1 hora y 15 minutos con tres transbordos incluidos, la espera su compañera para recibirle el turno: “Desde que empezó todo esto siempre ponemos lejía con agua en la entrada y ahí dejamos  la ropa y los zapatos. Cuidamos a personas con alto riesgo de contagio”, y por eso explica que las precauciones son máximas.

También comenta que hace tres días vivió un episodio muy desagradable en el autobús: “Íbamos tres personas más el conductor, de repente se subió un hombre que estornudó y se limpió la nariz con la mano, acto seguido se limpió en el pantalón y tocó los asientos para sentarse. No llevaba guantes ni mascarilla. El conductor le tuvo que echar amenazándole con llamar a la policía”, lamenta Gloria Lucy refiriéndose a la poca higiene y sentido común que algunas personas siguen teniendo.

“Se subió al autobús un hombre que estornudó y se limpió la nariz con la mano”

Asimismo, expresa que la gran mayoría de personas que ve en la calle están concienciadas: “Entre todos respetamos las distancias y si vamos pocos en el metro nos repartimos por los vagones para no estar muy juntos”, puntualiza.

Condiciones laborables de las cuidadoras

La jornada de trabajo de Gloria dura 24 horas y en ese tempo tiene que cocinar, limpiar, ser enfermera, asear a las personas que cuida, vestirlas y darles de comer.

“Amo mi trabajo porque me gusta cuidar de las personas”, pero añade que le da “tristeza y disgustolas condiciones en que se suele contratar a los cuidadores para realizar este tipo de labores, “mi contrato, por ejemplo, está estipulado como si yo únicamente fuese la señora de la limpieza. Este contrato no me lo hace la empresa, sino que lo hacen a través de una de las personas que cuidamos”  y resalta que el día de mañana no podrá ni tan siquiera cobrar el paro.

“Mi contrato está estipulado como si yo únicamente fuese la señora de la limpieza”

Desde su experiencia lamenta que este sector no esté lo suficientemente respaldado en cuanto a derechos y garantías laborales: “Cuando empezó la crisis por el COVID-19 en la empresa solo me han dado dos mascarillas lavables, ¡menos mal los guantes han sido ilimitados!” exclama tranquila.

About Natalia Dávila León

Estudiante de 4º curso de Periodismo en Villanueva C.U.

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