¿Mienten más los chicos que las chicas?

“Sí, los chicos mentimos más, pero porque yo creo que ocultar información no es mentir”, dice Alberto Arroyo de 27 años por vía telemática debido al estado de alarma por la crisis del coronavirus. Las chicas resoplan y niegan con la cabeza, pero una voz se hace oír entre la amalgama. “Hombre, es que si ocultar información es mentir, entonces solo existen verdades absolutas”, se defiende Alexis Pernas de 28, a lo que recuerda “cuando muchas veces es mejor decir una mentira piadosa y ahorrarte una discusión con tu pareja”; “A ver, es cierto que mentiras piadosas decimos todos”, recalca Ana García de 23 años. “Ya, pero una mentira es una mentira”, le responde Aurora Barrios de 22.

“Quizás el problema es que los chicos no consideran que es mentira lo mismo que nosotras”, recalca Marta Gómez, de la misma edad, a lo que Mario, de 27 años responde: “Si no me hacen la pregunta exacta yo no creo que esté ocultando información, simplemente no me has preguntado”. El debate está servido.

Una nueva investigación sobre la mentira

Es cierto que estos cuatro chicos reconocen mentir a diario, pero porque consideran que hay mentiras aceptadas. Los hombres tienen el doble de probabilidades que las mujeres de considerarse buenos para mentir y salirse con la suya, según una nueva investigación, dirigida por Brianna Verigin, de la Universidad de Portsmouth, Hampshire, Inglaterra.

Este estudio demuestra que los mentirosos prefieren hacerlo a la cara en vez de en mensajes de texto y que las redes sociales es el lugar menos probable donde falsearan la realidad.

Los hombres tienen el doble de probabilidades de considerarse buenos mentirosos

“Existen mentiras descaradas, exageraciones, mentiras sutiles; otras que persiguen el beneficio personal, pero no quieren dañar, aunque dañen; las que sí esconden el interés de perjudicar o las que, por el contrario, llamamos altruistas o generosas porque intentan evitar algo desagradable e inútil a los demás”, explica la psicóloga María Jesús Álava Reyes, autora de La verdad de la mentira. Están las mentiras sociales, más inocuas, o las narcisistas, que pretenden eludir el sentimiento de vergüenza, las más psicopáticas, que gratifican al que miente, las patológicas de aquellos que rechazan visceralmente la realidad, las que se dan en situaciones críticas y persiguen salvar la vida, las que se cuentan para dar pena y manipular a los demás, las egoístas, las mentiras falsas y las que forman parte del trabajo, en el caso de los espías o las mentiras de quienes están sometidos a la exposición pública, como los políticos”.

Resultados

Verigin explica a través de un comunicado que “los mentirosos prolíficos confían mucho en ser buenos con las palabras, entrelazando sus mentiras con verdades, por lo que se hace difícil para los demás distinguir la diferencia, y también son mejores que la mayoría para ocultar mentiras dentro de historias aparentemente simples y claras”. También destaca que las principales víctimas son las parejas, familiares y amigos.

“El 90% admitió estar dispuesto a mentir en la primera cita”, doce María Jesús Álava

Los psicólogos sabemos que en las relaciones de pareja se miente desde el principio. Aunque nos sorprendan los datos, los trabajos que se han realizado son bastante concluyentes. El 90% de los participantes en el estudio de Rowatt y sus colaboradores admitieron estar dispuestos a mentir en una primera cita”, explica María Jesús Álava y a lo que aclara, “pero una cosa es el flirteo de la primera cita, esa especie de juego para intentar impresionar a la otra persona, y otra muy diferente es encadenar una mentira tras otra en la relación”.

Metodología

Verigin interrogó a 194 personas, mitad hombres y mitad mujeres, con una edad promedio de 39 años. A todas se les hicieron una serie de preguntas como por ejemplo cómo de buenos eran para engañar a otros, cuántas mentiras habían contado en las últimas 24 horas, el tipo de mentiras que habían dicho, a quién, y si lo habían hecho a la cara o por otros medios. El 40% de esos hombres reconoció mentir a diario.

El 40% de los hombres reconoció mentir a diario

“En general, la gente miente cuando cree que le compensa, que gana algo haciéndolo, pero también cuando estima que de esa forma evita un reproche, una amonestación o una sanción. Mentir por agradar puede implicar ciertas dosis de debilidad y de falta de confianza en nosotros mismos”, dice María Jesús Álava.

La investigación no descubrió ningún vínculo entre el nivel educativo y la capacidad de mentir, pero sí descifro las mentiras más comunes, en orden descendente son: mentiras piadosas, exageraciones, ocultar información, enterrar mentiras en un torrente de verdad e inventar cosas.

Deja un comentario

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.