El cine vuelve a ganar: el actor se come al personaje de ficción

Cuando se estrenó la películaLa historia interminable”, muchos espectadores esperaban ver un niño gordo y muy torpe. Este no es el personaje de ficción que nos habíamos imaginado. Los que habían leído el libro tenían una imagen en su mente formada en base a la descripción del texto, también con detalles añadidos por la imaginación de cada uno, que no se correspondía con el actor delgado que interpretó el papel. Por otra parte, aquellos que conocieron a Bastián en la gran pantalla, probablemente imaginen la cara de Barret Oliver, incluso a la hora de leer la obra.

Muchos personajes literarios de ficción han sido fagocitados por su alter ego en pantalla. Si hablamos de Harry Potter, ¿no es Daniel Radcliffe la cara que primero se imaginan? Según Fernando Hernández, guionista, productor ejecutivo y profesor de la Universidad Villanueva, esta es la razón por la que muchos escritores, como Salinger, no ceden los derechos de sus piezas. La idea es evitar que el cine canibalice sus ideas.

¿Por qué hay diferencia entre los personajes de ficción?

Pero, ¿por qué los protagonistas de las películas difieren de la descripción original? En ocasiones, estas modificaciones se deben a pequeños contratiempos, como en el caso del famoso mago, Harry Potter, de las novelas de J.K. Rowling, que tiene los ojos azules, en lugar de verdes, porque el actor no podía usar lentillas.

“Es una cuestión económica por elegir el personaje de ficción según su caché”

Sin embargo, estos cambios pueden ser intencionales. Belén Anguas, directora de cine y actriz, explica que muchas veces se escoge al actor por su caché. Porque, al fin y al cabo, el cine es un negocio y en todo proyecto se busca tener rentabilidad. Fernando Hernández Barral confirma la importancia de escoger un actor taquillero. Luego el departamento de maquillaje es quien se encarga de hacerlo parecido al libro. Por ejemplo, la papada y la barba del mítico personaje de Marlon Brando en “El Padrino” (Vito Corleone).

“El cine es un negocio y tienes que buscar la rentabilidad”

El personaje de ficción no sólo debe de tener un físico

A la hora de escoger un actor, que se parezca a quién va a interpretar al personaje de ficción no es siempre un requisito imprescindible. Según Teresa Calvo, licenciada en comunicación audiovisual y profesora de historia del cine en la Universidad Villanueva, basta con que el aspirante cuente con algún rasgo distintivo del personaje de ficción (especialmente en su personalidad) que ayude a identificarlo. En este sentido, es importante que sea versátil y sepa desenvolverse.

“Vivimos en una sociedad vaga que espera a que salga la película antes que sentarse a leer”

Cabe destacar que muchos actores no pueden separarse de quien interpretan. Bien puede ser, como señala Fernando Hernández, porque en la cultura popular ya se ha extendido ampliamente la imagen de un actor como un personaje concreto, como el caso del pirata Jack Sparrow (interpretado por Jhonny Deepp). O bien, como destaca Belén Anguas, porque el actor es el personaje de ficción en sí mismo, como Fernando Tejero, cuya personalidad es afín a la de las personas que encarna.

“El actor tiene que tener una personalidad especial a parte de su físico”

¿Por qué prevalece la imagen de la película?

Anguas señala que vivimos en una sociedad audiovisual, en la que la imagen tiene mucho peso. Es por esto, por lo que muchos optan por esperar a que salga la película antes que leerse el libro. La imagen del actor se extiende porque a su vez, la película se distribuye más que el libro.

Algunos ejemplos de películas

Este dilema entre el libro y la película es muy habitual. Otro de los ejemplos es El resplandor: aunque cada lector pudiese tener su versión de Jack Torrance, es Jack Nicholson la cara más reconocida de este personaje literario.

Los juegos del hambre: según la descripción original, Katniss es de baja estatura y delgada. Además, tiene piel aceitunada y ojos grises. Sin embargo, Jennifer Lawrence en la pantalla es blanca y de ojos azules. Tampoco es especialmente pequeña ni delgada.

El señor de los anillos: en el libro Frodo es fuerte, con mejillas de color rosa, más alto que los demás, rubio (peinado con trenzas), un mentón partido y ojos claros. En la versión cinematográfica, Elijah Wood encarna a un hobbit moreno, de estatura media.

(Con información de Lara Zofío y Natalia Dávila)

About Ainara Otamendi

Estudiante de 4º de Periodismo en Villanueva C.U.

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