“Maus”: gatos, ratones y una historia de supervivencia

El holocausto. Aquella fatídica época de la humanidad que fue la Segunda Guerra Mundial se dejó por el camino (de la mano de Hitler y los nazis) la vida de, como mínimo, 6 millones de judíos. Pensar en “campo de concentración” nos evoca atroces actos inhumanos que se les hicieron a un pueblo apátrida, sin más razón que la de rezarle a otro dios y no tener un Estado que defendiera sus derechos. Vladek Spiegelman fue un superviviente de Auschwitz, y su mujer Anja también.

Así está reflejado en la novela gráfica “Maus“, escrita por su hijo Art Spiegelman, en la que cuenta detalladamente por todo lo que pasó su padre desde que creció en su Polonia natal en 1906 hasta que se reencontró con su esposa en 1947. Y cómo se las apañó para sobrevivir en Auschwitz, las atrocidades que vio, el hambre que se pasó y la crueldad que sufrió un pueblo que el único crimen que cometió fue existir.

La novela mezcla el presente en el que Art recaba la información con libreta y grabadora en mano, pasando tiempo con su padre, junto a los recuerdos que va contando el propio Vladek. Todo ello ilustrado, siendo representados el pueblo judío como ratones, y los nazis como gatos, quizá siguiendo la metáfora de la naturaleza de que el gato persigue incesantemente al ratón, y de cómo los judíos buscaban cualquier hueco que encontrasen para esconderse.

Vladek evoca sus recuerdos al llegar a Checoslovaquia, y la imagen que vio desde un vagón del tren: “Eran principios de 1938, antes de la guerra. Se alzaba en lo alto de la plaza central. Fue la primera vez que vi la esvástica con mis propios ojos”.

Este es un ejemplo de que no hace falta escribir cientos de páginas para transmitir una buena historia

Pero que no engañe el hecho de que sea una novela gráfica con dibujos de animales antropomórficos. La tarea de Art Spiegelman de recoger la información fue sublime y nos permite sumergirnos de lleno en aquella época oscura de la humanidad, con relatos detallados y crudos (sin violencia explícitamente representada en el dibujo, pero fácilmente deducibles). Es una novela muy amena de leer y que mantiene enganchado al lector. Una forma diferente de representar el holocausto y fiel a cómo se intentaba sobrevivir en el infierno en la Tierra.

Rompió las barreras literarias

Maus” consta de dos partes, publicadas en diferentes años y unidas al publicar la segunda. Una primera llamada “Mi padre sangra historia”, publicada en 1986, y unificada toda la novela en 1991 al publicar “Y allí empezaron mis problemas”. En total consta de casi 300 páginas ilustradas, y por la calidad de su contenido fue obsequiado en 1992 con el Premio Pulitzer, convirtiéndose en el único autor de cómic en hacerse con el galardón. Una barrera que, por el momento, nadie ha logrado rebasar.

Spiegelman es el ejemplo de que no hace falta escribir cientos y cientos de páginas para transmitir una buena historia, sino saber transmitir y llegar a tocar la fibra sensible que todo el mundo tiene dentro, con anécdotas personales que acercan al lector a la, muchas veces, cruda realidad, pues por temas de trabajo tuvo que alejarse de su padre cuando más lo necesitaba, y su madre se suicidó en 1968.

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