24 vestidos de cine, una historia de la moda

Hay personajes que son inolvidables, que han marcado un antes y un después. Igualmente hay prendas que destacan en el mundo audiovisual y en la propia historia. Cómo olvidar el vestido de Audrey Hepburn en Desayuno con diamantes, la chupa de cuero de Grease o el vestido Delphos de Fortuny.

La indumentaria no es ni ha sido simplemente un decorado, algo con lo que impresionar. Ha significado también una lucha poco convencional. Que no se ha librado entre espadas y sangre sino con hilo y aguja. Que ha protagonizado una de las mayores revoluciones de la historia.

La exposición

La exposición La nueva mujer: moda y cambio social en los años 20, organizada por la Universidad Villanueva, ha ilustrado a la perfección este concepto (mientras la crisis del coronavirus lo ha permitido, por supuesto). Los visitantes han podido disfrutar de una colección de 24 maniquíes con distintos ropajes de variadas series. Destacan el cambio social de la mujer en la década de 1920 en cuatro grandes aspectos: El trabajo, el ocio, el deporte y la vida moderna.

María Villanueva Cobo, comisaria de la exposición, señala la Primera Guerra Mundial como un momento de cambio para la mujer. Esto es debido a su rol de enfermera, que también tiene cabida en la exposición.

Vestidos que son historia

Tras andar por un pasillo abarrotado de miradas curiosas, al girar a la derecha se descubre la que antes era la sala de conferencias. Ahora se ha convertido en el escenario de la primera mitad de la exposición. Dos vestidos de enfermeras, de algodón negro y azul, respectivamente, dan la bienvenida. El primero tiene bordado en el pecho la clásica cruz y el segundo destaca por haber sido parte de la serie española Tiempos de guerra. Helena Sanchís es la figurinista de este último.

Las cigarreras cobran importancia en esta década, lo que no pasa desapercibido en la exposición. Se pudo disfrutar de un vestido de cigarrera con mantón de manila bordado en agua y cubre corsé de algodón color beige utilizado en la película Carmen.

Un conjunto con falda plisada y rebeca de lana para jugar al tenis abrió el campo del deporte a las mujeres. Ellas pronto comenzaron a practicar actividades reservadas solo a los hombres, lo que supone una época de cambio.

Ocio y vida moderna

No faltan en este recorrido histórico vestidos que dejan sin aliento, como es el caso del de noche de una pieza raso con fleco de cristal, empleado en la ópera Lulú.

Igualmente, el mundo oriental se transforma por completo, como muestra la película El príncipe de Persia. Su conjunto de vestido de seda y gasa bordada burdeos y dorado y pantalón de seda dorado se hace un hueco en la exposición.

Por su parte, el inigualable vestido Delphos de Mariano Fortuny es todo un icono de la moda femenina. Tanto, que ha sido inmortalizado en novelas como En busca del tiempo perdido.

Indumentarias de película

Y aún hubo más, vestidos y prendas de series y películas como el kimono brocado de seda estampada empleado en Midnight in Paris. O el vestido de fiesta del figurinista Ramón Ivars de la ópera La Cenerentola.

Y cómo no hablar del famoso vestido de telefonista empleado en la serie Las chicas del cable, que cobró un especial protagonismo en la exposición. O la prenda de fiesta de la serie Velvet de una pieza de seda amarilla con collarín de pedrería.

Todo mientras de fondo acompaña una alegre música de la década que por unos momentos llevaba de lleno a esos felices años veinte.

Las ocho maravillas de la moda

Y se cerraba este recorrido en la primera planta del edificio de la Universidad Villanueva, que cedió su espacio para convertirse en una agrupación de ocho maniquíes con hermosos conjuntos. Entre ellos, un vestido de una pieza de crep satén rosa o un vestido en crep satén blanco y abrigo de lana marrón.

No faltaron tampoco guiños al feminismo con los vestidos de sufragista de la película Toulouse Lautrec, del figurinista Pierre Jean Larroque. Del mismo modo, reflejan cambios sociales, con la ropa interior y los primeros trajes de baño como el de licra negra con ribete blanco, expuestos en una maleta en el suelo.

Un vestido en crep satén blanco y abrigo de lana marrón y uno de seda beige con adorno bordado y abrigo de terciopelo brocado marrón, utilizado en la serie Tiempos de guerra, nos acercaron a la realidad de la época.

Una de las joyas de la exposición fue uno de los vestidos utilizados en la serie Downton Abbey

Y lo mejor, para el final. Una de las grandes joyas de la exposición era, sin duda alguna, el homenaje a Downton Abbey. Se reflejaba en ese vestido negro de gasa negra con pedrería, pieza original de los años 20 y que en la serie luce la primogénita, Mary.

Un broche de oro para la muestra que recoge el cambio del papel de la mujer durante la década de los 20. Una década como los propios vestidos: loca, dorada y feliz.

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