La última lección de historia del MET de Nueva York

Museo Metropolitano de Nueva York

Son las 17:30 de la tarde en Nueva York y están a punto de cerrar las puertas del Museo Metropolitano de Nueva York. Los focos se apagan y lentamente los últimos rezagados comienzan a salir tras sus últimas compras en la tienda de souvenirs. 

Comienza así recorrido nocturno por el museo, como si de la película Noche en el museo se tratara, pero sin animales, insectos o pájaros, que va a durar toda la noche como homenaje al 150 aniversario del museo. Comienza por la histórica fachada del museo, seguido por un paseo en el arte occidental y africano. Nos meteremos de lleno en el corazón de las familias reales europeas a través de sus objetos y después viajaremos a la cultura holandesa con un elogio a la pintura. Pero no todo es arte, sino que las paredes del MET también albergan moda, Medio Oriente, el lenguaje o la arquitectura.

Empieza la aventura

Primero de todo y antes de entrar en uno de los museos más prestigiosos de América, ya encontramos la primera parada del viaje. La primera exposición titulada The NewOnes, will free Us (“los nuevos nos liberarán”) han querido poner fin a un siglo sin esculturas en las fachadas del museo desde que se terminó de construir en el año 1902 por Richard Morris Hunt. Son cuatro nichos vacíos los que inspiraron a la artista keniana-estadounidense Wangechi Mutu para llenaros de historia por el aniversario del Museo Metropolitano de Nueva York. 

Con estas figuras femeninas la artista ha querido hacer un recorrido por la historia del arte occidental y africano. Para ello, la artista ha creado cuatro esculturas de bronce tituladas individualmente “The Seated I, II, III and IV”. Con ellas, y a pesar de tener historia, la artista ha querido hacer hacer una crítica sobre la política de género y racial que vive un momento delicado. 

Ahora las fachadas están decoradas con cuatro esculturas de bronce

La artista ha conseguido un punto de unión entre ambas culturas creando la cariátide. Se trata de una figura esculpida, casi siempre femenina, destinada a servir como un medio de soporte estructural o metafórico. Esta reivindicación choca con el pasado conservador de las fachadas, lo que ha supuesto un aire fresco para el Museo Metropolitano. 

Antes de que cierren el museo y entrando por las escaleras más majestuosas y reconocidas por tantas películas, nos metemos de lleno en las familias de la realeza europea entre los años 1550 y 1750. Con las salas vacías y sin nadie mirando, hacemos un recorrido por el papel de las clases altas con las extensas colecciones de joyas y objetos que caracterizaban sus vidas. 

Viendo los 170 objetos más de cerca y casi tocando, pero sin que salte la alarma y puedan pillarnos, encontramos relojes, muebles, instrumentos musicales, joyas y hasta esculturas. Con ellos Making Marvels, el autor, ha querido que los espectadores del siglo XXI den un salto al pasado y se imaginen como protagonistas de esos eventos, fiestas o casas decoradas mediante el suspense, la sorpresa y los giros dramáticos que invitan a crear e inventar la historia a nuestra manera con solo mirarlos. 

Con 170 objetos nos podemos meter en la realeza europea de 1550

Según se va haciendo de noche y no hay ningún ruido fuera de lo normal, seguimos andando por el museo. No hay figuras que se muevan ni cuadros que hablen. Pero, de repente, topamos con una colección de cuadros de la Edad de Oro holandesa, fruto del legado de Benjamin Altman, la colección Robert Lehman y la colección de Jack y Belle Linsky

A través de las 67 obras consigues introducirte en parte de la cultura holandesa y de los debates más recurrentes del siglo XVII. “In Praise of Painting” (“elogio de la pintura”) es el resultado de una serie de escenas cotidianas que han sido divididas por temáticas. En ellas se han impreso situaciones ambientadas en los debates sobre religión, conversaciones de los ciudadanos sobre el notable consumo o el deslumbramiento de los artistas por la vida doméstica de las mujeres.

Segunda parte del viaje

Seguimos la ruta y la temática cambia. Ahora el museo gira en torno al universo de la moda, In pursuit of Fashion: The Sandy Schreier collection (1908) (“En busca de la moda: una colección de Sandy Schreier) una exposición protagonizada por la colección privada de su autora, Sandy Schreier. Reconocida mecenas de la moda en Estados Unidos por coleccionar una selección de más de 15.000 piezas, vestidos, joyas y accesorios del mundo. 

Todas sus piezas de alta costura están datadas entre los años 1908 y el 2009. El objetivo de su autora, Sandy Schreier, es compartir parte de su colección, 80 piezas, con el público, diseñadores y estudiosos para mostrar una visión más completa y extensa del arte y la moda. Su colección podrá visitarse hasta el 17 de mayo de 2020.

Una selección de más de 15.000 piezas

De principios del siglo XX en Estados Unidos, pasamos a la década de 1940 en América Latina, Medio Oriente, África y Asia. Lugares exportadores de arte, en concreto de 36 grabados en madera de Zarina protagonistas de la exposición Home is a Foreign Place (“El hogar es un lugar extranjero”). El conjunto de obras explora los conceptos de “hogar” y “lugar”, hoy en día, más difusos que nunca ya sea por necesidad o por elección.

El arte contemporáneo y los movimientos vanguardistas nos trasladan a otras épocas, momentos de guerras devastadoras, injusticias sociales y la migración masiva en busca de una nueva oportunidad para volver a comenzar. En esta exhibición nos encontramos con elementos comunes como el lenguaje o la arquitectura que nos muestran los diferentes movimientos de ideas a través de las fronteras culturales. Disponible en el museo hasta el 21 de junio de 2020.

La pintura como un desafío histórico

Una vez avanzamos por la línea temporal, y con los primeros rayos del sol asomando por las ventanas, nos encontramos con las obras de Kent Monkman. Un prestigioso artista canadiense al que el MET ha querido encargar dos monumentales pinturas. En ellas contemplamos imágenes de la colonización, sexualidad y la pérdida de simbología indígena a través de la pintura. Todo un reto artístico para su autor y un desafío histórico sobre el colonialismo para aquellos que la observan.

Concluimos esta inédita aventura en el MET celebrando sus 150 años. Casi dos centenarios de arte, moda y cultura bajo un mismo techo. Toda una institución para los amantes del arte y la moda que visitan una vez más el museo para volver a abrir la mente hacia nuevos conocimientos

(En colaboración con María Gancedo)

About Raquel Cerrudos

Estudiante de Villanueva C.U.

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