Huella digital: ¿qué ocurre cuando nos morimos?

Huella digital en Internet

Tras la defunción de su hermano, Claudia y su familia consiguieron cerrar la cuenta de Facebook gracias a que recuperaron la contraseña de su correo electrónico. Sin embargo, no tuvieron tanta suerte con el perfil de Twitter. Así que, a pesar de sus esfuerzos, su huella digital sigue activa una década después.

En el caso de Alejandra, cuando su tía abuela falleció fue su marido quien comenzó a gestionar su teléfono, ya que aún recibía llamadas y notificaciones. Consiguieron eliminar su cuenta de WhatsApp cuando cancelaron la línea telefónica. Pero sus redes sociales, como Facebook e Instagram, permanecen abiertas.

¿Qué ocurre con tu huella digital?

Gracias al debate recientemente abierto de la eutanasia, nos planteamos cuál es la gestión adecuada de la muerte. La modernidad trae nuevas formas de enfrentarnos al final de la vida. Por un lado, la vieja disputa sobre nuestro cuerpo sigue despertando polémica, pero una nueva cuestión cobra fuerza: la eutanasia digital. Nuestras conversaciones, imágenes, ideas, solicitudes, reclamaciones, currículum… Todo se encuentra en Internet. ¿Quién tiene la potestad de “desconectar” tu vida online?

Las cuentas de las redes sociales más populares, no se borran automáticamente, aunque lleven tiempo inactivas. Por lo tanto, alguien debe ocuparse de su eliminación.

Es importante deshacerse de los perfiles digitales de los difuntos

Existen diversos motivos para cerrar estos perfiles. Pueden robarse sus datos, de los cuales puede sacarse información, no solo de los difuntos, también de terceras personas. Además, estas cuentas están a merced de los hackers, pudiendo utilizarse para publicidad, como en el caso de Peaches Geldof, o para pornografía, en el caso del periodista David Carr, como informa la revista Xakata.

La huella digital en Google

El gigante informático permite gestionar tu cuenta online para cuando ya no estés. Existe la opción de enviar tus datos a otros usuarios (10 como máximo) o eliminar el perfil y toda su información. En los casos en los que el fallecido no seleccionó una de estas opciones, Google se ofrece a coordinarse con los allegados para cerrarlo en si es necesario. Además, es posible solicitar contenido de dicha persona en situaciones concretas. Aunque, no proporcionan contraseñas ni otros datos de inicio de sesión.

WhatsApp, Facebook e Instagram

En WhatsApp deben seguirse los pasos habituales para borrar la app. En Ajustes, dentro de Privacidad, se encuentra la opción de Eliminar Cuenta. Sin embargo, es posible que pida una contraseña. De ser así, lo ideal es instalar la aplicación en otro smartphone y registrarse con el número de usuario del fallecido.

En cuanto a Facebook, si la plataforma es informada de la muerte de un usuario, crea una “cuenta memorial”. En estas circunstancias, no proporciona información de inicio de sesión, pero sí aparece una insignia de “recordatorio”. Y, aunque el contenido permanece, el perfil no aparece en lugares públicos ni en recomendaciones de “personas que conoces”. Pero, también puede solicitarse darlo de baja.

Al igual que la plataforma creada por Zuckerberg, Instagram también ofrece una “cuenta memorial”. Cualquiera puede solicitarla, siempre que aporte pruebas de la muerte como un enlace a un obituario o a una esquela. Sin embargo, no elimina ningún contenido del perfil, ni autoriza a cambiar la política de privacidad. Aún así, Instagram asegura que no permite que estas cuentas aparezcan en espacios públicos, ni que ocurra nada con ellas que pueda suponer una molestia para la familia y amigos del difunto. También existe la opción de cerrar la cuenta, pero requiere de más documentación, como el certificado de nacimiento, de defunción o prueba de que la persona que realiza la solicitud es el representante legal del fallecido.

Aunque fallezcamos nuestra huella digital sigue en la red

Twitter

Si se solicita, Twitter desactiva la cuenta del fallecido. Alguien autorizado para actuar en su nombre, debe enviar su propia identificación e información sobre el difunto, incluida una copia del certificado de defunción si se desea cerrar la cuenta. Respecto a las imágenes o tweets publicados antes o después de la muerte de una persona, La plataforma los elimina solo en casos de fuerza mayor. De lo contrario, se niega a que desaparezca tu huella digital de esta red social. Según informa el diario “The Walrus”, cuando la plataforma se enfrenta a estas solicitudes, “Twitter considera factores de interés público, como la importancia periodística del contenido y es posible que no pueda cumplir con cada solicitud”.

Snapchat

Ante la muerte de un usuario, esta joven red social ofrece un mensaje de ánimo: “Sentimos mucho su pérdida. Nos gustaría ayudarlo de cualquier manera posible “. Sin embargo, la única opción es eliminar la cuenta. Para hacerlo, Snapchat solicita un certificado de defunción. 

“Sentimos mucho su pérdida. Nos gustaría ayudarlo de cualquier manera posible”, anima Snapchat

Linkedin

Orientada a los negocios y al empleo, esta plataforma ofrece la posibilidad de cerrar y retirar la cuenta de un usuario tras su muerte, siempre y cuando se le entregue lo siguiente: nombre del miembro, URL a su perfil en LinkedIn, información sobre la relación del solicitante del cierre y el difunto, la dirección de correo electrónico del miembro, fecha de fallecimiento, enlace al obituario o esquela y la última empresa donde trabajó.

(Con información de Ainara Otamendi)

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