ESPECIAL CORONAVIRUS / “Te bajas del avión y ya no ves mascarillas, ves buzos”

Celia Villacastín y Alejandro Marcos Arias ponen rumbo a Extremo Oriente. Caminan por el aeropuerto para subir a su avión con destino a Hong Kong. Lo más normal es ver a gente con mascarillas durante todas las épocas del año, ya que son muy previsores. Al dirigirse a la salida, una mujer que camina delante va cubierta con un buzo que tapa todo su cuerpo. La cara de los dos es de pánico y desconcierto. “Te puedes encontrar mascarillas antes de la gripe, pero esto ya es exagerado” asegura Alejandro. Primera parada: Hong Kong y el miedo por el coronavirus es una realidad.

Su primer viaje con pruebas

Los dos jóvenes tenían programado el viaje tiempo antes de que estallase toda esta situación, pero aun así se atrevieron a realizar su vuelo con destino a Hong Kong, Singapur y Malasia. Y a pesar de los controles y las mascarillas consiguieron pasar unos días agradables aunque viviendo con muchísima expectación esta situación.

“Viajar no es peligroso. Lo peligroso son los bulos y la desinformación”

El famoso coronavirus está en la boca de todos. Muchos leen a diario sobre ello, comparten las fotos de las ciudades afectadas y aunque la situación es preocupante muchos son los que dejan de lado este virus y se atreven a viajar por la zona. En cuv3 hemos hablado con una pareja de viajeros para que nos cuente su punto de vista. “Las veces que he viajado y vivido en esos cuatro meses he sentido que son muy cuidadosos, siempre se están lavando las manos – asegura Celia – lo que pasa es que en concreto en España nos estamos alarmando por la desinformación ya que al gobierno chino se le ha ido de las manos“.

Revueltas y después el coronavirus

Celia comenzó su Erasmus en agosto de 2019 en Hong Kong. Iba a estar todo el año así que su novio Alejandro no dudó ni un segundo en aprovechar esta ocasión para hacer las maletas y coger un avión para ver a Celia y de paso conocer Extremo Oriente. Tras producirse revueltas con el gobierno chino y sus trabajadores y ciudadanos, Celia solo pudo pasar cuatro meses allí y en Navidad volvió para casa. Claro, con los billetes de Alejandro reservados lo que hicieron es coger unos nuevos para poder pasar dos semanas y por lo menos hacer su primer viaje en pareja. Sus familiares y amigos les animaron con el viaje, y en ningún momento se opusieron a ello. Desde España estaban pendientes de las situaciones de los diferentes lugares que visitarían e insistían en el uso de mascarillas e higiene.

Una mascarilla para prevenir el coronavirus

Esa preocupación fue mayor para estos dos turistas cuando su siguiente destino era Hong Kong, debido a que era el lugar mas cercano a donde eclosionó el virus. Allí las mascarillas y el gel desinfectante se agotaban cada día y a primera hora del día los ciudadanos y turistas hacían cola para conseguir un ticket para la compra de estos productos tan valiosos. Eso sí, una mascarilla por persona.

La situación allí no mejora y los ciudadanos que residen y se enfrentan día a día no dudan en acudir a los establecimientos con buzos, cubriendo así la totalidad de su cuerpo. Además preparan sus despensas y neveras para lo peor acudiendo a supermercados y “arrasando” con todo los que le puedan servir en el caso de que no tengan que salir de sus hogares. “Esta situación está haciendo que pierdan un poco el norte, la gente compra muchísima comida”, asegura Álex.

“La situación es exagerada pero no es para nada como se especula”

Los viajes en transporte pasados por pruebas médicas

En el aeropuerto esa preocupación era incluso mayor. Cuando llegaron a este lugar se enfrentan a controles de temperatura, una prueba decisiva que sirve de alerta de la posible enfermedad. Además como “regalo de bienvenida” les dan una mascarilla, algo que será fundamental en su estancia.

Este objeto tan cotidiano en farmacias se convierte en uno de los elementos fundamentales. Desde que se levantaban hasta que llegaban al hotel los acompañaban en todo momento. Solamente se lo quitaban para comer o hacerse alguna foto en la que este elemento dejase el protagonismo al lugar en el que se encontraban.

“Me sorprendí cuando en el avión no me dieron unos cascos de regalo de bienvenida sino una mascarilla”

El Metro y el transporte público se convierte en un campo de batalla en el que las armas que lleva cada individuo para enfrentar al posible coronavirus son las mascarillas y el gel de alcohol desinfectante de más de 75 grados. Además este producto antibacteriano también les servía para la higiene antes de la comida.

“Existe un mayor rechazo hacia personas residentes, motivado por el miedo”, aseguran

Tras este viaje Celia y Álex mandan un mensaje de tranquilidad. “Ha muerto gente, sí, pero nadie menciona que hay muchísimos más recuperados”, afirman los dos turistas. Y así es, la tasa de mortalidad es mayor en personas con factor de riesgo.

(Con información de Enrique Palacios)

About Ainara Otamendi

Estudiante de 4º de Periodismo en Villanueva C.U.

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