En las tiendas chinas no venden coronavirus

Las calles y mercados desiertos son la prueba del desasosiego generalizado entre la población por un virus hasta ahora desconocido para la humanidad. Cada día los contagios aumentan, así que todos temen ser el siguiente. Esta pandemia no solo afecta a la salud mundial, también a la economía, con escasez de productos o el colapso de algunos servicios, y a la sociedad, provocando un miedo irracional (y xenófobo) hacia el colectivo señalado de propagar la enfermedad: los españoles.

Estas son algunas de las consecuencias que Laura Spinney, periodista y científica británica, recopila en su libro El Jinete Pálido (Crítica, 2018), sobre la gripe de 1918, la mal denominada gripe española. Un siglo después, la historia se repite. Esta vez son los chinos quienes cargan con la culpa de un fenómeno que escapa a su control.

Coronavirus

Los coronavirus realmente son una familia de virus. Es la cepa concreta 2019 (n-CoV), la que causa tanto revuelo. Ha sido denominada “Gripe China” o “Neumonía de Wuhan”, a pesar de que en 2015, la OMS dictaminó que no deben relacionarse los nombres de las enfermedades con personas, lugares, objetos… en concreto. El problema de estas asociaciones es que, debido a la histeria colectiva, a prejuicios previos, desinformación y/o a intereses de los poderes fácticos, pueden dar lugar a la discriminación de ciertos colectivos.

La OMS aconseja no relacionar enfermedades con nombres de lugares, personas, objetos…

Discriminación: ayer y hoy

Ayer

Por ejemplo, aunque la antiquísima medida de aislar a los enfermos es efectiva, también ha servido para la marginación de esos grupos que, por motivos étnicos o religiosos, son culpados de la crisis sanitaria. En su día ocurrió con los leprosos, los hebreos consideraban que eran impuros y debían ser alejados de la sociedad, o, más recientemente, con los homosexuales y el VIH.

Por otro lado, la reacción de los gobiernos ante estas pandemias, además de a la preocupación por la salud de los ciudadanos, puede responder a intereses políticos y económicos. La gripe de 1918 fue denominada española por varios motivos: en primer lugar, porque al estar enmarcada en el contexto de la Primera Guerra Mundial, los Estados no querían minar el ánimo de las tropas, ni alentar a los enemigos, hablando de la enfermedad. Así que, los primeros diarios en informar de ella fueron los españoles. La segunda razón es que, aunque cada país la denominaba de forma distinta (para los polacos era la peste bolchevique, para los brasileños gripe alemana, para los senegaleses gripe brasileña…) fueron los ganadores de la Gran Guerra, las potencias más poderosas del planeta, quienes impusieron su denominación, como relata Spinney. Contribuyendo así a estrategias como la leyenda negra, que fue propaganda anti-española, para desestabilizar el país.

Las potencias más poderosas extendieron el nombre de “gripe española”

 

Hoy

Los chinos, y otros asiáticos (porque hay quien no distingue), están siendo víctimas de ataques xenófobos, no solo en España, también en lugares como Francia, Italia, Reino Unido, Canadá o Tailandia, según informa el diario el Mundo. Acusaciones, prohibiciones para entrar en ciertos establecimientos, boicot a sus negocios, insultos… En Japón, el hashtag #ChineseDon’tComeToJapan (Chinos no vengáis a Japón) ha llegado a ser tendencia. Incluso, se han cancelado vuelos, y países como Filipinas, Mongolia o Rusia han llegado a cerrar sus fronteras a los chinos.

El hashtag #ChineseDon’tComeToJapan ha sido tendencia

El encargado de Negocios de la Embajada de China en España, Yao Fei, ha hecho un llamamiento a la calma. Y ha instado a no estigmatizar a la comunidad china, señalando que el verdadero enemigo es el coronavirus. Además, ha criticado a Estados Unidos por sembrar el pánico, puesto que, según él, fueron los primeros en retirar a sus compatriotas del país y en cerrar las fronteras. En ese contexto se puede citar que, hace no tanto tiempo (2018), la nación norteamericana se encontraba en una guerra comercial contra China, una superpotencia emergente que amenaza su soberanía.

¿Histeria colectiva o miedo racional?

La tasa de mortalidad del 2019 (n-CoV) se mantiene entre el 2.1% y el 2.3%, según las autoridades chinas, o entre el 2% y el 3% según NuevaTribuna.es. Para contextualizar, debemos tener en cuenta que en la temporada 2017-2018, en Estados Unidos, la gripe (influenza), alcanzó una tasa de mortalidad del 10% durante un mes, según el Centro para la Prevención y Control de las enfermedades (C.D.C.P, por sus siglas en inglés). Además, cabe destacar que, la mayoría de los virus afectan especialmente a la población susceptible de contagio y de sufrir complicaciones.

La gripe alcanzó el 10% de mortalidad en E.E.U.U

Esto no quiere decir que no se deban tomar precauciones. Afortunadamente, las autoridades están tomando las pertinentes. Pero, la discriminación infundada, no es una medida efectiva contra el 2019 (n-CoV) ni ninguna otra enfermedad. La gripe de 1918 solo en China mató a 30 millones de personas (aproximadamente el 35% de la población de aquella época). Aunque la afirmación de que el virus se expandió desde España es falsa, porque el primer paciente del que se tiene constancia fue Albert Gitchell, cocinero del campamento Funston, en Fort Riley, Kansas, EEUU; hoy, está en nuestra mano poner fin a un estigma que también pesó sobre los hombros de nuestros antepasados.

Y es que, mientras no se demuestre lo contrario, en la tienda china de su barrio se vende de todo… menos coronavirus.

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