Los mundos opuestos de Teresa Helbig

Teresa Helbig (Barcelona) ha vuelto a salir airosa de la 71ª edición de la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, y es que la diseñadora catalana nunca deja indiferente a nadie. “Una mujer Helbig nunca pasa desapercibida“, su ya conocida máxima, que nunca deja de lado y le hace seguir creciendo, es una de las claves de sus éxitos. El sábado presenta los nuevos uniformes de Iberia -ya es tradición que los diseñe ella- y celebra la nueva apertura de una boutique en Los Ángeles, abriéndose así al mercado americano y dando un salto internacional que llevaba años esperando. Es lo que tiene llevar más de veinte años en la industria de la moda.

Sofisticación y cosmopolitismo

China en 1840 es el origen de Opium, la colección que ha presentado Helbig. El origen del opio como forma de pago por parte de los ingleses a China es la raíz de las propuestas de la diseñadora para la próxima colección otoño-invierno 2020/21. Inglaterra -debilitada por las guerras napoleónicas- pagaba la seda y la porcelana que compraba al país asiático gracias al opio que producía en sus colonias de la India. A su vez, en los barrios chinos de Francia y Norteamérica, el consumo de opio se convirtió en sinónimo de sofisticación, aires bohemios y cosmopolitismo (tan presentes siempre en las pasarelas de Helbig). Esta relación entre ambas potencias es la que se muestra en los diseños de la colección.

“Hay una mezcla de rigidez británica y misterio oriental”

Estética refinada y mezcla de culturas

Hay una mezcla de “rigidez británica y misterio oriental, de campiña inglesa y humedales chinos, de tartán y de seda”, explica Helbig. Son dos mundos opuestos de estéticas muy refinadas y diferentes que se ven enfrentados por esta sustancia adictiva. Esta contradicción y mezcla de culturas se ve reflejada en los diseños. Los colores de la colección son el rojo amapola, el negro lacado o el dorado imperial en trajes de noche, el verde militar, o el rosa ingenuo.

El consumo de opio se convirtió en sinónimo de sofisticación

Los tejidos son visiblemente historicistas, empleando terciopelos bordados y adamascados, cuero, sedas y gasas fluidas y voluptuosas, o lana. Destacan vestidos de noche, de cuello halter o mao, y la variedad de tejidos y estampados: desde terciopelo a tejidos satinados. En cuanto a la paleta de color: desde negros, dorados o plateados, a rojizos o marrones. Como colofón final, su ya clásico vestido de novia, con volantes y manga abullonada, para cerrar el desfile.

Complementos exóticos

En cuanto a los complementos, escogió plumas de marabú -tejido escaso y codiciado a mediados del s.XIX- para crear bolsos, aportando una nota de color y de exotismo. Para el pelo, unas diademas de flores preservadas, aportando exotismo y elegancia. Estolas y cuellos de piel recordaban los lazos de unión del país ingles, así como aves bordadas con finísimo hilo en los vestidos, al país oriental, al igual que los cinturones y fajines de piel con la hebilla simulando una serpiente. El calzado consistió en botas cowboy, altas hasta la rodilla, de ante y cuero; y sandalias de tacón.

[La Mercedes Benz Fashion Week de Madrid, en cuv3]

About Celia Casañé

Estudiante de 3º de Periodismo y Comunicación y Gestión de la Moda

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