El cóctel molotov que arrasa el Mar Menor

El 13 de octubre de 2019 España y el mundo entero fueron testigos de la preocupante situación del Mar Menor. La laguna salada más grande de Europa mostró un colapso que llevaba años anunciando. Ese mismo día, los bañistas y residentes de las zonas costeras del Mar Menor vieron las orillas de las playas repletas de peces y otros seres marinos muertos. Se veía un movimiento constante de peces que se dirigían a toda prisa a la orilla por la necesidad de respirar un oxígeno que el agua de la laguna ya no les podía proporcionar.

La gota fría, ahora conocida como DANA, fue el rostro visible y fácil de culpar de un problema que poco tenía que ver exclusivamente con unas  fuertes lluvias.

Causas principales

Según la geógrafa y doctorada en Transformación del Territorio y Paisaje Carmen Valdivieso Ros, “no se le puede echar la culpa a la DANA, solo ha sido el detonante. La cantidad de agua que cayó provocó un arrastre de nutrientes del suelo procedentes de la agricultura de vertidos urbanos de residuos”.

El biólogo marino José Antonio Rodríguez apunta en la misma dirección: “La DANA ha mostrado una evidencia, ha sido la gota que ha colmado un vaso que ya estaba lleno. Simplemente ha arrastrado las aguas con las sustancias que ha provocado el hombre”.

“La DANA ha sido la gota que ha colmado un vaso que ya estaba lleno”

Las evidencias llevan a exculpar a esta gota fría y culpabilizar al ser humano como actor principal en lo sucedido en la laguna. La sobreoxigenación fue anticipada por las fuertes lluvias que no suelen producirse en la zona murciana del litoral mediterráneo, pero la culpa es del ser humano que ha sobreexplotado los recursos de los que disponía sin tener en cuenta las posibilidades del ecosistema.

“Los estudios demuestran que su degradación se debe en un 80% a las prácticas agrarias y ganaderas y otro 15% la urbanización excesiva de la zona litoral, ya que se han construido grandes urbanizaciones” esto es lo que apunta Carmen Valdivieso como causas principales de la situación de la laguna.

“Los estudios demuestran que el 80% de las culpas se deben a las prácticas agrarias y ganaderas”

Los efectos de la agricultura han sido superiores a los que deberían haber sido a causa de la variación que se le hizo a la forma de cultivo tradicional de los campos de Cartagena.

“El campo de Cartagena nunca ha sido una zona de regadío, era una zona de secano. A principio de los 80 cambió la dinámica de cultivo y de aporte de nutrientes con la llegada del trasvase Tajo-Segura”. Esta es una de las causas a tener en cuenta, según Alfonso Sánchez Higueras, técnico de la Dirección General de Medio Ambiente de la Región de Murcia.

Futuro del Mar Menor

José Antonio Rodríguez apunta que el Mar Menor perdió “su propia esencia” con la apertura del canal que conecta el Mar Mediterráneo con el propio Mar Menor. Esta “mediterranización” supuso una homogeneización y una entrada de especies alóctonas que cambiaron el ecosistema.

Los expertos coinciden en que el Mar Menor tal y como lo hemos conocido es prácticamente imposible de recuperar, pero con la apertura de las golas del Mar Mediterráneo se puede seguir teniendo el lugar de playa residencial. Esto es a lo que se refiere José Antonio Rodríguez con los “intereses enfrentados”.

“La gente que ha estado protestando no iba porque quiera recuperar el ecosistema sino que quieren una piscina limpia en verano. Hay tantos intereses encontrados. Los pescadores están en el lado opuesto a los agricultores. Los que realmente buscan recuperar la laguna son una minoría, hay otros muchos intereses más poderosos que generan mucho más dinero”, explica.

“La gente que ha estado protestando no quiere recuperar el ecosistema, quiere una piscina en verano”

Carmen Valdivieso apunta a la gran dificultad que tendríamos para recuperar lo perdido. “Es muy difícil recuperarlo y harían falta décadas. Los últimos estudios hablan de una perdida de biodiversidad del 80-85% de las especies marinas y de praderas marinas”.

Desde la administración de la Región de Murcia se afirma que “se están intentando poner una serie de soluciones como la reducción de la agricultura y la construcción. Se va a hacer una ley de medidas urgentes que se pondrá en marcha en principio antes de las navidades, pero habrá que ver si la laguna tendrá capacidad de respuesta”.

Riesgos de la actuación

La agricultura y la ganadería ocupan junto al turismo las 3/4 partes de la economía de la Región de Murcia. Esto impide que las medidas reguladoras de la agricultura sean muy agresivas.

“Podemos hablar de una agricultura ecológica, pero en cuanto se implante disminuye la producción y aumentan los precios. Hay muchas economías como la turca y de otros países del Magreb que están esperando una caída de nuestra producción para vendernos ellos. Los mercados europeos no entienden de problemas nacionales, si no lo pueden coger de España lo cogerán fuera, y podemos perder esos mercados. Se pueden hacer pequeñas cositas pero la solución es muy difícil”, apunta el biólogo marino andaluz José Antonio Rodríguez.

“La solución es muy difícil”, apuntan los expertos

Los daños ocasionados al Mar Menor forman parte de un coctel agitado por una agricultura y una ganadería agresiva, una construcción por encima de las posibilidades del terreno, la apertura de un canal que ha eliminado o reducido las singularidades de la laguna, y aún así hay esperanzas de rescatar este Mar Menor, o el nuevo que genere la naturaleza. Pero para esa recuperación se necesita un trabajo codo con codo entre la ciudadanía y las instituciones para evitar que el Mar Menor más que en un cóctel mal mezclado, se convierta en un cóctel molotov que haga arder un paraje natural que antes era admirable, y ahora más bien vergonzante.

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