Así se ha vivido el caos de Chile

Chile

 

Chile vive desde hace unos meses una situación de inestabilidad, revolución y caos con protestas diarias contra el gobierno liberal del presidente liberal Sebastián Piñera Echenique, en el poder desde el 11 de marzo de 2018. Todo empezó en el Instituto Nacional de Chile, un Instituto emblemático de Chile, que tenía muchos problemas con el Ministerio de Educación que estaban en vías de resolución. En una de estas reuniones irrumpió una persona diciendo que se había subido el precio del Metro, lo que trajo de forma inmediata en revueltas.

Los jóvenes acudían a paradas de metro, en grupos de unos veinte, saltaban los puestos de control de la tarjeta e invitaban a la gente a hacer lo mismo hasta que se corrió la voz por otros centros y todas las personas de colegio e institutos comenzaron a hacer lo mismo. Duró una semana.

Tras esto, personas de las que no se veía claro su origen, pero parecían ser antisistema, encapuchados, empezaron a romper los controles de los billetes y así… empezó el caos.

El siguiente paso fue masivas manifestaciones diarias. Empezaron pacíficamente, pero después con violencia y los policías sacaron sus armas. Como no está permitido que lancen balas, lanzan bombas lacrimógenas y tratan de poner orden… con más violencia.

Daño provocado por el sistema

Según han explicado varios testigos a cuv3, los violentos han quemado Iglesias, supermercados, farmacias… Pero es un problema de hace tiempo que se ha venido silenciando. Sobre todo, por el sistema. Un sistema ultraliberal, impuesto por Pinochet mucho tiempo atrás. Cambiaron el sistema de producción. Este produjo un reparto de la riqueza muy desigual y, con el tiempo, ha acabado en desastre y en revolución.

“Habrá un golpe de Estado”, augura el escritor Radomiro Spotorno

“En este sistema ultraliberal, el Estado disminuye su presencia y entrega todo a la empresa privada y la empresa privada es abusiva. Los grandes mitos de la empresa privada: la competencia, hacer más eficaces los sistemas productivos…. Todo eso no es verdad. Las empresas privadas se ponen de acuerdo entre sí para fijar los precios, no hay libre competencia”, explica el escritor Radomiro Spotorno.

“Es un sistema infernal.  No hay universidades o centros públicos, es todo privado. Los niños para estudiar tienen que pedir préstamos y estos los pagan después. Salen endeudados y sin trabajo” relata consternado Spotorno. “La revuelta social no está marcada por nadie, es fruto de ira. Los que actúan son gente muy joven, te estoy diciendo gente desde los 14 años para arriba, con el apoyo de la población, aunque muy contradictorio porque los chicos que se revolucionan son muy conflictivos, muy violentos… La gente después salta y grita alrededor, se ponen contentos. Es como una fiesta salvaje…” explica el escritor, que lo ha vivido en primera persona.

“Lo que nos pasó a nosotros fue que vivimos a dos cuadras de la zona 0 del conflicto y todos los días en un parque al lado de nuestra casa, había enfrentamientos con la policía, disparos, bombas lacrimógenas, gritos…”, relata el chileno, ahora en Madrid.

En cuánto a qué pasará, Spotorno augura que “habrá un golpe de Estado, acabará el orden público, habrá un baño de sangre para frenar esto”. Los daños son más grandes que el terremoto de 2010, concluye.

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