El Scalextric no es un juego de niños

“El Slot o Sclaextric es algo que morirá con nosotros, pero nos veo con bastón pilotando”; “Es imposible competir contra los videojuegos”; “Si se hace una federación lo dejaría”; “Es un hobby”; “Somos esos pilotos que no llegaron a nada” ;“Para competir solo te hace falta un coche, un mando e ilusión”; “Es como la Fórmula 1 y el Rally, pero en pequeño”; “Somos aficionados al mundo del motor, pero en pobre”.

Si dicen Scalextric la imagen que sobrevuela el imaginario popular es la de un niño arrodillado en el suelo del salón dando vueltas, sobre unas pistas de platico, con un coche. Pero va más allá: hombres de mediana edad, que compiten en carreras nacionales e internacionales, que tienen su propio club en el que organizan competiciones y que poseen un reglamento propio. La profesionalización del juego. La Asociación de madrileños aficionados al slot (A+Slot).

A+Slot

En la primera planta de una nave del polígono industrial de Sanchinarro está A+Slot. Al entrar huele a neumáticos y una gran pista como un antebrazo de ancha ocupa la mayor parte de la sala.

“Es como la Fórmula 1, pero en pequeño”

César, un hombre de pelo blanco y traje que acaba de salir de trabajar, explica, mientras esteza las ruedas del vehículo con cinta americana para mejorar la adhesión que, en el lateral, sobre las mesas, es donde están los bóxer. Es decir, cada piloto lleva su maletín con todo lo necesario para solucionar cualquier avería. Algunos miden tres pisos. “Esta pista grande es como el Fórmula 1 y esta más pequeña y con más curvas es como el Rally”, dice.

César coge un coche y lo desmonta empleando un destornillador “no basta con tener velocidad en los dedos y dominar el mando, hay trucos como este”, explica mientras señala las tripas del vehículo, “aquí usamos fibra de carbono que es más ligera, también hay neumáticos blandos y duros para adherirse mejor a lo que sería la carretera”.

“No basta con tener velocidad en los dedos, hay trucos”

El juego se profesionaliza

El juego se profesionaliza, pero los socios insisten en que sigue siendo un hobby. Los vehículos, igual que las pistas, son mucho más grandes. Alberto Monjil lleva 21 años en el mundo del Slot, lo considera una continuidad de su pasión por el automovilismo. El club se fundó hace seis años y tiene tantas categorías como el deporte a escala real. Ellos mismos son los pilotos, mecánicos y encargados de los bóxer.

Ellos mismos son los pilotos, mecánicos y encargados de los bóxer

Hay competiciones, provinciales. La más importante es la de Asturias, locales, nacionales y mundiales. Los nacionales se realizan una vez al año en Igualada. Alberto Monjil fue campeón de España. “Para mí siempre ha sido un entretenimiento porque, aunque todos partimos de las mismas condiciones hay que dedicarle tiempo e ingenio”, dice.

“En clubes como estos ayudamos a mejorar y poner a punto a los coches”

También hay que dedicarle dinero, ya que un coche básico para poder competir cuesta en torno a 100 euros, y a ello hay que sumarle el mando, el motor, los cambios necesarios en el interior y los neumáticos. “En clubes como estos ayudamos a mejorar y poner a punto a los coches”, explica Alberto.

Las carreras se realizan una vez al mes y para ganar es necesario dar el mayor número de vueltas en el tiempo estipulado. Se juegan por equipos y los pilotos van rotando para correr en todas las pistas, mientras uno pilota el compañero coloca los coches que se salgan del carril.

Una federación acabaría con el hobby

En la zona de los bóxer hay una nevera, un hombre se acerca y saca una cerveza. “Aquí no te hacen controles”, bromea. Es Kiko. También fue campeón de España en resistencia, es decir, en carreras de más de cinco horas continuadas. “Es un deporte porque supone un desgaste”, aclara.

“Una federación sería un problema”

A pesar de ello, no quiere que exista una federación que lo profesionalice y regule ya que “sería un problema porque pasas del pique que se arregla con unas cervezas a meter el dinero y así, dejaría de ser un hobby”, a lo que añade que “además hay muy pocos pilotos patrocinados porque no hay suficientes marcas, la cosa no da para tanto”.

“Es un deporte porque supone un desgaste”

Carlos, excampeón de España, trató de convertir el hobby en su profesión, primero como empleado y luego como empresario: “Yo cometí el error de dedicarme profesionalmente a esto”.

“Yo cometí el error de dedicarme profesionalmente a esto”

Por medio del mundillo conoció a una persona que necesitaba a un diseñador. “Nunca mezcles hobby con trabajo”, aclara. La primera etapa no salió bien porque la empresa quebró en el año 2004. Al quebrar se juntaron unos cuantos, empelados, tenían contactos, proveedores e infraestructura -“nos hipotecamos”, dice-. La cosa funcionaba bien, pero “no es lo que queríamos que fuese, además esto no da para vivir el chico que trabajaba en el almacén cobraba más que nosotros”, añade.

“El chico que trabajaba en el almacén cobraba más que nosotros”

Una voz metálica canta las vueltas más rápidas de los socios que están entrenando; sus caras expresan la concentración. Sobre una estantería hay una radio antigua, Carlos sintoniza una emisora y los acordes de una canción se mezclan con el sonido de las ruedas circulando por los carriles.

“Nos veo con el bastón pilotando hasta le final”

“Cuando nosotros éramos pequeños esto era la tecnología punta, ahora son los videojuegos”, explica, “contra eso no podemos competir por eso el Slot morirá con nosotros, aunque nos veo con el bastón pilotando hasta le final”.

(En colaboración con Raquel Cerrudos)

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