ESPECIAL 10N / Presidenta de mesa electoral: 65€, 17 horas… y tres recuentos

Elecciones generales

Este año se ha presentado inusual en cuanto a política se refiere. En menos de un año hemos tenido dos Elecciones Generales: en abril y en noviembre.

Hay que tener en cuenta el gasto que supone cada una de ellas, unos 140 millones de euros, 3,76€ por cada elector, según el diario El Confidencial, pero hay un gasto más a tener presente: el humano.

Convocar elecciones cuesta 140 millones de euros; 3,76€ por cada elector

En las elecciones de abril se calcularon un total de 60.036 mesas electorales, repartidas entre los 23.199 locales o colegios electorales de los más de 8.130 municipios españoles en los que se podrá votar, según datos de El Confidencial, lo que supone que miles de españoles tuvieron que dejar lo que estaban haciendo para constituir la mesa a la que pertenecían.

En estas últimas elecciones la situación fue más o menos la misma. En cambio, este pasado domingo 10 de noviembre a esta redactora le tocó a mí asistir como presidenta de mesa electoral en las nuevas elecciones convocadas.

Con el propósito de elegir nuevo presidente de Gobierno y de Senado, 24.365.851 españoles acudieron a depositar su voto en las urnas, según datos de El País. Dos de esas urnas, las que esta periodista presidía.

24.365.851 españoles votaron en las elecciones generales de noviembre

8 am: acudir al local o colegio electoral

Madrugar para algunos es más difícil que otros, todo depende de tu cronotipo, pero madrugar un domingo para la mayoría es bastante tedioso.

A las ocho de la mañana presidente, vocales y suplentes tienen que estar presentes en el colegio electoral en el que hayan sido reclamados, en función del padrón al que uno esté inscrito.

A las ocho de la mañana tienen que estar presidente, vocales y suplentes

Después de pasar lista y comprobar quién está presente y quién no, se procede a constituir la mesa. Esto consiste en firmar un acta (el primero de los muchos que se avecinan) declarando quienes son los componentes de la mesa durante la jornada electoral, es decir, los responsables a quien acudir en caso de que algo no salga como lo esperado.

Tras pasar lista de los presentes, se procede a constituir la mesa

En cada mesa debe haber un presidente o presidenta (el cual fue mi cargo) y dos vocales. De faltar alguno de ellos, se recurrirá a los suplentes en el orden en que figure su cargo (suplente 1, 2, 3…) y, en el hipotético caso de necesitar a una persona más, se acudirá al primer votante.

9 am: comienzan las votaciones

Tras constituir la mesa y comprobar que todas las actas están presentes, en las elecciones generales se da comienzo a las votaciones.

Esta fue la parte más divertida de todas. La jornada transcurre a lo largo de 11 horas en las que el trabajo a realizar consiste en pedir la documentación (DNI o pasaporte) y comprobar que la persona que desee realizar su voto figure en la lista del censo electoral. Una tarea que por fácil que parezca, se entorpece por diversos obstáculos.

La única misión del votante es saber qué mesa electoral le corresponde, pues un gran porcentaje acudía a comprobar si figuraba en nuestra mesa o no, entorpeciendo y enlenteciendo el ritmo de votación.

Risas, anonadamiento y conversación

Durante esas 11 horas las anécdotas trascurrían una detrás de otra. Entre voto y voto se aprovecha la ocasión para conocer a los componentes de la mesa y entablar conversación. En este caso, tocó compartir cargo con una mujer de unos 45 años y un chico de 22.

Durante las votaciones ocurrieron dos anécdotas muy curiosas. La primera de ellas fue la recepción de un hombre en la mesa electoral el cual preguntó si era aquí donde votaban los hombres. Nos quedamos totalmente sorprendidos por su pregunta, ¿alguna vez se había votado así en España?

“¿Es aquí donde votan los hombres?”

En este país no, pero en Argentina hace unos 20 años sí, de donde reconocimos que era el hombre por su acento.

Otra mujer vino a preguntarnos cuál era la mesa en la que se votaba al Partido Popular, a lo que le indicamos que en todas ellas se puede votar al partido que se desee, de lo contrario, no habría voto secreto.

8 pm: de la calma a la tempestad

Esas horas de risa y entretenimiento concluyen con el fin de las votaciones en la jornada de elecciones generales. A las ocho en punto se cierran los colegios electorales, momento en el que la odisea empieza.

Durante las cinco horas siguientes, estuvimos contando uno a uno los más de 1.000 votos depositados en las urnas. Todo bajo la atenta mirada de los interventores de cada partido, quienes querían acelerar el ritmo para llevarse sus actas.

Estuvimos contando uno a uno los más de 1.000 votos

Son horas de estrés, de cansancio tras una larga jornada, de mucha, muchísima concentración. La peor parte.

Es momento de prestar mucha atención a lo que se hace y estar muy atento a los números que salen, recontar si los números no cuadran y tener muy claro qué proceso prosigue a cada paso.

La primera piedra del camino

A pesar de llevar un ritmo bastante acelerado, nuestra efectividad se vio truncada en cuanto el número de sobres no cuadraba con el número de papeletas.

Tuvimos que volver a contar los más de 500 sobres y papeletas por separado tres veces.

El número de sobres no cuadraba con el número de papeletas

A la una menos cuarto de la noche, yo como presidenta había que ir a la Junta Municipal del Distrito de Salamanca de la calle Velázquez con dos sobres en donde figuraban los resultados electorales entre otros papeles.

Afortunadamente un autobús nos esperaba en la puerta para recogernos y tras una larga espera en el juzgado, la pesadilla había acabado.

Agotamiento total, afonía, un paseo de 20 minutos andando de noche, sola y con frío… Desde luego los 65€ que recibes por cubrir el cargo no compensan demasiado, pero las cinco horas que te corresponden al día siguiente para descansar mejoran un poco la situación.

About Carlota Galdón

Soy estudiante de 4º de Periodismo de Villanueva C.U.

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