Costura hecha con amor en el siglo XXI

Clases de costura

Nayra Sánchez Reguilón es una apasionada de la costura que creció rodeada de hilos, telas y patrones. ¿Su motivo para seguir con la centenaria profesión de la costura? Su abuela y su madre, quienes fueron sus mejores maestras. Una historia que surge de la compresión entre las cosas hechas con amor y el hartazgo por la explotación en otras empresas. Una emprendedora que luchó por ver el lado bueno de las cosas y hoy en día tiene un negocio por donde han pasado ya más de mil personas.

En el siglo XXI, la profesión de costurera es algo que, para muchos, parece no existir. Todo se hace a través de internet o está informatizado y, sino, está las redes sociales. Sin embargo, la costura es un oficio muy antiguo y necesario, principalmente llevado a cabo por mujeres, que se ha ido desarrollando y mejorando a lo largo del tiempo. Ahora, son muchos los jóvenes o mujeres con experiencia los que han querido devolver a esta profesión el significado y visibilidad que se merece.

¿Dónde empezó todo?

Licenciada en Modelismo de indumentaria con Matrícula de Honor, decidió crear su propia línea de ropa para niños y creando una comunidad de jóvenes diseñadores. Tras su paso por Mercedes Benz Fashion Week y firmas tan prestigiosas como Devota & Lomba, decidió crear lo que hoy es su gran pasión: clasesdecostura.com. Una idea que surge en 2013 por “liarme la manta a la cabeza”, reconoce la modista.

“Este negocio surge porque me lié la manta a la cabeza”

Un taller donde no solo enseña a coser para que se perpetúe la bonita profesión que comenzó en el siglo XIV, sino donde además promueve el “sonreír, siempre sonreír, ante cualquier situación”, porque en la vida hay que tener sentido del humor, asegura Nayra. En él ofrecen talleres de confección, que puede ir desde cosas sencillas como una ranita de bebé hasta la creación de un bolso.

Cuando su abuela intentaba enseñarle a que hilvanara o que pasara hilos flojos, “yo le decía que eso era una pérdida de tiempo, discutíamos mucho…”, reconoce la modista. Sin embargo, cuenta que, con los años, comprendió que tenía mucha razón, y que “las cosas hechas con amor y paciencia quedan mucho mejor”. Y, sobre todo, reconoce que “ahora cada vez que mis alumnas me protestan por lo mismo, pienso en la paciencia que tenía mi abuela conmigo”.

La visión sobre la profesión de la costura

A lo largo de los 6 años que lleva clasesdecostura.com, situado en el distrito de Arganzuela, por el negocio han pasado más de mil personas entre los 10 y los 80 años y cada una de ellas le ha aportado una historia distinta. Sin embargo, reconoce que la mayor parte de sus alumnos son jóvenes entre los 25 a los 35 años. Esto solo demuestra que son cada vez más los jóvenes que están decidiendo aprender este oficio. Su clave del éxito es “nuestra simpatía, que todos los profesores son titulados, nuestra flexibilidad, nuestro amplio horario, las instalaciones”, reconoce la maestra.

Por el taller han pasado más de mil personas

Ser costurera es muy duro y poco valorado”, admite, sobre todo si trabajas para una gran empresa con los tiempos que corren hoy en día. Ella sabe que, no es lo mismo dedicarte a ello de forma autónoma y “disfrutar de cada puntada”. Son dos mundos muy distintos en los que hay que saber cómo enfrentarte y tener muy claro qué es lo que quieres.

En esta profesión hay que disfrutar de cada puntada

Por suerte, el slow fashion está tomando cada vez más importancia en el mundo de la moda, y donde asegura, como profesional del sector, que se están empezando a valorar cosas como el dónde está hecho y en qué condiciones laborales, a parte de los textiles. Su mente emprendedora no para ni un segundo y, cuando le preguntas por sus planes a futuro, confiesa que “estoy bien así, cada día con ideas nuevas, tenemos la tienda online, hemos abierto un espacio de coworking de costura, queremos empezar a crea patrones para que se descarguen… Y todo lo que se me pasa por la cabeza”.

Un futuro sin miedos

El futuro no le da miedo, sino como algo que si llega y pasa de moda, ella tiene claro que “volveré a reinventarme”. De hecho, su última puesta en marcha es un negocio llamado Armario Infinito. Un nuevo concepto donde poder alquilar ropa para cualquier ocasión o situación, y surge de la idea de todas aquellas prendas que ya sea por la maternidad, la conciencia ecológica, la pasión por la moda o el alma emprendedora nos hace tener ropa de más que no necesitamos. Una idea que promueve la moda sostenible ya que también reduces el lavado de la ropa.

Algo que Nayra tiene muy claro es que no hay que tener “vergüenza ninguna” en querer dedicarse a la costura hoy en día. Lo que sí se necesita, reconoce, es mucha paciencia. “Ser diseñador, modista o sastre son profesiones a las que hay mucha competencia. Y para triunfar no solo necesitas ser muy bueno, si no también tener dinero”, admite. Pero, a pesar de ser duro, la modista siempre mantiene el positivismo y anima a todos a intentarlo y, sobre todo, “arrepiéntete de lo que has hecho, no de lo que has dejado por hacer”.

“No hay que sentir vergüenza por querer dedicarse a la costura”

“Una vez una señora le dijo a mi hija mientras jugaba con los hilos: ‘Manuela, déjate de coser y estudia una carrera’. A lo que yo la miré y le dije: ¿Usted que se cree qué para coser no hay que estudiar? Que tengo tres grados superiores, una carrera y estoy estudiando un máster. El hecho de que esté dando clase no tiene nada que ver con mi nivel de estudios”, cuenta Nayra incrédula. Un ejemplo de persona luchadora, emprendedora y positiva, que no ha dejado que nadie la arrastre y un claro ejemplo de que los buenos, a veces, también ganan y acaban triunfando. Solo hay que tener ganas y, como dice la emprendedora, “si es tu ilusión, ¡inténtalo!”.

About Raquel Cerrudos

Estudiante de Villanueva C.U.

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