Rocío Delgado: “Los medios cuentan lo que el poder no quiere que se sepa”

Rocío Delgado

Rocío Delgado es una cara ya bastante conocida en muchos de los hogares, pues cada noche a las 8 aparece en la pantalla para presentar el informativo de Telemadrid. Es en este edificio donde nos recibe con una gran sonrisa, mientras nos abre la puerta a su escenario profesional.

Pregunta: ¿Cuáles fueron los motivos que la impulsaron a introducirse en el periodismo?

Respuesta: Para mí fue muy vocacional. He tenido esa suerte porque hay gente que no tiene claro lo que quiere estudiar, pero yo lo supe desde muy pequeña. Me encantaba leer, escribir y era un poco la carrera que encajaba en eso. Buscaba algo que tuviera también esa vertiente creativa y el buscar historias, hablar con la gente, escribir sobre ellas…es algo que siempre me ha gustado. Creo que un periodista debe tener esa vocación, esas ganas de ser útil. Hay que ser conscientes de la importancia de nuestra profesión a la hora de dar voz a personas en dificultades, en situaciones de denuncia social, etc. Ser conscientes del bien que se puede hacer y no perder nunca las ganas, la ilusión y la sensación de que se puede ser útil.

“Un periodista debe tener las ganas de ser útil”

P: Los medios de comunicación son considerados como el cuarto poder, ¿cuál es su opinión acerca de esto?

R: Yo lo creo de verdad. Pienso que los ciudadanos deberíamos tener ese sentido crítico, esa exigencia de que los medios tengan buena salud porque eso significa que la democracia tiene buena salud. Es fundamental porque los medios de comunicación le cuentan en muchas ocasiones a la gente lo que el poder no quiere que se sepa. Me parece una garantía de contrapeso hacia esos poderes económicos, políticos, empresariales y una forma también de que la gente sepa qué pasa en el mundo.

P: Si no presentara un telediario, ¿en qué otro campo del periodismo le gustaría estar? Corresponsal de guerra, periodista de investigación…

R: Corresponsal de guerra era una de mis utopías cuando estudiaba periodismo. Por ejemplo, uno de los libros que más me marcó en la facultad fue “Morir para contarlo”, de Julio Fuentes, que murió en Afganistán y es un relato maravilloso acerca de la dureza de la profesión en zonas de conflicto para contar lo que la gente no sabe que está ocurriendo. Ahora mismo me siento colmada profesionalmente con lo que estoy haciendo y al final, la vida te va llevando. Cada momento tiene su afán y toca disfrutar del camino.

P: ¿Cuál ha sido para usted su mejor y su peor momento profesional y por qué?

R: Uf, qué difícil. Yo creo que siempre hay coberturas que te marcan y que no olvidas nunca. Por ejemplo, yo no podré olvidar nunca la que fue además una de mis primeras coberturas de mi vida profesional, cuando me enviaron a Mallorca a cubrir el último atentado de ETA. Una cosa así siempre te marca, y más aún si es al principio. También los atentados de París, una semana muy intensa, o los atentados de Niza. Son experiencias que te dejan huella. Peor momento yo creo que ninguno. Al final si a uno le gusta lo que hace disfruta con todas las historias. Recuerdas historias que te han marcado, bien por el momento en el que sucedieron, o bien por la importancia o la trascendencia que han tenido. Por ejemplo, el caso Noós, que también me tocó cubrir.

P: Ha trabajado tanto en un medio privado como Antena 3 como en uno público. ¿Cuáles han sido las principales diferencias que ha percibido?

R: Es una pregunta interesante, no sabría decirte muy bien. Digamos que al final para los periodistas la mecánica de trabajo no cambia. Es verdad que en un medio privado es más latente la tiranía de la audiencia, del audímetro, que se ha trasladado también a los informativos. Quizás en un medio privado se apueste por unos temas y no por otros porque dan más audiencia. Al final en un medio público tenemos esa obligación, esa vocación también de contar noticias que, aunque no resulten tan rentables en términos de audiencia, hay que contarlas. Por ejemplo, dar visibilidad al fútbol femenino o a deportes realizados por personas con discapacidad. En resumen, tratamos de ser más inclusivos.

P: ¿Percibe un hartazgo en la sociedad española ante los políticos? ¿Cree que los votantes entienden la repetición de las elecciones?

R: Sí, yo creo que es inevitable. Llevamos ya cuatro citas electorales en cuatro años y es agotador porque al final la maquinaria que se activa cada vez que hay unas elecciones es muy intensa. Es lícito que las personas tengan la sensación de que los políticos hablan más de sí mismos que de los problemas que tiene la gente cada día. De la vivienda, de la precariedad, del desempleo. Es lógico que haya hartazgo y que la gente se pregunte ¿qué hay de lo mío? ¿cuándo van a empezar a gobernar de verdad? Respecto a si entienden la repetición, habrá de todo. Al final hemos llegado a este punto y aunque no nos guste hay que volver a votar, obligación que creo que tenemos como ciudadanos. Esperemos que ya el 11 de noviembre los partidos que puedan formen gobierno y que esto eche a andar.

P: ¿Cómo considera que es la situación de los medios de comunicación en España?

R: Yo creo que los medios de comunicación ahora mismo se enfrentan al desafío que antes comentaba, que en la prensa escrita es notorio, que es un cambio de modelo. Entonces es importante trabajar desde los medios en esa pedagogía que haga que las personas se acostumbren a que la información no es gratis, que hay que pagar por contenidos. En Estados Unidos ya ocurre y aquí creo que los medios están en esa transición hacia lo digital que yo creo que va a ser el futuro de aquí a unos años.

Los medios de comunicación de prensa escrita están inevitablemente en esa transición y nosotros por ejemplo en la televisión somos conscientes de que el lenguaje audiovisual ha evolucionado muchísimo y la cultura audiovisual de la gente también. Entonces a la hora de ofrecer los contenidos tenemos que esforzarnos en que sean lo más visuales, lo más atractivos posible, sin perder de vista obviamente la información, pero también introducir todas estas innovaciones, por ejemplo, la realidad aumentada en los platós.

“Twitter ha cambiado la forma de informar de los periodistas”

P: Es indudable que la aparición de las redes sociales y de las nuevas tecnologías ha supuesto un gran cambio. ¿Cómo resumiría el impacto de esta aparición respecto al tratamiento de la información hace unos años?

R: Pues la diferencia es muy notable. Con una palabra: inmediatez. Es decir, el fenómeno de Twitter, por ejemplo, nos ha cambiado la manera de informar a los periodistas. Cuando yo empecé a trabajar en esto (hablo de hace unos diez años) en las redacciones mandaba el teletipo para enterarse de la última hora. Ahora son los mismos políticos los que anuncian cosas importantes a través de un tuit así que tenemos que estar con un ojo al teletipo y un ojo en Twitter.

Los medios digitales viven mucho de la actualización, del último momento, del último titular y ahí también muchas veces al día hay que hacer una labor de pararnos y de decir: “Esto es lo último que ha ocurrido, ¿pero es lo más importante?” La sociedad va deprisa y la información también. Es la sensación de lo que ha ocurrido hace tres semanas ya caduca. Esto ha ocurrido en gran parte por la influencia de las redes sociales y exige al periodista más que nunca un esfuerzo de abstracción en algunos momentos y de pensar antes de publicar para contrastar bien las cosas.

“Es fundamental ser objetivo; es nuestra obligación con la realidad y con lo que nos cuentan”

P: ¿Qué significa para usted la objetividad en su profesión? ¿Considera que es posible ser objetivo?

R: Por supuesto. A mí hay una palabra que me gusta más que objetividad, que es ser honesto, en esta profesión como en todas en la vida. Hay que ser honesto con la realidad. Tu misión cuando vas a cubrir una noticia es conseguir el mayor número de puntos de vista, profundizar en la información y llegar a la redacción y tratar de escribir esta noticia desde todos los puntos de vista. Ofreciéndole al lector la información de mejor calidad posible para que sea este quien saque su propia conclusión. Es fundamental ser objetivo y es nuestra obligación con la realidad y con lo que nos cuentan.

P: ¿Llevaría a cabo una noticia en la que pudiera dañar a terceros si los resultados de esta produjeran un bien mayor?

R: Esto se asemeja un poco al tema de las cámaras ocultas. Siempre se dice que el contenido de una cámara oculta no es denunciable si la información que uno extrae después de hacer una cámara oculta es más importante que proteger la intimidad de la persona a quien se ha grabado. Nunca hay que actuar de mala fe, por supuesto. De hecho, si uno tiene la duda de que la información que iba a publicar va a hacer daño a esa persona, ante la duda, es mejor no hacerlo. Sin embargo, si uno cree que está destapando una realidad muy importante que la única manera que hay de destaparla es esa, adelante. Si el bien que persigues es más importante, entonces sí.

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