Tánger, la puerta de Marruecos

Tánger es una mezcla de culturas. Allí conviven musulmanes, judíos y cristianos. Todas las mañanas a las 5:20 suena el Adhan, la llamada de oración. Es la forma que tienen los musulmanes para llamar a sus fieles a rezar, pero no son los únicos que oran. En una de las callejuelas de la ciudad se encuentran las seis hermanas de la Madre Teresa de Calcuta, quienes además de tener tiempo para la oración ayudan a madres solteras con sus hijos durante los tres primeros años de vida, hasta que la madre pueda encontrar un empleo. Es una especie de guardería que cuenta con unos 30 bebés actualmente.

Entre gaviotas y gatos, Tánger es una ciudad principalmente musulmana, pero con un profundo respeto hacia  las demás las creencias. Y que permite la práctica de otras religiones. Es una localidad que sigue siendo en gran parte occidental, pero en la que poco a poco va desapareciendo esa esencia para girar más hacia el mundo musulmán. El trato a los turistas es único: desde guiarte por todas las callejuelas de la ciudad, hasta ofrecerte el té marroquí que representa una bebida de cortesía y hospitalidad para ellos.

El cuscús y el Kebab son los platos típicos de Tánger

La influencia francesa está muy presente en el ambiente de Tánger. Entre el árabe y el francés se comunican, y en la ciudad existen numerosos locales donde encuentras los famosos crepes, un poco diferentes a los franceses. La comida en general es muy diferente, el cuscús y el kebab son los platos típicos en Tánger, y aunque los puedes comer en España, en Marruecos tienen un sabor diferente.

España está muy presente en la ciudad, no sólo por la cercanía geográfica sino también por el Hospital Español, que cuenta con 40 ancianos que son atendidos y cuidados los 365 días al año. Tánger tiene asimismo la suerte de contar con los hermanos de la Cruz Blanca, quienes ayudan a 45 personas con diversidad funcional, y con el consulado español de Tánger. Allí tuvo lugar la conmemoración de la hispanidad el pasado 10 de octubre. 

Tánger sin duda es un lugar al que se debe ir. No sólo por su cercanía y acogimiento, sino por su historia y su relación con numerosos países europeos. Sus encantos te dejan llevar y te permiten conocer la ciudad con intensidad. Viajar te abre la mente y te permite descubrir culturas completamente diferentes, como es el caso de Tánger, que cambian nuestra concepción de las cosas con respecto a occidente.  

Consulado de España en la ciudad de Tánger

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