Los inmigrantes buscan reconocimiento más allá de sus papeles

Las personas migrantes buscan reconocimiento más allá de sus papeles

Cada día, la crisis obliga a que cientos de miles de ciudadanos dejen atrás sus hogares, abandonen sus países de origen y a su gente para buscar una vida mejor.

En España, casi 60.000 inmigrantes han llegado al país por vías irregulares en 2018, según fuentes del Ministerio del Interior recogidas por Europa Press.

En concreto, fue en 2003 cuando se produjo una de las entradas más importantes de inmigrantes en Barcelona, según María Coll, responsable de proyectos en Migra Studium.

Casi 60.000 migrantes llegaron a España por vías irregulares en 2018

“Eran los años de crecimiento económico, del boom de la construcción y del turismo. Esto se notó en todo el territorio, pero de una manera especial en determinadas ciudades como Barcelona”, explica Coll.

La llegada de inmigrantes generó nuevas necesidades

Esta situación impulsó la idea de poner en marcha una entidad social: la Fundación Migra Studium. Desde su creación en 2003, ha ido creciendo y adaptándose a la realidad migratoria fruto de la crisis económica, el crecimiento de las desigualdades, la crisis de refugiados y el incremento de los discursos xenófobos, hasta llegar a gestionar ocho proyectos dirigidos por un equipo de 15 profesionales, en donde participan más de 200 voluntarios. Voluntarios como Natalia Calderón, de 22 años.

Esta joven recién graduada en traducción e interpretación participó el verano pasado en uno de los proyectos que ofrece Migra Studium. Ella, al igual que otros que han dedicado su tiempo a esta fundación, tenía claro que dar clases a migrantes de diferentes países y religiones no iba a ser una tarea fácil, pero su vocación por trabajar para conceder igualdad de oportunidades lo iba a hacer mucho más fácil.

Migra Studium cubre diversos servicios

La realidad es que, cada año, más migrantes acuden a la fundación a recibir servicios de todo tipo: aprender español, asesorarse jurídicamente, apuntarse al proyecto Som-hi de refuerzo educativo, recibir cursos de formación laboral, etc.

“Algunas personas se acercan buscando una respuesta hospitalaria, y son acogidas en la red por familias o comunidades que les ofrecen un hogar donde vivir y compartir durante unos meses”, añade Coll.

“Acogemos la diversidad y convivimos en ella día a día”

En Migra Studium acogen a las personas sean del país que sean. La diversidad en esta fundación es uno de los pilares y gracias a ella se enriquece a la entidad en particular, y a la sociedad en general.

Cada año el proyecto crece en base a su demanda

Durante el 2018 atendieron en el proyecto de Acogida un total de 68 nacionalidades diferentes. La primera más numerosa fue la marroquí (25,59%), seguida de la pakistaní (8,92%), senegalesa (4,85%) y la bangladeshí (4,46%).

Como explica Coll, las personas migrantes buscan ser reconocidos más allá de su documentación o su legalidad en el país. Afirma que la mayoría acuden para aprender el idioma, relacionarse con los demás e integrarse en la sociedad. Además, si ya saben castellano buscan adquirir habilidades para entrar en el mercado laboral y realizar alguno de los muchos cursos de formación que se les ofrece.

El año pasado atendieron un total de 68 nacionalidades

Desde el lado de los voluntarios, Calderón explica que la diversidad enriqueció sus clases, aunque al principio supuso una gran dificultad porque entre los alumnos no había ninguna lengua común.

“Muchos de ellos nunca habían podido acceder a una educación reglada, por lo que no estaban acostumbrados a una metodología de estudio”, detalla la voluntaria.

¿Qué costes deben cubrir?

La formación de los alumnos, independientemente de los voluntarios que participen como formadores en las distintas áreas que se les ofrece, requiere de cierta solvencia económica. Como explica Coll, “la Fundación recibe subvenciones y ayudas de entidades privadas y de personas que creen en su misión y nos ayudan con su aportación voluntaria a hacerla posible cada año”.

A parte de las ayudas que reciben, a los alumnos se les pide una pequeña aportación simbólica, pero esto nunca ha impedido a nadie realizar la actividad en la que desean participar.

“A veces la situación es tan frágil que los alumnos no pueden asumir los gastos de un curso siquiera”, detalla Coll. Cuando esto ha ocurrido las subvenciones sirven de apoyo para que cualquiera pueda recibir la ayuda que necesite y consiga su objetivo de integrarse en el país.

About Carlota Galdón

Soy estudiante de 4º de Periodismo de Villanueva C.U.

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