Entropía: poesía gourmet contra la “poesía McDonald´s”

 

La gravilla suena bajo sus zapatos. Con una camiseta publicitaria de su propia editorial, al estilo Santiago Segura, un rastrillo, tierra y un laurel, Nazario Díaz se coloca la mano sobre la frente para que esta ejerza de visera y, poder así, elegir el mejor sitio para plantar un árbol.

Su historia

Autopublicó su primer poemario con 18 años. Buscó una imprenta y lo sacó, simplemente por tener el libro físico. “No conocía el mundo editorial ni el mundillo poético. Pensaba que la poesía seguía siendo algo oculto, antiguo, que ya nadie la escribía y quienes lo hacíamos éramos 4 marginados en nuestras casas, pero no”, afirma, y añade que “la poesía no está muerta y nunca lo ha estado, pero igual que no está muerta, tampoco va a estar nunca al alza”.

“Pensaba que los que escribíamos poesía éramos 4 marginados en nuestras casas”

“Cuando empiezas tienes el síndrome de Diógenes artístico, no quieres tirar lo que escribiste porque le tienes apego, pero hay que tener ojo crítico. A lo mejor los 100 poemas que has escrito no sirven para estar en un libro, pero sirven para que el 101 sea el primero que pueda formar parte de ese libro”, explica Nazario con el rastrillo en la mano.

“Cuando empiezas tienes el síndrome de Diógenes artístico, no quieres tirar lo que escribiste”

Empieza a hacer un agujero en el suelo, removiendo la tierra. Su percepción cambió por Instagram. A través de esta aplicación empezó a descubrir a gente que compartía cosas de otras personas. “Escribían poseía o reflexiones, a veces un poco manidas, pero compartían lo que sentían, así, mas visceral y esa gente no solo lo compartía en redes sociales sino también en locales y eventos”, dice Nazario Díaz mientras trata de sacar el laurel de su maceta para poder trasplantarlo.

“De niños no era solo que me gustara escribir es que yo hacía libros”

Ya de niño encuadernaba sus relatos, bajo el logo de un tesoro. “Nazario Díaz nació en Madrid en 1990, tiene ocho años y este es su segundo libro….”, dice con voz aflautada. “Me escribía solapas con mi biografía, les daba forma y los tenía por colecciones. No era solo que me gustara escribir es que yo hacía libros”, explica Nazario empezando a colocar el laurel en el agujero, entrelazando las raíces con la tierra y tratando de enderezar la rama.

“Lo hice porque quería dar voz a las personas que merecía al pena leer”

Creación de Entropía

Es editor, escritor y poeta. Ha publicado 4 libros, tres de ellos poemarios. Tiene 29 años y hace uno y medio que fundó Entropía. “Lo hice porque quería dar voz a las personas que merecía la pena leer, pero o no tenían los contactos para que les publique una editorial importante o no tenían los seguidores para que les publique una editorial grande. Diferencio entre grande e importante”, explica Nazario con las manos llenas de tierra.

“La idea es marcar una línea editorial muy clara, es poesía que trabaje mucho el lenguaje, gente joven, sobre todo. No me fijo en la métrica sino en cómo utiliza el lenguaje el autor. Cómo construye el poema”, añade sacudiendo las manos para volver a enterrarlas en la tierra.

“No me fijo en la métrica sino en cómo utiliza le lenguaje el autor”

Entropía es una forma de estado que forma parte de la segunda ley de la termodinámica. “Dicho de forma muy vulgar, porque si me escuchara un físico me mataría, la entropía mide el grado de desorden de un sistema. También se denomina flecha del tiempo, y el tiempo avanza hacia donde avanza porque la entropía siempre aumenta. Es la forma de ver todo, la tendencia al desorden. La poesía debe tender a ello, por eso el nombre de la editorial”, explica mientras continúa echando tierra sobre las raíces del laurel y amasándola con las manos.

“Al leerlo siento algo y pienso esto es lo que yo quiero sacar. Es una sensación de revelación”

Los libros han de llegar de forma anónima, “me da igual quién sea, valoro cómo escribe”, dice Nazario aplastando la tierra con las palmas de las manos. La beata de las locas ha sido seleccionado este año. Es de una poeta de Venezuela, Raquel Abend Van Dalen, que está viviendo en Houston y viene a presentarlo a Madrid el 9 de noviembre. “Al leerlo siento algo y pienso esto es lo que yo quiero sacar. Es una sensación de revelación”, dice Nazario.

“La poesía vive en constante guerra civil consigo misma”

Poesía Gourmet

“La poesía vive en constante guerra civil consigo misma porque tienes la parte comercial que escribe cosas muy básicas para el gran publico, por otra parte, tienes la parte académica que es muy reacia al cambio, y por otro lado, tienes a esa gente intermedia. Ahí es donde intento pescar a autores”, dice, “busco gente que hace algo diferente, algo interesante alejado de la exquisitez académica, pero alejado también de lo comercial, de los libros de poesía que vas a encontrar en el Fnac o en el Corte Inglés”.

“Para ser un buen poeta tienes que haber leído mucho”

El sol está cayendo, son las ocho y media y Nazario riega su laurel, ya plantado, con una botella de agua mientras aprovecha para lavarse las manos. Se quita la goma del pelo y vuelve a hacerse el moño. “Para ser un buen poeta tienes que haber leído mucho. Si no tienes ciertas inquietudes no te va a aflorar eso porque seria muy frío. Hay que leer mucho y muy variado, y escribir mucho y descartar mucho hasta que se forme tu propia voz. Aunque es imposible que tus versos no suenen parecidos a los de alguien”, dice cerrando la botella de agua ya vacía.

“Si escribir cuatro versos fáciles que tengan 10 mil likes ya es arte, entonces, nada algo es”

Poesía McDonald´s

El poeta chileno Nicanor Parra dijo que todo es poesía menos la poesía, es una lucha. “Si todo se considera arte ¿qué es el arte? Pierde valor. Si coger un lienzo en blanco y hacerle una raja con un cúter es arte porque le pongas un nombre o escribir cuatro veros fáciles y que tenga 10 mil likes ya es arte… Si cualquier cosa vale solo porque la haces con sentimiento, todo es arte, y entonces, nada lo es”, explica mientras baja la mirada al laurel para volver a subirla.

“Tienes un sentimiento de frustración por el hecho de que algo tan básico llegue tan fácil”

Al preguntarle por las nuevas corrientes poético-literarias que arrasan en las redes sociales Nazario Díaz simplemente sonríe. “Tienes un sentimiento de frustración por el hecho de que algo tan básico llegue tan fácil, pero al final, es como hacer cocina selecta. La poesía por sí misma es gourmet. Un chef no se frustrará porque su local este menos lleno que el McDonald porque eso no significa que sea mejor. Es poesía McDonald’s al final”, explica.

Nazario Díaz recoge el rastrillo, la tierra y la maceta vacía. Mirando como el sol cae por el horizonte dice: “Ya solo me queda tener un hijo ¿no?

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