ESPECIAL CATALUÑA (2) / Cuando la batalla está en el portal de casa

Vía Layetana de Barcelona

Ha pasado una semana desde que Cataluña viviera uno de los momentos más duros de su historia. Las protestas que se iniciaron el lunes con la sentencia del Tribunal Supremo contra los miembros del Govern han desatado una batalla campal entre independentistas radicales y Mossos de Esquadra, cobrándose cerca de 600 heridos y 28 encarcelados. Por suerte, ningún muerto.

Protestas durante toda la semana

¿Cómo viven los barceloneses el primer lunes después de que se desatara la tormenta? Son muchas las historias que se pueden contar de gente que ha vivido estos 7 días de manifestaciones desde otro punto de vista. Rocío Montesinos, que vive en el Paseo de Gracia de Barcelona, lo ha vivido todo en sus propias carnes: “El martes ya estaban desde las 8 de la tarde haciendo barricadas. No pude entrar en mi casa hasta la media noche, me obligaron a abandonar el coche y refugiarme en casa de un amigo”.

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Según declara a cuv3, las marchas ‘pacíficas’ de los CDR han llevado la guerra callejera al portal de su casa: “El martes salí por la mañana y me encontré tuercas de entre 6 cm de diámetro y 3 cm de grosor que habían usado contra los Mossos”.

“El miércoles incendiaron un árbol justo debajo de mi casa”

Todos los días había algún problema: “El miércoles incendiaron un árbol justo debajo de mi casa”. Destaca la profesionalidad de los Comités de Defensa de la República: “Son expertos en levantar barricadas en 5 segundos. Son unos auténticos salvajes”. A partir de ese día, la situación era insostenible y el miedo se apoderó por completo de la familia: “Mi hijo le dio un ataque de pánico y a mi una angustia muy fuerte. Al día siguiente nos fuimos al Valle de Arán porque no podíamos más”.

“Iba con el DNI en los dientes todo el rato”

Durante toda la semana vivió en un bloqueo continuo cuando llegaba a su casa, teniendo que identificarse en todo momento para que los Mossos le permitieran el paso a ella y a su hijo: “Iba con el DNI en los dientes todo el rato, gritando ¡Por favor, vivo ahí! ¡déjenme pasar! Rocío no ha podido evitar recordar la visión que le ha dado su abuela: “Esto es igual que en 1936. Estamos a un muerto de empezar una guerra civil”. Aclara que no pueden vivir en paz, la situación les está sobrepasando: “Nos queremos ir a Madrid, aquí no se puede vivir”.

Los niños lo sufren igual que todos sin poder entenderlo

Baltasar Parera también lo ha vivido de cerca: “El jueves tuve que acompañar a la canguro a su casa porque tenía miedo de ir sola. Tuvimos que pasar por Paseo de Gracia, la zona 0 de todo este macro botellón de gente”. Ni siquiera él se libró de tener que huir del conflicto: “Me tocó correr y refugiarme en un portal para que no me diesen con la porra o me aplastasen los CDR”. Relata cómo los manifestantes llegaron a molestar a los trabajadores de la limpieza del Ayuntamiento: “Se peleaban con ellos y les impedían trabajar, tirando y quemando los cubos de basura”.

“Me tocó correr y refugiarme en un portal”

Y al final, los que lo acaban pagándolo son los niños. Así lo cuenta Ana Pinillo, mujer de Baltasar: “Mis hijos se enteraban de todo”. El pasado viernes, el colegio de sus hijos recomendó que los niños no fuesen con el uniforme reglamentario. Ese día en la clase de Matías (9-10 años) solo fueron 7 niños de 30. “Él no quería ir a clase, estaba muy asustado”. Ni siquiera Catalina (5 años) se ha librado de pagar el pato de lo que han hecho los CDR: “Le cancelaron una excursión; ella no entendía por qué y me pedía que parasen ya por favor”. Y es que los más pequeños lo viven sobre todo en el colegio donde encuentran familias de todas las ideologías.

“Vives pensando constantemente ¿qué haremos mañana?”

Ana Pinillo explica que le sorprendió mucho ver cómo estaba Barcelona durante el día: “Era otra ciudad, rara y humeante. Vives con mucha tensión y pensando constantemente ¿Qué hacemos mañana?”

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