Cáncer de mama: el día en el que Silvia ganó el maratón

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La carrera de Silvia empezó en el mes de enero del 2019, al notarse un bulto en la zona del pecho. “Eso seguro que no es nada” pensó. Fue directa al hospital a ver a su médica de cabecera que le mandó hacerse una mamografía. “Al día siguiente de hacerme esa prueba empezaron muchas más, casi todos los días tenía que ir al hospital -asegura Silvia- hasta que llegó el 7 de febrero en el que me hicieron la biopsia”. Se dio cuenta de que no era una carrera de 100 metros, sino una maratón. Silvia preguntó que si le podían adelantar algo, y la médica contestó que “no tenía buena pinta”. Estaba en ese momento con su marido, Ángel Pedro, y afirma que no pensaron decírselo a nadie.

“Celebré mi cumpleaños tres días después, con la familia y no comentamos nada. Nos fuimos a esquiar dos fines de semana seguidos. Y seguí haciendo vida normal”, explica. Silvia es una mujer muy deportista, y cuenta que seguía saliendo a correr tres veces por semana “como siempre”. “De hecho, estaba ya apuntada a la media maratón del 28 de abril”, recuerda

“No pensé que me podría tocar a mí, pensé que se habían equivocado de persona”

La palabra maldita que asusta a mucha gente: cáncer

Aquí comienza el inicio de esta particular carrera, al que tantas mujeres se enfrentan, y que Silvia recuerda este sábado con motivo del Día Mundial contra el Cáncer de Mama.

Silvia y Ángel Pedro eran los primeros en la sala de espera, estaban solos. “Me acuerdo perfectamente cómo iba vestida, qué tontería cuando lo pienso ahora” recuerda. En el momento que la doctora les dio la noticia, a Silvia solo le vino a la cabeza la figura de sus padres. “Cómo les iba a contar la palabra clave -asegura Silvia- al final cuesta mucho contárselo a tu gente pero no quería ocultarlo a nadie y menos a los más cercanos: mis hijos

“Esto no va a poder conmigo”

Cuando Silvia tenía ganas de llorar, lloraba sola, pero, lo primero que pensó es que esta enfermedad no iba a poder con ella. Después de esa cita médica, empezaron muchas pruebas más, seguía trabajando como lo hacía habitualmente y corriendo. La carrera aún no había terminado. “El hecho de que pudiera seguir corriendo para mí era fundamental, y sobre todo para mi cabeza”, recuerda.

“El hecho de que pudiera seguir corriendo para mí era fundamental, y sobre todo para mi cabeza”

Llegó la primera pendiente de la carrera y una de las más importantes, la operación el 26 de marzo. “Estaba deseando que llegase ese día y no estaba nada nerviosa -asegura Silvia- solo quería quitármelo de encima”.

El deporte fue su mejor terapia

Hasta el mes de junio Silvia seguía acudiendo a visitas de cirugía, y la pregunta que siempre les hacía era la misma de siempre: “¿Cuándo puedo salir a correr?”. A finales de julio, empezó a correr con su hijo mayor, Ángel. “Para mí era una forma de cuidar a mi madre”, afirma éste. Le confirmaron que no recibiría quimio, lo celebraron como si les hubiese tocado la lotería. No, es que… ¡les había tocado la lotería!

La otra cara de la moneda

“El día que fuimos a que nos dieran el resultado de la biopsia en el Hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares ya estábamos con la mosca detrás de la oreja, la ginecóloga no se anduvo con rodeos y dijo con mucho tacto: “Tiene usted cáncer de mama”. “En ese momento me dio un escalofrío que me recorrió todo el cuerpo -explica Ángel Pedro- y rápidamente me vino a la cabeza la pregunta del millón: ¿Se lo podrán quitar?”.

La ginecóloga dijo tan tranquila que sí, y a partir de ahí Silvia y su marido sin darse cuenta ya no tenían tiempo para pensar porque les mandaron inmediatamente tres pruebas para ver el alcance de la lesión. Un mes en el que todo iba muy rápido, de arriba para abajo, todo el día en el hospital.

“Ella era la que nos animaba al resto de la familia”

Durante el cáncer se pasan momentos difíciles, pero Ángel Pedro y sus hijos Ángel y Lucas nunca pensaron que Silvia no podía más. “Fue un mes con mucha incertidumbre, de si le iban a dar radio, quimio, si se le cayese el pelo, etc. Pero siempre con la confianza, ánimo y optimismo que me transmitía mi mujer que llevaba la enfermedad como si nada”, asegura Ángel Pedro. “Ella era la que nos animaba al resto de la familia”, explica.

“Estamos animados de que todo va a ir bien con la fuerza que tiene esta mujer nadie puede”

Los pequeños también opinan

cuv3 ha querido saber cómo es la otra cara de la moneda, cómo lo viven las personas que rodean a Silvia. Empezando por Ángel Miranda, su hijo mayor, quien asegura que se quedó “blanco” al enterarse de la noticia. “Rápidamente le di ánimos y pensé que la operación saldría bien. Tenía miedo de la quimio, pero finalmente no tuvo que someterse a ella”, recuerda.

Por el contrario, su hijo mejor, Lucas Miranda, explica cómo fue este día para él. “Llegué del instituto, mi padre me dijo que tenían que operar a mi madre. Nos soltó la palabra que asusta a mucha gente ‘cáncer’. Estaba nervioso porque no sabía cómo iba a salir.” Aunque no pidieron ayuda a ningún profesional para afrontar la enfermedad como mucha gente que sí que lo hace, Lucas asegura de que esta noticia ha sido solo un bache dentro de una historia, y afirma que su madre ahora hace vida normal como cualquier persona.

“Sale a correr 15 kilómetros, cocina, juega con nosotros, es una mujer muy fuerte”

El final de la carrera siempre es lo mejor, cuando lo superas, y te encuentras bien y con fuerzas. “Sigo pensando que he tenido mucha suerte, primero porque me lo detectaron a tiempo, segundo porque no me llegaron a dar ningún tipo de tratamiento demasiado fuerte. Nunca hay que perder la esperanza” añade. Toda una inspiración.

Este año, Silvia no pudo correr la media maratón a la que estaba apuntada. Pero, a cambio, ganó otra carrera mucho más importante, como tantas otras mujeres: el maratón de la lucha contra el cáncer de mama.

About Ainara Otamendi

Estudiante de 4º de Periodismo en Villanueva C.U.

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