Imagina que eres Caperucita Roja y entenderás el cuento

Clase de innovacion tecnologica

Los alumnos de segundo de la ESO del Instituto público madrileño de Innovación Tecnológica (IT) Rosa Chacel presionan sus pupitres con una mano y, de ellos, surgen unas pantallas de ordenador.

Cada niño realiza una inmersión al País de las Maravillas; a un reino muy lejano en el que viven tres cerditos; o a un bosque donde hay una joven de caperuza roja hablando con el lobo feroz.  Están en clase de Lengua y Literatura y deben introducirse en un cuento popular recortando una fotografía suya para pagarla al cuerpo de un personaje. Mediante una presentación de PowerPoint desglosan los elementos de la narración de una forma muy creativa.

“Yo me siento bien cuando innovo, cuando saco a los alumnos de la rutina, porque eso les motiva. Los alumnos de hoy en día no memorizan, no se sientan a estudiar, entonces ¿cómo hago qué se queden con los contenidos? Pues a base de repetirlos, pero de forma variada con actividades diferentes como esta. Y a pesar de ello a algunos no se les queda”, asegura María Ángeles Perdones, profesora de Lengua y Literatura y coordinadora de IT.

“Los niños están muy desmotivados, la sociedad les ofrece cosas más divertidas”

Para ella, el proyecto tecnológico sirve para modernizar la educación.“Los alumnos pertenecen a la era de las tecnologías por lo que es absurdo contar con los medios que contamos y no utilizarlos. Los niños están muy desmotivados, la sociedad les ofrece cosas más divertidas que venir aquí a trabajar por lo que el espíritu de trabajo está perdido”, explica.

“Falta por parte del profesorado ganas de motivar a los alumnos”

Según la docente, el problema principal es que faltan, por parte del profesorado, ganas de trabajar y ambición y desde luego “ganas de motivar a los alumnos”.

Solo hay 15 centros así en la Comunidad de Madrid. Recibieron una subvención de unos 133 mil euros ya que se destinaron más de dos millones al proyecto.  Hay doce aulas con treinta ordenadores cada una. Todas las clases cuentan con una pizarra digital. Además, poseen 30 tabletas que usan de forma puntual.

El timbre suena, es la hora del recreo, y los alumnos salen en tropel, como siempre; eso no ha cambiado.

Las mentes son muy diferentes a las del siglo pasado

La neuropsiquiatra infantil Amanda Céspedes expone en varios estudios que el uso de las tecnologías crea mentes muy diferentes a las de los menores del siglo pasado; son capaces de procesar la información de forma muy rápida, pero no de entenderla.

De esto se ha dado cuenta Manuela Prieto Carretero, profesora de matemáticas y lengua en quinto de primaria en el CEIP madrileño Fuente Santa. Tiene sesenta años y se jubila en enero. Mientras pide una Coca-Cola en una cafetería cercana al centro escolar, explica que, desde hace al menos diez años, los alumnos han perdido capacidad de atención, retención y observación.

“Son los niños del botoncito, están acostumbrados a tenerlo todo muy rápidamente”

“Son los niños del botoncito, están acostumbrados a tenerlo todo muy rápidamente y por eso ahora les cuesta muchísimo más centrar la atención que antes. Ahora escriben peor que antes y al copiar, copian con faltas porque no se fijan”, asegura Manuela.

También dice que aprenden a leer fluidamente más tarde y que se da demasiada importancia a la imagen. “Hay un abuso por parte del profesorado del uso de las tecnologías. Se da menos teoría que antes, saben menos que antes; no veo que las tecnologías les aporten ningún beneficio”, explica Manuela Prieto.

“Se da menos teoría que antes, saben menos que antes”

En las puertas del Colegio Fuente Santa espera Esther Expósito, de veintiocho años. Es compañera de Manuela; imparte arte, inglés, sociales y naturales al mismo curso ya que es un centro bilingüe. “Utilizo mucho la pizarra digital; para mí es un recurso muy útil y al ser más joven y haber tenido una formación en tecnología, me es más fácil. Lo que suelo hacer es partir mucho de videos. Puedes usarla como un proyector, para buscar en la red o como diccionario”, dice. “Es cierto que pierdes algunas cosas, pero compensas con otras”, añade.

Los resultados no han sido beneficiosos

A casi 50 kilómetros de Madrid, en Soto del Real, el director pedagógico del colegio concertado Los Salesianos del Pilar, Emilio García Arias, sonríe sentado en la mesa de su despacho.

El centro ha recibido varios premios, como el de innovación de BBVA por la creación de un juego cuyo objetivo era transmitir el valor del ahorro. Poseen seis salas de informática, tres físicas y tres carritos de portátiles que se pueden usar en cualquier clase.

“Lo que se aprende, se aprende mejor, pero es un aprendizaje más lento”

Además, cuentan con tres bolsas grandes de tabletas y una pizarra digital por aula. “Las metodologías activas de aprendizaje generan enseñanzas más significativas; lo que se aprende, se aprende mejor, pero es un aprendizaje más lento y los temarios y programaciones hay que darlos y cumplirlos”, explica Emilio García.

“La conclusión fue que se perdía esa empatía entre profesor y alumno porque era demasiado autónomo”

Aunque el centro cuenta con tecnologías, no quieren desprenderse de la enseñanza tradicional. Depende del profesor el uso de los elementos digitales. Hicieron una prueba hace unos años en la asignatura física y química, donde se trabajaba todos los días con el ordenador. “Al principio muy bien, pero luego se acostumbraron a eso y también se quejaban. No les resultaba motivante”, dice Emilio García, “la conclusión fue que se perdía esa empatía entre profesor y alumno porque era demasiado autónomo. No nos gustó la experiencia”.

Las tecnologías no mejoran el rendimiento

La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) en 2015 advirtió que las tecnologías no estaban mejorando el rendimiento académico; de hecho, asegura que España está casi diez puntos por debajo de la media de esta organización y señala que, si se sigue así, se tardarán cien años en alcanzar el nivel del resto de países pertenecientes a ella.

La OCDE advierte de que si se sigue así España tardará 100 años en alcanzar el nivel del resto de países

No obstante, la Comunidad de Madrid obliga a dar, al menos, un 30% de las clases con medios digitales. Desde el año 2015, a través de Ley Orgánica, se obliga a los colegios a impartir y evaluar unas competencias digitales (aunque no se especifica cuáles).

“El problema es ese, que es una inversión fuerte a corto plazo y no se dan formaciones obligatorias al profesorado. El año pasado solicitamos desde el centro tener una formación desde la DAT (Dirección del Área Territorial), pero era optativo, no se apuntó todo el mundo. No se tiene en cuenta que los que son jóvenes ya tiene una base, pero a los que son más mayores les cuesta más y les sugiere un impacto. Si quieres profesores competentes has de formarles”, explica Esther Expósito, profesora del Colegio Fuente Santa.

“Si quieres profesores competentes has de formarles”

La Comisión Europea estima que, en los próximos cuatro años, se crearán más de 800.000 nuevos puestos de trabajo vinculados al desarrollo de la economía digital.

La educación del siglo XXI

¿Cuál será la escuela del futuro? “Para que lo tradicional desaparezca tenemos que cambiar el chip los profesores; y no estamos por la labor, porque no estamos entrenados para eliminar este método, tenemos miedo. Ahora usamos los dos, nos asusta abandonar el de siempre y seguir con el otro, pero creo que cambiaremos el chip, lo que pasa es que nos falta perspectiva para ver cuáles van a ser los resultados de esto”, opina María Ángeles Perdones.

“Para que lo tradicional desaparezca tenemos que cambiar el chip los profesores”

Sus alumnos del Rosa Chacel vuelven a sus puestos después del recreo; presionan una parte de sus pupitres y aparecen unas pantallas de ordenador. Vuelven a introducirse en el País de las Maravillas; en un reino muy lejano en el que residen tres cerditos; y en un bosque donde se encuentra una joven de caperuza roja que charla con un lobo feroz.

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