Las verdaderas cartas a Julieta

Cartas a Julieta

Muchos han visto la famosa película de “Cartas a Julieta” y disfrutado con ello del paisaje de Verona, ciudad italiana ubicada en la región de Veneto. Tal y como se ve en el tráiler, la protagonista (Sophie, Amanda Seyfried) va hasta la Casa de Julieta, donde se encuentra el famoso balcón, y es allí donde la gente cuelga en la pared sus cartas. Ella misma se encargará de despegar las cartas y de llevarlas hasta una especie de estudio donde hay un grupo de mujeres encargadas de responderlas. Pero, ¿realmente todo lo que sale en la película es cierto?

Efectivamente existe el llamado Club di Giulietta. En él se encuentran numerosos voluntarios que responden las cartas de todas partes del mundo. Estas personas se dedican a leer y responder las historias amorosas de una infinitud de gente que cuentan sus alegrías y sus penas.

Julieta responde

“La tradición de escribir cartas de amor a Julieta se remonta a 1937, cuando el conserje de la ‘tumba’ de la heroína shakesperiana en Verona comenzó a recoger los mensajes que dejaban los visitantes y a contestarlas. Se convirtió así en el primer “secretario” de este club”, cuenta Alessia, voluntaria en el Club di Giulietta.

Alessia relata cómo es el trabajo que estas mujeres y en minoría hombres, realizan una vez recibidas las cartas. “Cuando las cartas llegan a la sede de la asociación, es decir, el lugar en el que las contestamos. Todas ellas son abiertas y separadas por grupos. Hay diferentes cajas en las que las cartas se agrupan según la lengua en la que son escritas. Además, hay otra caja que se llama purgatorio donde normalmente se colocan aquellas que no tienen dirección y que por tanto no se responden”, mantiene Alessia.

“Tenemos total libertad para dar nuestro punto de vista de la situación”

Según la joven la rutina del voluntario es bastante fácil de seguir y puede llegar a ser todo lo divertida y apasionante como se quiera. “Como ya he dicho, todas las cartas se responden a mano y no hay límite ni mínimo de extensión, por lo que tenemos total libertad para dar nuestro punto de vista de la situación”, afirma.

La voluntaria también comenta que, “aunque es verdad que en la película muchas personas dejan sus cartas enganchadas en la pared, he de decir que en realidad no es del todo cierto. Sí que es verdad que hay montones de notas y papelitos con celo o con otras cosas menos agradables de explicar, aunque no son cartas propiamente dichas”. Normalmente son billetitos a modo de post it con mensajes bastante escuetos del tipo “Luca ti amo, Lucia”-prosigue Alessia- Estas notas normalmente no se recogen porque no tienen dirección y porque tampoco buscan una respuesta”.

“La mayor parte de las cartas están escritas en italiano, inglés y español”

Diversidad de idiomas

En cuanto a los distintos idiomas Alessia cuenta que hacen lo que pueden. “Habitualmente no suele haber voluntarios que hablen lenguas como pueden ser chino, japonés, coreano, árabe, griego, o portugués. Por lo que las cartas escritas en estos idiomas se guardan también en la caja purgatorio. La mayor parte de las cartas están escritas en italiano, inglés y español. Pero también hay voluntarios habituales que hablan y escriben en alemán y francés”, sostiene.

El buzón del amor

“Hay varias maneras de enviar una carta al Club di Giulietta”, advierte la voluntaria. Una opción es mandar tu carta por correo (Corso Sant’Anastasia, 29) directamente a la sede de la asociación cultural. El cartero se encarga de llevar todas las cartas hasta allí, donde se encuentra tanto el grupo encargado de responder como la presidenta de la misma.

Otra opción es ir hasta la Casa de Julieta, en Verona, y tirar la carta en un pequeño buzón de color rojo que se encuentra en el patio de la casa.Estas cartas sí que son recogidas por voluntarios y son llevadas directamente a la sede, aunque sin tanto glamour como en la película, normalmente las llevamos en una caja o en una bolsa”, mantiene Alessia.

Además, dentro de la Casa de Julieta, es posible dejar la carta en otro pequeño buzón de color rojo, o bien escribirla desde una sala de ordenadores que envía tu mensaje directamente a la sede del Club. Alguno de los trabajadores se encarga de imprimirlo y la respuesta llegará por correo electrónico o por correo.

Alessia comenta que “se puede también enviar un mail a Julieta  (info@julietclub.com) aunque no es tan romántico, ni tan bonito como la opción en papel. Sí, es muy moderna ella. Las cartas se imprimen y se contestan a mano por las voluntarias”.

La última edición del concurso la ganó la española Mónica Gómez Delgado

Concurso histórico

Otra cosa curiosa del Club di Giulietta es el concurso que llevan haciendo desde hace veinte años. Los organizadores del Club se encargan de recoger miles de cartas dedicadas a la joven del amor imposible con Romeo por la batalla familiar entre Capuletti e Monteschi (Capuletos y Montescos). Deciden de entre todas, cuál es la mejor carta de amor o desamor. Los galardonados reciben una pluma estilográfica y pasan el fin de semana en Verona, la “Ciudad del Amor”.

En la última edición del concurso, ganó la española Mónica Gómez Delgado, una joven de 32 años procedente de Córdoba. Quedó en primera posición, según los jueces, por su “belleza con la que cuenta un amor que se ha terminado pero también por su ironía y simpatía”.

About María del Mar Trillo-Figueroa

Alumna de 4º de Periodismo y Diploma Especializado en Relaciones Internacionales y Gobierno de Instituciones en Villanueva C.U.

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