La España “obesa” que llegó a comerse las entradas de cine

Obesidad

Años 30, Enrique Saavedra es uno de los privilegiados que consiguieron gratuitamente una entrada de cine. Sin embargo, la cola comienza a hacerse larga, lleva tiempo sin comer. Tenía tanta hambre que decide, casi inconscientemente, mordisquear lo primero que tiene a su alcance. Cuando llega al mostrador solo le queda una esquina de la entrada. El hambre era tan común que el taquillero lo entiende y le deja pasar.

Han pasado casi 80 años desde esta anécdota real, contada por uno de los descendientes de su protagonista, y ahora España se ha convertido en el segundo país con más tasa de obesidad de la Unión Europea, según la OMS. El 16,7% de los españoles es obeso y las nuevas generaciones no parecen mejorar esta situación. Un 40% de los niños tiene obesidad o sobrepeso.

“Tenía tanta hambre que no me di cuenta de que me había comido la entrada de cine”

¿Qué ha ocurrido para que un país que pasaba hambre se haya convertido en uno de los más obesos del mundo? ¿Es cuestión de dietas o lo que han cambiado son los hábitos y las costumbres?

La España que pasaba hambre

Los últimos testimonios vivos para hablar de la nutrición en España, a los que uno puede remontarse, son los de la generación de aquellos que vivieron la Guerra Civil española.

Uno de ellos es el de Ángeles García. Su familia no podía acceder a alimentos durante la Guerra Civil española, y pasó tres años comiendo a duras penas. Cuando el conflicto terminó y recibieron de golpe la comida, tuvieron que pasar muchos meses, prácticamente un año, comiendo tan poco como en los años anteriores. El motivo era que sus estómagos se había contraído, y los médicos les explicaron que si no mantenían esa dieta morirían.

Aunque hubo situaciones más extremas durante la Guerra, como la de Carmen. Su familia había sido desplazada por el bando contrario al desván de la casa, ocupando estos el resto de la misma. La situación era desesperada, y la única fuente de ingresos no estaba. Quedaron solo las seis hijas y la madre, y apenas podían acceder a comida.

“Mi hermana mayor era muy guapa y la convencimos para que coqueteara con los soldados, así nosotras podíamos robar comida -relata Carmen- Si nos llegan a pillar, podríamos haberlo pasado aún peor, pero en ese momento estábamos desesperadas”.

Un mundo engordando sin parar

El mundo es ahora más obeso que hace años, y este problema afecta a un 13% de la población mundial. Sin embargo, el cambio de España ha sido muy marcado. No solo después el Franquismo se aceleró está tendencia, ya que venían de una guerra, sino que desde los baby boomers la obesidad se ha disparado sin freno hasta nuestros días.

A nivel mundial, el país más destacado con este problema es, con diferencia, Estados Unidos, con casi un 40% de población obesa. Si contamos también el sobrepeso, las cifras de la superpotencia americana se disparan hasta 67 de cada 100 americanos.

A nivel europeo, las cifras son muchos más bajas. Están lideradas por Reino Unido que lleva mucha diferencia sobre España, que es el segundo (con más de 10 puntos de distancia). El país más sano, de los países no tercermundistas, es Japón, teniendo una tasa del 3,7%.

Obesidad Mundial
Gráfico representativo de la tasa de obesidad por países. (Datos de OMS)

Sin embargo, España concretamente no es nada uniforme. La distancia a nivel de obesidad entre unas comunidades y otras es enorme. Las que lideran esta estadística son Asturias, Galicia y Andalucía (25,7%, 24,9% y 24,4% respectivamente), tras ellos Murcia y Madrid “compiten” casi en empate técnico por el cuarto puesto (23,8%).

Por el contrario, País Vasco (16,8), Cataluña (15,5%) y Baleares (10,5%) son los lugares con menos obesidad del país. Destaca este último, con una diferencia de más de 15 puntos con Asturias, el primero.

Los millennials y sus dietas

Cada vez hay más obesidad, según el nutricionista Juan Manuel Pardo, y esto se debe a que ” la gente menor de 60 años recurre a comida preparada más que a alimentos naturales. Además, tenemos mayor alcance a comidas que no se ajustan a una dieta saludable, más cadenas de comida rápida, muy barata, y sobre todo altamente adictiva”.

“Ahora vivimos para comer y no comemos para vivir”

Respecto a la adicción a la comida el experto remarca que “ahora vivimos para comer y no comemos para vivir”.

Frente a este escenario la sociedad más joven contrarresta este problema con nuevas dietas. El inconveniente es que, muchas veces, estos regímenes se basan en planteamientos acientícifos y son perjudiciales para la salud.

“Las dietas que no tienen un fin a largo plazo son siempre negativas”

“Es necesario acudir a un especialista, una dieta sacada de internet puede hacer más mal que bien. Estas dietas no tienen un fin a largo plazo y son siempre negativas, porque en el marco de la salud restringir o demonizar alimentos ya hace una dieta no saludable”, insiste Pardo.

La sociedad es cada vez más consciente de los problemas de no alimentarse de manera correcta.

Con colaboración de María Sánchez-Alcón y Álvaro Moreno.

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About Fátima Caro Camuñas

Alumna de 4º de Periodismo y Comunicación y Gestión de Moda en Villanueva C.U.

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